La única ganadora de 2 Nobel en 2 disciplinas científicas distintas

La única ganadora de 2 Nobel en 2 disciplinas científicas distintas

Marie Curie (1867-1934) está entre los protagonistas de ‘Grandes entrevistas de la historia’.

Marie Curie, premio Nobel de Física

Marie se mantuvo alejada de la prensa después de ser acosada a raíz de una relación con el joven físico Paul Langevin, quien aún estaba casado.

Foto:

Tomada del libro ‘Grandes entrevistas de la historia’

29 de octubre 2017 , 10:41 p.m.

La sobriedad, austeridad y timidez con que se nos muestra Marie Curie hacen olvidar su enorme estatura intelectual. Fue la primera mujer en dar clases en la Sorbona y en ganar el Premio Nobel de Física (1903) junto a su marido, Pierre Curie, y el físico francés Antoine Henri Becquerel. Así empezaron a revolucionar el conocimiento científico y médico del siglo XX.

Su contribución fue vasta en los campos de la física y la química. Tras la muerte de su marido, continuó en solitario las investigaciones, hasta que en 1911 obtuvo el Nobel de Química por el descubrimiento del radio y el polonio, convirtiéndose así en la única persona que ha obtenido dos Nobel en disciplinas científicas diferentes. Curie nació en Polonia (por ese motivo nombró polonio a uno de sus descubrimientos) como Manya Sklodowska y terminó sus estudios en Francia.

La entrevista

(...) Esta gran mujer, la mujer más grande de Francia, titubeaba, hablaba con voz temblorosa, casi como una niña pequeña. Ella, que día tras día manipula una partícula de radio más peligrosa que un rayo, tenía miedo de aparecer en público.

(...) Madame Curie había rechazado otras propuestas de visitar Estados Unidos porque no podía soportar la separación de sus hijas. Creo que finalmente pudieron convencerla de que afrontara ese largo viaje y la aterradora publicidad que llevaba consigo, en parte debido a su gratitud por el apoyo brindado a su trabajo científico, pero sobre todo porque el viaje era una espléndida oportunidad para sus hijas.

Madame Curie carece de la legendaria frialdad y la falta de consideración que suelen atribuirse a los científicos. Durante la guerra, cuando conducía su propio vehículo radiológico y vivía de hospital en hospital en la zona de operaciones, ella misma se encargaba de lavar, secar y planchar su ropa. Una vez, durante nuestros viajes por Estados Unidos, nos alojamos en una casa en la que había varios invitados además de nosotros cinco. Entré en la habitación de madame Curie y la encontré lavando su ropa interior.

“No es nada”, dijo cuando protesté. “Puedo hacerlo perfectamente, y con todos esos invitados en la casa, los sirvientes ya tienen bastante que hacer”.

La noche anterior a la recepción en la Casa Blanca, en la que el presidente (Warren) Harding (en el cargo, 1921-1923) entregaría un gramo de radio a madame Curie, le llevaron el documento de donación. Era un pergamino hermosamente decorado en el que constaba que las mujeres estadounidenses donaban y transferían a Marie Curie todos los derechos sobre un gramo de radio.

Leyó el documento con atención y tras reflexionar unos momentos, dijo: “Esto está muy bien y es muy generoso, pero no debe quedar así. Este gramo de radio representa una gran cantidad de dinero, y lo que es más importante aún, representa a las mujeres de este país. No es para mí, es para la ciencia. No estoy muy bien de salud, puedo morir en cualquier momento. Mi hija Ève es menor de edad, y si yo muriera, este radio se dividiría entre mis hijas. Esa no es la finalidad de esta donación. Este radio debe quedar consagrado para siempre al uso científico. ¿Podría hacer que el abogado redactara un documento que dejara esto bien claro?”

Le dije que lo haría en unos días. “Debe hacerse esta noche”, dijo. “Mañana recibo el radio; puedo morir mañana. Hay demasiado en juego”.

(...) después de algunos contratiempos, conseguimos un abogado que preparó el documento sobre la base de un borrador escrito por la propia madame Curie. (...) El documento decía: “En caso de que fallezca, dejo al Institut du Radium de París, para uso exclusivo del Laboratoire Curie, el gramo de radio que me fuera entregado hoy por el Comité de Mujeres del Fondo del Radio Marie Curie, según documento de fecha 19 de mayo de 1921”.

Nadie debe enriquecerse con el radio. Es un elemento que pertenece a todas las personas

Esta acción fue coherente con toda la vida de la descubridora del radio y con la respuesta que me había dado un año antes: “Nadie debe enriquecerse con el radio. Es un elemento que pertenece a todas las personas”.

Uno de los sueños de madame Curie, que aún no se ha cumplido, es el de tener su propia casita en un lugar tranquilo, con un jardín, un seto, flores y pájaros. Durante sus viajes por Estados Unidos a menudo miraba por la ventanilla cuando el tren pasaba por algún pueblecito y, al divisar alguna casita modesta con jardín, decía: “Siempre quise una casita así”.

Pero la casa propia era algo secundario para Pierre y Marie Curie. (...) Un día me contó que uno de los grandes pesares de su vida era que Pierre Curie hubiera muerto sin tener siquiera un laboratorio permanente.

Cuando estaba a punto de casarse, un familiar le regaló a madame Curie dinero para el ajuar.
No era mucho, pero sí una suma importante para una estudiante pobre de París.

Para entender la importancia del uso que le dio a esos fondos, debemos recordar que en aquel entonces Manya Sklodowska era joven, bella y encantadora. Sabía apreciar lo bello, por lo que era imposible que no tuviera conciencia de su propio aspecto. (...)

En un primer momento, consideró la posibilidad de comprarse un vestido de novia y otros artículos personales, pero luego, con su característica racionalidad, sopesó sus necesidades y el futuro.

Se casó con un sencillo vestido que había traído de Polonia y gastó el dinero de su ajuar en dos bicicletas, con las que ella y Pierre Curie disfrutaron de la bellísima campiña francesa... Esa fue su luna de miel.

MARIE MELONEY
* Entrevista originalmente publicada en la revista ‘The Delineator’ en 1921

¿Cómo asegurar sus cinco volúmenes?

- A la venta en Éxito y Carulla. Precio: $ 18.900.

- Beneficio exclusivo para socios del Club Vivamos EL TIEMPO, la colección completa cuesta $ 74.900.

- Para asegurar la colección, comuníquese al 4266000 opción 3, en Bogotá. O por la línea gratuita nacional 01 8000 110 990, y en www.grandesentrevistas.com

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.