La panacea que se esconde detrás de la coca

La panacea que se esconde detrás de la coca

Científicos proponen sembrar y aprovechar comercialmente sus propiedades nutricionales y medicinales

Coca en Bolivia

Una trabajadora retira las hojas de una planta de coca durante una cosecha en la provincia de Sud Yungas (Bolivia).

Foto:

iStock

Por: Nicolás Bustamante Hernández
14 de noviembre 2019 , 11:51 a.m.

¿Y si en lugar de combatir la producción de coca –principal insumo de la cocaína–, el Estado colombiano da una vuelta de tuerca y se propone impulsarla para sacarle el mayor rédito posible?

Suena absurdo; sin embargo, esta es la propuesta de un grupo de científicos que llevaron a cabo un amplio estudio sobre los diferentes usos que se le pueden dar a esta tradicional planta, y encontraron que fomentar su producción podría traer beneficios para la economía y la salud de las personas.​

El estudio, titulado ‘Erythroxylum en el foco: una revisión interdisciplinaria de un género pasado por alto’, fue publicado en la revista Molecules y desarrollado por expertos de la Universidad de los Andes, la Pedagógica, el Jardín Botánico de Bogotá y el Instituto Leibniz de Genética de Plantas e Investigación de Cultivos (en Alemania).

En la investigación, los científicos exponen evidencia sobre los muchos usos productivos y benéficos que ofrecen la coca y sus parientes botánicos pertenecientes al género Erythroxylum, y sugieren que el camino hacia este cambio de estrategia es la investigación e innovación de los usos de la coca “en asocio con las mismas comunidades cultivadoras e indígenas que más han sufrido los flagelos del narcotráfico y la política de drogas”.

Tabla nutricional de la coca

Valores nutricionales de la hoja de coca.

Foto:

Open Society

Su metodología consistió en hacer una revisión bibliográfica de 161 estudios sobre el género botánico Erythroxylum, que incluye aproximadamente 230 especies distribuidas en los trópicos.

Se enfocaron en dos especies, la Erythroxylum coca y la Erythroxylum novogranatense (originaria del territorio colombiano), por ser las que, durante miles de años, han cultivado las sociedades tradicionales de América del Sur y que, más recientemente, se han convertido en fuentes para la producción del alcaloide de cocaína.

Los autores del estudio plantean que hay posibilidades de reorientar los cultivos de estas dos variantes hacia usos lícitos y productivos, que generarían oportunidades de desarrollo sostenible para las zonas rurales de Colombia y “hasta menoscabar la creciente demanda de cocaína y, de esta manera, empezar a reducir el narcotráfico desde la raíz”.

Los investigadores proponen el aprovechamiento de la coca en dos líneas: la médica, a partir de sus propiedades para estimular el metabolismo de las grasas y generar mayor disponibilidad de energía en el organismo.

Incluso, dicen, se podrían utilizar sus extractos para desarrollar sustancias capaces de tratar condiciones como la disfunción eréctil.

“Algunas de estas propiedades medicinales de la coca serían responsables del estímulo en el desempeño físico, el alivio del mal de alturas, la reducción temporal del hambre y la sensación de bienestar reportados por los consumidores de coca en sus diferentes presentaciones, como las infusiones y el mambe”, señala Juan Armando Sánchez, profesor del Departamento de Biología de los Andes y uno de los autores del documento.

Por el otro lado, la investigación resalta las bondades nutricionales de esta planta: las investigaciones concuerdan en que se destaca por su alto contenido en carbohidratos, proteína vegetal, fibra y vitaminas, especialmente caroteno, riboflavina y tiamina; y minerales como calcio, fósforo e hierro, entre otros.

“Aunque hay polémica sobre la biodisponibilidad de algunos de estos nutrientes –es decir, cuánta cantidad absorbe el cuerpo humano–, se cree que sería parecida a la de los vegetales, y creemos que es posible aumentarla por medio de las sustancias alcalinas naturales empleadas por los mambeadores tradicionales de coca, como las cenizas de las hojas de yarumo, la tocra, el mambe, o el bicarbonato de sodio”, dicen los investigadores.

De lo tradicional a lo comercial

Según los investigadores, la intención del estudio era ir más allá de lo académico y explorar los aspectos sociales del cultivo de coca, que desde la ilegalidad impulsa una economía que mueve cientos de miles de millones de dólares al año y genera cientos de muertes como consecuencia del tráfico ilegal de cocaína.

Con esto en mente, indagaron durante varios meses la forma como las comunidades cultivadoras se relacionan con la planta y con su explotación económica, con diversos productos diferentes a la cocaína.

Conocimos experiencias productivas y empresariales de grupos campesinos e indígenas en Colombia, Perú y Bolivia, y exploramos sobre los productos que están desarrollando a partir de la hoja de coca”, explica David Restrepo, director del área de investigación y desarrollo rural y política de drogas en el Centro de Estudios Sobre Seguridad y Drogas (Cesed), de los Andes.

“Lo que encontramos –continúa– fue que, a pesar de todos los inconvenientes para la comercialización legal de la hoja de coca en los tres países, es un mercado con retoños de innovación que ofrece nuevas propuestas y opciones económicas para los cultivadores y para empezar a solucionar las problemáticas relacionadas con el narcotráfico”, sigue Restrepo.

De acuerdo con el experto, ciudades como Santa Cruz (Bolivia) “han vivido procesos en los que todos los sectores de la sociedad utilizan productos de coca, pasando de la hoja seca a expresiones como la hoja machacada, que mezclan con otras sustancias y las mandan a domicilio a empresarios y trabajadores”.

No obstante lo anterior, Restrepo asegura que el consumo de cocaína en Bolivia es ínfimo: “Hemos tenido conversaciones con psiquiatras que han querido hacer estudios sobre el consumo de esta droga y no encuentran suficientes pacientes. Creemos que la hoja de coca podría ser una respuesta para que las personas no lleguen al consumo de cocaína; esto hay que estudiarlo, y profundizar en los otros posibles usos benéficos de la coca”.

¿Hay peligro de adicción?

Una pregunta obvia frente a la propuesta es si no habría riesgo de aumento en la adicción, considerando que la hoja de coca contiene cocaína. Los investigadores afirman que “la evidencia indica que no”.

Según dicen, la hoja de coca no se puede comparar con la cocaína aislada en clorhidrato (la que se inhala o se fuma como crac) ni con los sulfatos de cocaína (los encontrados en el bazuco).

Por ejemplo, dicen, la cantidad de cocaína que entra en la sangre al consumir la coca natural es casi 50 veces más baja que cuando se inhalan los alcaloides aislados y alterados químicamente, ya que estos son mucho más fáciles de absorber y están mucho más concentrados.

“Por otro lado, los otros componentes de la hoja moderan la tasa de absorción y atenúan el impacto de la cocaína, por contener otros alcaloides y una diversidad de otras moléculas y nutrientes. Esto podría explicar por qué no se han encontrado riesgos asociados al consumo de hoja de coca ni adicción en estudios sobre esta planta”, apuntan.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
nicbus@eltiempo.com
Twitter: @NicolasB23

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