'El glifosato es una de nuestras moléculas más estudiadas y seguras'

'El glifosato es una de nuestras moléculas más estudiadas y seguras'

Así lo asegura Bob Reiter, jefe de investigación y desarrollo agrícola en Bayer y antes en Monsanto.

Bob Reiter

Bob Reiter, jefe de Investigación y Desarrollo Agrícola de Bayer, durante el evento 'Future of Farming Dialogue'.

Foto:

Archivo particular

Por: Nicolás Bustamante Hernández*
31 de octubre 2019 , 07:34 a.m.

Cuando, a mediados de 2018, Bayer anunció la adquisición de uno de sus mayores competidores en el mercado de los agroquímicos, los medios de comunicación del mundo registraron la noticia con sorpresa. No era para menos. La tradicional joya de la industria alemana –con 150 años de historia– se hacía con los servicios de una de las firmas más polémicas del mundo: la estadounidense Monsanto.

La compra, por 63 mil millones de euros, fue la más grande en la historia de Alemania y para Bayer supuso complementar el portafolio de su división de agricultura –en la que ya contaba con productos para la protección de cultivos y la investigación de semillas–, con las técnicas de mejoramiento de cultivo en las que Monsanto tiene gran experiencia, en especial con los organismos genéticamente modificados (GMO, en inglés) o transgénicos.

Al cerrar el enorme negocio, la empresa alemana también debió asumir los problemas reputacionales y legales que arrastraba Monsanto, cuestionada por las potenciales consecuencias negativas a largo plazo de los GMO y de otro de sus productos estrella, el glifosato, que comercializan bajo la marca Roundup y al cual se le han atribuido posibles efectos carcinógenos.

En consecuencia, Bayer ha tenido que defenderse en los tribunales de acusaciones de pacientes de cáncer que señalan como principal causante de su enfermedad al glifosato.

Pese a lo anterior, el mensaje en Bayer parece ser claro: no frenar el ritmo de la innovación que ha caracterizado a la compañía. Así se evidenció en el reciente 'Future of Farming Dialogue', un evento anual en el que la división de agricultura de Bayer reúne a diferentes actores del sector para debatir sobre los retos que enfrenta esta industria.

(Además: Claves para entender el auto de la Corte sobre el glifosato)

Uno de los conferencistas del evento, que tuvo lugar a principios de octubre en Colonia, fue el estadounidense Bob Reiter, actual jefe de investigación y desarrollo de la división de agricultura de Bayer y quien llegó a ocupar el cargo de vicepresidente global de estrategia de integración de investigación y desarrollo en Monsanto. Reiter cuenta con una maestría y un doctorado en fitomejoramiento y genética de plantas de la Universidad de Wisconsin-Madison, y con casi 30 años de experiencia en ciencia de cultivos.

(Lea también: ¿Hay que temerle a la gigante multinacional Monsanto?)El científico habló con EL TIEMPO sobre los GMO, el impacto que tendrán las nuevas técnicas de edición genética, como el Crispr (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats), en la agricultura, y acerca del polémico glifosato.

¿En qué va el desarrollo de GMO?

Seguimos desarrollando mejoras y actualizaciones en las soluciones para el control de malezas e insectos. Queremos dar a los agricultores más opciones en cultivos como algodón, canola, soya y maíz, en los cuales estamos trabajando en las generaciones 4 y 5. Así, ellos obtienen cinco o seis modos de acción para usar diferentes herbicidas. Respecto al control de insectos, el foco está en asegurarnos de tener químicos que superen la resistencia de estos animales, en especial en insectos como el gusano cogollero del maíz, que se ha convertido en una peste global y en los trópicos se reproduce muchas veces al año, así que la resistencia puede ocurrir muy rápidamente.

¿Están utilizando las nuevas técnicas de edición genética como Crispr?

En este momento estamos estableciendo una compañía llamada Pain Wise, una startup con fundadores en Harvard y MIT que son expertos en Crispr y otras tecnologías para la edición genética. El gran reto para la edición genética está en determinar qué genes queremos cambiar y cómo beneficiaremos a los granjeros y a los consumidores.

¿Cree que la edición genética significará el final de los GMO?

