‘Antes de tener buena ciencia hay que tener una buena educación’

‘Antes de tener buena ciencia hay que tener una buena educación’

Entrevista con el premio Nobel de física, Serge Haroche, quien hace parte de la Misión de Sabios.

Serge Haroche

Serge Haroche es miembro honorario de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales.

Foto:

Miguel Medina / AFP

Por: Nicolás Bustamante
10 de febrero 2019 , 09:04 p.m.

En un hecho sin precedentes en la historia del país, en octubre de 2017, 13 ganadores del premio Nobel en diferentes disciplinas le enviaron una carta al entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. En la misiva, los académicos le manifestaron al mandatario su decepción porque el Gobierno se preparaba para reducir el porcentaje del PIB para la ciencia, que entonces se encontraba en el 0,2 por ciento.

En la lista de laureados, uno de los que más propiedad tenía para opinar acerca de la situación de la ciencia en Colombia era Serge Haroche. En 2015, como parte de las celebraciones del Año Internacional de la Luz, el francés había visitado el país junto al estadounidense David Wineland, con quien compartió el premio Nobel en 2012 por sus aportes en el área de la física cuántica. En ese momento, ambos científicos fueron invitados por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales (Accefyn) para convertirse en miembros honorarios de esta, cargo que ocupan desde entonces.

A partir de ese momento, Haroche ha seguido de cerca las noticias científicas del país, e incluso lo visitó una segunda vez hace dos años. Ahora, los lazos entre Haroche y Colombia se estrecharán mucho más, ya que el investigador, de 75 años, es uno de los 43 miembros de la Misión de Sabios que fue presentada el viernes pasado en Bogotá por la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

Haroche habló con EL TIEMPO sobre su papel en la misión y de los últimos avances en su área, la física cuántica, esa que busca comprender el universo atómico y las leyes que lo rigen.

¿Qué significa para usted ser parte de la Misión de Sabios?

Creo que es importante que los científicos se involucren no solo en sus investigaciones sino en buscar maneras de mejorar la forma como la ciencia es administrada. Ahora, la ciencia es global y no pertenece a un solo país, así que espero ser de ayuda en esta comisión. Siempre he estado interesado en lo que pasa en Suramérica y creo que los países de esta región tienen metas comunes y situaciones similares para superar desafíos.

¿Cómo fue el proceso para ser parte de la comisión?

Recibí una carta de parte de la Vicepresidencia en la que me preguntaban si quería participar en este plan. Al tiempo recibí una carta de Enrique Forero, presidente de Accefyn, quien me contó algunos detalles y me convenció.

¿Qué cree que puede aportar a la misión?

Seré parte del grupo de ciencias básicas y del espacio. Mi primer interés es la ciencia básica, la que es dirigida por la curiosidad. Sé que es un desafío impulsar la ciencia en un país que está en desarrollo, porque mucha gente cree que esto es un lujo y se deben enfocar en la ciencia aplicada y en la tecnología. Pero no se pueden tener aplicaciones si no hay una base sólida desde lo fundamental. Muchos podrán decir que la ciencia básica es solo para los países ricos y que Colombia debe enfocarse en la tecnología, pero este es un error. Colombia debe participar en colaboraciones científicas internacionales. La ciencia básica también es útil para estimular la inteligencia de los niños, quienes son curiosos por naturaleza. Ellos quieren saber más del universo y de la vida, y, si se les da la oportunidad, el país podría desarrollarse y pensar en las soluciones a problemas urgentes, como el cambio climático y las nuevas fuentes de energía.

Colombia debe participar en colaboraciones científicas internacionales. La ciencia básica también es útil para estimular la inteligencia de los niños

¿Qué puede aprender Colombia de Francia en términos de ciencia e innovación?

Los países desarrollados destinan más del 2 % del PIB a la ciencia; otros, como China e Israel, gastan más del 4 %. Estos son un ejemplo de que si se quiere lograr el desarrollo y tener un mejor futuro hay que invertir más en ciencia. Yo le digo lo mismo al Gobierno francés porque creo que no hace lo suficiente para desarrollar su ciencia. En Francia tenemos un buen contexto en este sentido, pero seguimos teniendo personas que creen que esta es una especie de lujo y que en tiempos de crisis económica es mejor dedicar dinero a las ciencias aplicadas. A ellos, yo les digo que no se puede separar a las ciencias básicas de las aplicadas, que son dos lados de la misma moneda. Hay que enfocarse en asuntos específicos; por ejemplo, un área bien desarrollada en Francia es la de la óptica, y esto explica por qué ha sido tan activo en astronomía y astrofísica.

