Hallazgos recientes revelan 'instantáneas' de hace millones de años

Hallazgos recientes revelan 'instantáneas' de hace millones de años

Descubrimientos fósiles fueron registrados y analizados recientemente en Chile, EE. UU. y México.

Fósiles

Dos especies animales nuevas y el sinsacro (estructura esquelética) de un perezoso terrestre gigante fueron halladas en la ciudad de Tulum (México).

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EFE. INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

Por: Redacción Vida
22 de junio 2020 , 10:35 p.m.

Científicos del mundo han reportado en el último mes el hallazgo y la interpretación de varios fósiles, que revelan secretos de una serpiente o lagarto que data de hace 66 millones de años en la Antártida, de una planta que pasó por la Tierra hace 400 millones de años y de un reptil, un felino de talla pequeña y de un perezoso terrestre gigante que vivieron hace más de 10.000 años en el Caribe mexicano.

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Los fósiles permiten entender “cómo fue la vida en el pasado y los procesos que ocurrieron en la Tierra”, explica Catalina Suárez, doctora en paleontología de la Universidad Nacional de La Plata. Y también, dice la experta, especular sobre el ambiente y las condiciones en las que vivió una especie. Tal fue el caso del misterioso fósil hallado en 2011 en la Antártida por investigadores de la Universidad de Chile y del Museo Nacional de Historia Natural.

Durante casi una década, el fósil permaneció en un museo chileno a la espera de que alguien descubriera de qué se trataba. El enigma terminó con una investigación publicada en 'Nature' la semana pasada, que reveló que es en realidad un huevo de cáscara blanda, el más grande conocido hasta la fecha, posiblemente de un tipo de serpiente o lagarto que vivió hace más de 66 millones de años.

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Según el análisis de investigadores de la Universidad de Texas, la Universidad de Chile y el Museo Nacional de Historia Natural, se trataría del mayor huevo de la era de los dinosaurios. Parece una gran pelota de baloncesto aplastada y mide 29 por 20 centímetros.

Huevo de dinosaurio

El hallazgo también hace historia al ser el segundo huevo de mayor tamaño del que se tenga registro

Foto:

AFP

“Esta es una de las pocas veces que se ha encontrado un huevo en un sedimento marino y además blando. Es curioso que se haya preservado ahí”, dijo Alexánder Vargas, académico de la Universidad de Chile y director del proyecto ‘Anillo registro fósil y evolución de vertebrados’.

Análisis de partes del fósil revelaron “una estructura en capas similar a una membrana blanda y una capa externa dura mucho más delgada, lo que sugiere que tenía cubierta blanda”, detalla Lucas Legender.

Quedan, sin embargo, preguntas por resolver, incluida qué animal puso un huevo tan grande. Solo se ha encontrado uno de mayor tamaño, pero no de cáscara blanda, de la extinta ave elefante de Madagascar. El equipo cree que el huevo proviene de un reptil acuático, posiblemente uno de un grupo conocido como mosasaurios, comunes en la región.

“Gracias a este hallazgo sabemos que existen huevos de cáscara blanda de este tamaño. Con este dato podemos comprender un poco más sobre la forma de reproducción de grandes reptiles marinos de la era mesozoica”, añadió David Rubilar, paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural.

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Es así como los fósiles ayudan a entender la evolución de la vida. Una investigación publicada en mayo en 'Current Biology', que da cuenta del proceso de reproducción de las plantas con el descubrimiento de una nueva especie de hace 400 millones de años, es otra prueba de ello.

Esta nueva especie vivió en el periodo devónico y perteneció a los barinofitos herbáceos, un grupo de plantas extintas. Su biología reproductiva captura la evolución de uno a dos tamaños de esporas. Según explica la publicación 'Stanford Earth', de la Universidad de Stanford, esta fue una transición esencial para el éxito de las semillas y las plantas con flores de hoy.

“Si pensamos en diferentes sistemas sexuales que se encuentran en las flores, todo se basa en tener esporas pequeñas separadas, o polen, y esporas grandes, que están dentro de las semillas –dijo Andrew Leslie, investigador principal–. Con dos clases de tamaño discreto, es una forma más eficiente de empaquetar recursos porque las grandes esporas no pueden moverse tan fácilmente como las pequeñas, pero pueden alimentar mejor a la descendencia”.

Las primeras plantas, de hace entre 475 millones y 400 millones de años, carecían de especialización reproductiva en el sentido de que producían los mismos tipos de esporas, que luego se convertirían en pequeñas plántulas que transferían células reproductivas. Al dividir los recursos reproductivos, las plantas asumieron un mayor control sobre la reproducción, dice el estudio.

La nueva especie, junto con el grupo de plantas Chaleuria de la misma edad descrito anteriormente, representa la primera evidencia de biología reproductiva más avanzada en plantas terrestres. El siguiente ejemplo aparece en el registro fósil 20 millones de años después.

Las grandes esporas no pueden moverse tan fácilmente como las pequeñas, pero pueden alimentar mejor a la descendencia

Otro interesante hallazgo hizo parte de una época más cercana. Dos especies animales nuevas y el sinsacro (estructura esquelética) de un perezoso terrestre gigante fueron descubiertos por investigadores en Tulum (México).

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah) dijo esta semana que arqueólogos locales y expertos internacionales identificaron aquellos restos de un reptil y un felino de talla pequeña, con lo que se elevaron a 17 las especies extintas y existentes halladas durante la reciente temporada de campo del ‘Proyecto arqueológico subacuático Hoyo Negro’ (cueva inundada) en Tulum, estado de Quintana Roo.

La arqueóloga Helena Barba Meinecke, investigadora responsable de la oficina Península de Yucatán de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Inah, señaló que también se recuperaron muestras de material orgánico y restos óseos de animales que cayeron en la trampa natural de una cueva inundada conocida como Hoyo Negro, durante el Pleistoceno Tardío.

Apuntó que el estudio y análisis de estos materiales, recuperados en noviembre de 2019, “permitirán enriquecer la información que se tiene respecto a cómo era el paleoclima en esta península hace más de 10.000 años”. Y, también, conocer sobre la dieta y el patrón de movilidad de la fauna, megafauna y del grupo al cual pertenecía Naia, nombre con el que se conoce el único esqueleto humano encontrado allí hace tres años, el cual corresponde a una joven que vivió hace casi 13.000 años y murió cuando tenía entre 15 y 17 años de edad.

REDACCIÓN VIDA** Con información de EFE y Europa Press

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