Absolutamente no, porque lo que hacemos con la llamada ‘ingeniería genética tradicional’ es traer una nueva función dentro de la planta, algo que no hace naturalmente por sí misma, como expresar una proteína que es tóxica para el gusano cogollero o producir una enzima que le permite tolerar la aplicación de un herbicida. Eso es lo que la hace una herramienta tan poderosa. La edición genética no puede hacer eso porque consiste más en tomar los genes naturales que existen en la planta y hacerles algunas mejoras, ‘apagándolos’ o ‘encendiéndolos’. Es una caja de herramientas técnicamente más limitada. Herramientas como la edición genética, en teoría, permiten ediciones masivas que pueden resultar en el equivalente a que algo que se ve rojo se vea azul. Se puede argumentar que, en la teoría, la edición genética puede imitar a la modificación genética, y ese es el siguiente nivel de ingeniería.

(Le podría interesar: El largo camino para volver a la fumigación aérea con glifosato)

¿Cree que el futuro de la agricultura sostenible depende de los GMO y de los cultivos resistentes al cambio climático?

No creo que la agricultura deba depender de alguna tecnología, pero no tener acceso a los GMO es un retroceso, porque estos se cuentan entre las tecnologías más sostenibles, si no la más sostenible, para la agricultura, porque nos permite usar menos insecticidas y les ayuda a los granjeros a controlar las malezas y tener alternativas como la siembra directa, la cual es muy importante para asegurar que el carbono se quede en el suelo.

Recientemente, alrededor de 25 mil científicos europeos pidieron cambiar las regulaciones para poder desarrollar más y mejores transgénicos a partir de técnicas como el Crispr. ¿Qué opina sobre esto?

Lo apoyo completamente. Creo que, como una compañía que quiere tener acceso a los científicos y a sus innovaciones alrededor del mundo, mientras más científicos estén trabajando en tecnologías que pueden mejorar la agricultura esta será mejor.

Apoyamos los esfuerzos por cambiar las opiniones acerca de los GMO y de la edición genética y creo que es mejor que sean los mismos científicos europeos quien lo pidan. Esto es similar a que sean los granjeros quienes lo pidan, lo cual es más poderos que lo hagamos nosotros como compañía.

¿Qué tanto las regulaciones frenan la ciencia, especialmente en los países en desarrollo?

Pueden frenarla bastante. Seguimos experimentando inconsistencias y demoras en las aprobaciones biotecnológicas, no en los países donde crecen los cultivos, porque obtener un permiso para cultivar GMO en Brasil, Argentina, los Estados Unidos o Canadá es relativamente rápido. Lo realmente lento es obtener el permiso de importación en Europa, China y otros mercados a los que el grano potencialmente puede ir.

Ahí es donde se pone complicado. Del lado de la química, los tiempos no se están alargando, pero la cantidad de trabajo para preparar la documentación sí, y tenemos que invertir más trabajo y dinero para demostrar a las autoridades que el producto es seguro para los humanos y para el medioambiente. 

Hablemos del glifosato, que ustedes también producen y comercializan bajo la marca Roundup. Una de las principales preocupaciones acerca de este es su posible relación con el cáncer. En Colombia, esta discusión tiene una dimensión diferente, por la utilización del glifosato mediante aspersión aérea. ¿Qué tienen que decir al respecto?

El glifosato es el agroquímico más estudiado y posiblemente la molécula más estudiada que tenemos, incluyendo los productos farmacéuticos. Cuenta con 40 años de uso seguro; tenemos cientos de estudios, incluyendo todos aquellos relacionados con los diferentes usos, como la aplicación aérea o a nivel del suelo. La ciencia es contundente detrás de todos los usos etiquetados del glifosato. No hay ninguna evidencia o estudio que sugiera algo, excepto que el glifosato es extremadamente seguro y no causa cáncer, siempre y cuando sea utilizado apropiadamente en sus usos disponibles en el mercado.

¿Están planeando desarrollar una nueva versión del glifosato?

En la actualidad contamos con una 100 fórmulas distintas de glifosato, con el mismo ingrediente activo y diferentes surfactantes o con mezclas con otros ingredientes activos. Mientras haya necesidades en el mercado, continuaremos desarrollando nuevos productos y buscando nuevas oportunidades para mejorar las funciones del herbicida.

Basta hacer una búsqueda rápida en Google para darse cuenta de que Monsanto no tiene la mejor reputación. ¿Tienen alguna estrategia para trabajar en mejorarla?

Sí. En el otoño de este año podrán ver más sobre cómo trabajamos en la reputación de la marca y cómo defendemos en causas de la agricultura y salud.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
nicbus@eltiempo.com
@NicolasB23
* Por invitación de Bayer a Colonia (Alemania). 

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