‘Las creencias no son una excusa para la desinformación’

‘Las creencias no son una excusa para la desinformación’

El químico Daniel Varón participará en el Simposio Max Planck, que organiza la Universidad Nacional.

Daniel Varón.

Daniel Varón, químico colombiano del Instituto Max Planck, de Alemania.

Foto:

Archivo particular

Por: Nicolás Bustamante Hernández
09 de septiembre 2019 , 09:41 a.m.

Entre el miércoles y el jueves de esta semana se llevará a cabo, en Bogotá, el primer ‘Simposio Max Planck Colombia: fronteras de la ciencia’, que reunirá a científicos de este consorcio alemán con académicos de distintas instituciones colombianas para discutir los últimos avances en sus áreas de investigación.

El evento es organizado por la Universidad Nacional y asistirán 16 directores y líderes de los institutos Max Planck, cada uno de los cuales trabajará con pares colombianos de universidades como la Nacional, los Andes, la Javeriana, la Universidad de Antioquia y el Rosario. Entre los temas a tratar se cuentan biología estructural, ingeniería de bioprocesos, ciencia de microbiomas, investigación solar, bosques tropicales, nanoquímica y química biológica.

Uno de los encargados de esta última área será el investigador colombiano Daniel Varón, líder de grupo del Instituto de Coloides e Interfaces de Planck. Oriundo de Bogotá, Varón es químico de la Universidad Nacional y dentro de su experiencia está el trabajo en el Instituto de Inmunología de Colombia, un doctorado en química de la Universidad de Bayreuth (Alemania), una posición posdoctoral en el Instituto Tecnológico de Suiza en Zúrich y otra en el Instituto Max Planck de Coloides e Interfaces.

Su área de estudio: el desarrollo de estrategias para la síntesis de glicolípidos y glicoproteínas y su aplicación en medicina.

¿Cómo se aplica esta área de investigación a la vida cotidiana de las personas?

En mi grupo estamos interesados en desarrollar métodos de diagnóstico y vacunas contra las enfermedades “olvidadas”, las cuales afectan, principalmente, a las poblaciones menos favorecidas de Asia, África y Latinoamérica.

Hablo de enfermedades infecciosas como la toxoplasmosis, la malaria, el mal de Chagas, la 'leishmaniasis' y la enfermedad del sueño. Buscamos encontrar métodos que les permitan a las autoridades sanitarias determinar rápidamente infecciones por parásitos, y la mejor forma de combatirlos. Es ciencia básica con fines específicos.

¿En qué consiste su metodología y cuáles son sus alcances?

Nuestra investigación se basa en usar moléculas que se encuentran exclusivamente en la superficie de los patógenos para desarrollar métodos de diagnóstico y candidatas a vacunas que sean aplicables solas o en combinación con métodos existentes para combatir enfermedades infecciosas. Un ejemplo es el desarrollo de un método de diagnóstico para toxoplasmosis basado en carbohidratos, el cual puede ser usado para detectar esta enfermedad y determinar su estado: si es reciente o ya adquirida, lo cual tiene un alto valor en el caso de mujeres embarazadas o pacientes con deficiencias inmunitarias.

¿Por qué enfocar la investigación en estas enfermedades que usted llama ‘olvidadas’?

Por año, mueren casi medio millón de niños a causa de la malaria y miles de personas mueren o pierden la vista por la enfermedad de Chagas, la del sueño o 'leishmaniasis'. Son olvidadas en el sentido de la baja inversión por parte de la industria farmacéutica y las instituciones de investigación. Al ser males que afectan principalmente personas de las zonas rurales de los países subdesarrollados, no representan un área con potencial económico y, por ende, reciben menos atención. El desarrollo de medicamentos y búsqueda de vacunas contra es casi inexistente.

Buscamos encontrar métodos que les permitan a las autoridades sanitarias determinar rápidamente infecciones por parásitos, y la mejor forma de combatirlos

Ahora hay un creciente acceso a la información, pero también mayor desinformación. El resultado es un ambiente de desconfianza hacia la industria farmacéutica, que lleva a las personas a optar por tratamientos alternativos poco eficaces y sin evidencias...

Muchas de las creencias en pseudociencias se basan en las tradiciones culturales, en la falta de un sistema funcional de salud pública, de información y de recursos y en un comportamiento poco adecuado de la industria farmacéutica que busca principalmente beneficios económicos.

Yo les diría a estas personas que antes de optar por métodos alternativos, busquen información de un médico. Un profesional en el campo les diga si los medicamentos pueden ser remplazados por otras opciones con alguna base comprobada para las necesidades propias del paciente.

Hay casos en los que solamente con cambiar la forma de vida es suficiente para generar mejoras en la salud, por ejemplo, haciendo deporte o mejorando la alimentación.

¿Y qué piensa de quienes promueven estas terapias?

Ellos buscan ganancias económicas, así que no creo que haya un interés real en dar información antes de sugerir o vender algún tratamiento. Yo estoy de acuerdo con que no todo requiere medicamentos. Pienso que las creencias en tratamientos sin comprobar no son excusa para la desinformación de la gente.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
REDACCIÓN CIENCIA
nicbus@eltiempo.com
En Twitter: @NicolasB23

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