¿Cómo podemos convencer a los gobiernos de la importancia de ser productores y no solo consumidores de ciencia?

Ese es un asunto en el que los medios tienen una gran responsabilidad porque para convencer al Gobierno también hay que convencer a la gente y hacerla entender el valor de la ciencia. Antes de tener buena ciencia hay que tener un buen sistema educativo que no deje a nadie por fuera. Es importante, además, poder mantener a los científicos y a los intelectuales dentro del país, que estudien en el extranjero pero que regresen y practiquen la ciencia en el país. El Gobierno también puede prestar atención a lo que está pasando en otros lugares del mundo que se están desarrollando muy rápido. Un buen ejemplo es Corea del sur, que en muchos sentidos se parece a Colombia: hace 50 años era un país muy pobre, que tuvo que pasar por una terrible guerra, pero supo reponerse y se ha desarrollado, principalmente porque se ha preocupado por la educación, y ahora tiene un sistema educativo ejemplarizante. Al mismo tiempo, ha desarrollado la investigación y cuenta con algunas de las compañías de tecnología más importantes. Todo va junto.

Hablemos de su área de investigación, la física cuántica. ¿De dónde surge su interés por la física?

En el bachillerato me interesaban mucho las matemáticas. Era la época en que comenzaba la carrera espacial, cuando los soviéticos lanzaron el primer satélite artificial. Estaba fascinado por el hecho de usar las matemáticas para computar las trayectorias de los satélites y sus velocidades. Esto despertó mi interés en la astronomía y la astrofísica. Después, en la universidad empecé a fascinarme por el mundo de lo infinitamente pequeño: qué pasa con la estructura de los átomos y cómo se comportan. En ese punto entendí que las leyes que rigen lo microscópico, las leyes de la física cuántica, son muy diferentes de las que rigen en la astronomía y en el mundo macroscópico en general.

¿Cree que algún día encontraremos reglas predecibles del mundo subatómico?

Ya las tenemos. Las reglas de la mecánica cuántica son muy precisas y describen un mundo en el que puedes hacer medidas increíblemente precisas. Lo que sucede es que estas reglas son extrañas, porque dejan mucho lugar para el azar. Si se estudia un solo evento cuántico, por ejemplo un solo átomo, no puedes predecir exactamente cuándo emitirá un fotón o cuándo lo absorberá; solo puedes predecirlo de manera estadística. Sin embargo, estas reglas de probabilidad son muy precisas, están muy bien establecidas y se pueden hacer experimentos muy precisos gracias a ellas. Por ejemplo, se pueden construir relojes atómicos, que cuentan la frecuencia con la que los átomos son capaces de absorber la luz y son utilizados por los sistemas de GPS. Como he dicho, la ciencia fundamental tiene aplicaciones, y creo que mis investigaciones podrán tenerlas en 20, 30 o 50 años.

¿Cómo se imagina esas aplicaciones?

No sé exactamente cómo serán, pero puedo decirle en qué dirección van las investigaciones. Una dirección es usarlas para tener nuevas maneras de computar: usar los átomos para llevar información y tener una computación más potente que los computadores del presente. Este será un camino largo porque hay muchos desafíos que no controlamos. Otra dirección es lo que conocemos como metrología cuántica, que es usar los sistemas cuánticos, átomos y fotones para hacer medidas mucho más precisas. Otra línea es la comunicación cuántica: usar fotones, por ejemplo para compartir información entre dos personas de tal manera que nadie pueda espiar este mensaje, y si lo hace se pueda saber y detener la comunicación.

¿Cuál será la siguiente gran revolución de la física? ¿Colombia podrá ser parte?

En el pasado cercano ha habido descubrimientos enormes, como la detección de las ondas gravitacionales. Esto abrió una nueva ventana hacia el universo a partir del estudio de las señales que nos llegan luego del colapso de agujeros negros y de estrellas a millones de años luz, las cuales no podrían ser detectadas con métodos tradicionales, a partir de la luz. Estos hallazgos han sido posibles gracias a grandes colaboraciones internacionales en las que Colombia puede participar. Hay otros trabajos en los que puede hacer parte, como la expansión acelerada del universo. La humanidad está orientada por la curiosidad, queremos entender lo que ocurre, y todos los países pueden tener participación en estos equipos. Otra área que está avanzando muy rápido es la de las neurociencias, y aquí Colombia puede tener un papel significativo.

NICOLÁS BUSTAMANTE
REDACCIÓN CIENCIA
En Twitter:@NicolasB23

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