Desmontando el supuesto fraude lunar

Desmontando el supuesto fraude lunar

A propósito de los 50 años del Apolo 11, un científico desmonta las teorías de los conspiranóicos.

AUTOPLAY
¿Tienen sentido las conspiraciones lunares?El astrofísico Santiago Vargas responde todas las preguntas acerca del supuesto fraude lunar.
John Young

Nasa

Por: Santiago Vargas
05 de junio 2019 , 12:04 p.m.

Las luces de un estudio de grabación cerca de la ciudad de Las Vegas (Estados Unidos) se encienden y un equipo de utileros ultima detalles. Mientras tanto, dos personajes inmersos en sus trajes espaciales se acercan al escenario principal y el director hace un llamado para que todos estén listos… cámara y acción. Se trata de la grabación cinematográfica de la llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969.

Esta es la historia que muchos estarán volviendo a recordar y que será mencionada en miles de conversaciones y comentarios en las próximas semanas, cuando se conmemore el medio siglo de esta hazaña de la humanidad.

Los amantes de las teorías conspirativas tienen en esta versión su as bajo la manga cada vez que se habla del engaño al que, supuestamente, estamos sometidos los ciudadanos por parte de las principales agencias espaciales: “nos ocultan que la Tierra es plana, que existen extraterrestres secuestrados en bunkers en donde son sometidos a exhaustivas pruebas para analizar su estructura y comportamiento, y que el ser humano jamás llego a la Luna”, alegan.

Estas son solo algunas de las conclusiones a las que llegan millones de incautos en todos el mundo, sin siquiera profundizar en la gran evidencia científica detrás de estos supuestos embustes.

En pleno siglo XXI, las redes sociales se han encargado de que muchas de estas ideas tengan cabida en audiencias influenciadas por personas sin conocimiento de los temas de los cuales se atreven a hablar.

Es famoso el caso, hace un año, del exportero de la Selección Española de fútbol Iker Casillas, quien en su cuenta de twitter expresó: “El año que viene se cumplen 50 años (supuestamente) que el hombre pisó la Luna. Estoy en una cena con amigos... discutiendo sobre ello. Elevo la tertulia a público! Creéis que se pisó? Yo no!”.

El comentario recibió miles de 'likes' confirmando que, como él, todavía hay mucha gente que cree que aquello fue un montaje para demostrar la supremacía estadounidense en la carrera espacial, que se libraba con la otra gran potencia del momento, la Unión Soviética.

A Casillas el comentario le valió la respuesta en redes sociales del astronauta Pedro Duque, actual Ministro de Ciencia del Gobierno de España, y un defensor de la lucha contra las pseudociencias que, al igual que la ignorancia, son altamente nocivas para el desarrollo de la sociedad y la sumergen en un peligroso retraso cultural, social y científico. 

Duque comentó: “Los hechos no cambian, opine la gente lo que opine. Los aparatos que llevaron, las huellas, los reflectores láser seguirán estando allí. La foto que despertó el sentimiento de conservación de la Tierra sigue existiendo”.

Se refiere el astronauta español a la foto tomada por la misión Apolo 8, la primera tripulada a la Luna, que a finales de 1968 embarcó a tres exploradores a los 400 mil kilómetros de distancia que nos separan de nuestro satélite natural. Desde allí, en la órbita lunar, la fotografía deja ver un pedazo del suelo lunar con la imagen al fondo de nuestro planeta azul.

Volviendo a la teoría de la conspiración lunar, los astronautas habrían llegado al adornado estudio de grabación que contenía todos los elementos para simular la superficie lunar, luego de ser llevados desde la costa de la Florida. Allí, en Cabo Cañaveral, se encontraba la torre de lanzamiento con el imponente cohete Saturno V,  de 111 metros de longitud, al cual, ante los ojos del mundo, Neil Armstrong, Edwin Aldrin, y Michael Collins se subían para su travesía por el espacio exterior.

Luego, supuestamente, y sin que nadie se diera cuenta, los astronautas bajaron del cohete y emprendieron su viaje hacia Las Vegas, mientras el cohete salía de la Tierra para ubicarse “escondido” en una órbita baja.

Lo que no saben quienes defienden la disparatada teoría de que la llegada a la Luna fue un montaje filmado en un estudio de grabación, es la historia de cómo surgió y se viralizo esta idea que, medio siglo después, sigue siendo el caballito de batalla de los conspiradores lunares.

En 1974, poco después de que el comandante Eugene Cernan se convirtiera en el último ser humano que ha pisado la Luna -a finales de 1972- se publicó un libro titulado 'Nunca fuimos a la Luna', escrito por William Kaysing, quien se convirtió en el padre del fraude lunar.

Kaysing no tenía formación científica, pero encontró respaldo en el público argumentando que había trabajado para la Nasa. En realidad había sido empleado hasta 1963 de una de las cientos de empresas subcontratadas por la agencia espacial para desarrollar sistemas de propulsión de sus cohetes, aunque Keysing trabajaba en la parte editorial de la compañía, alejado de labores técnicas y de ingeniería.

Las circunstancias sociales y políticas del momento habían ayudado a que el libro tuviera una masiva acogida y la gente confiara ciegamente en los argumentos de Kaysing.

El mismo año de la publicación, el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, dimitía después del escándalo de Watergate, que sacó a la luz actividades ilegales que involucraban a funcionarios del gobierno.

La confianza de los ciudadanos en las instituciones era baja y las conspiraciones estaban a pedir de boca, incluyendo los asesinatos de Martin Luther King y los hermanos Kennedy, que habían ocurrido hacía pocos años. Había un ambiente de desconfianza muy propicio para que el “timo” de la llegada a la Luna fuera la cereza del pastel conspiratorio.

La aventura lunar terminaría, según Kaysing, con el reingreso del módulo lunar con los astronautas a bordo, lanzado desde un avión, y con el amarizaje en el océano Pacífico ante la mirada atenta de miles espectadores, concluyendo así los ochos días de travesía.

Kaysing tuvo que cambiar la versión a los pocos años, ya que era insostenible rebatir a los cientos de radioaficionados que captaron las señales que transmitió la nave y calcularon su posición. Dentro de ellos, muchos soviéticos, quienes habrían sido los primeros en desenmascarar el supuesto fraude norteamericano, al desbancarlos en la conquista de la Luna pero que, por el contrario, reconocieron el éxito del Apolo 11 y el triunfo norteamericano.

Los hechos no cambian, opine la gente lo que opine. Los aparatos que llevaron, las huellas, los reflectores láser seguirán estando en la Luna

No obstante, algunas versiones establecen que aunque la llegada a la Luna aquel 20 de julio fue verdad, el gobierno de Estados Unidos había contratado al cineasta más reconocido del momento, Stanley Kubrick - quien el año anterior había lanzado su gran éxito del séptimo arte “2001: Odisea del espacio” - para tener preparada la producción cinematográfica que sería mostrada al mundo en caso de que algún fallo hubiera acontecido.

Lo anterior contrasta con la información que salió a la luz años después, según la cual el presidente Richad Nixon tenía preparado un discurso titulado “en caso de desastre lunar”.

Esto, debido a que una de las fases más complicadas de la misión era que el modulo lunar (Eagle) - con Armstrong y Aldrin a bordo- volviera a ponerse en la órbita lunar luego de salir de la Luna, y se encontrara con el módulo de comando donde se encontraba Collins. Un fallo en ese crucial despegue del Eagle hubiera dejado a los dos astronautas abandonados en la superficie lunar.

Apartes del discurso de Nixon decían: ”Estos valientes hombres, Neil Armstrong y Edwin Aldrin, saben que no hay esperanza en su recuperación. Pero también saben que hay esperanza para la humanidad en su sacrificio … serán llorados por la Madre Tierra que se atrevió a mandar a dos de sus hijos hacia lo desconocido”.

Parece que da igual que exista multitud de evidencias, incluyendo documentos, instrumentos dejados en la Luna y usados para investigaciones científicas, además de un sin número de explicaciones para cada una de las supuestas demostraciones que alegan los paranoicos sobre el supuesto fraude lunar. Veamos algunas de las más sonadas y cómo se desmontan fácilmente:

La bandera se ve ondeando en la Luna pero allí no hay aire: No hay aire pero sí gravedad, y la bandera se mueve cuando la manipulan los astronautas. De hecho al no haber resistencia con el aire, queda moviéndose más tiempo en el vacío que en la atmósfera terrestre.

En las fotografías tomadas en la Luna no se ven las estrellas: Cualquiera que haya experimentado con una cámara fotográfica sabrá que no se adaptan a los cambios de iluminación como lo hace el ojo humano, y no pueden capturar al mismo tiempo el débil brillo de las estrellas y la imagen de un astronauta o el brillante suelo lunar. Se requiere un tiempo de exposición diferente en cada caso.

Existen varias sombras y brillos en el suelo lunar debido a los focos de luz que iluminaban la escenografía donde se grabó el suceso: La realidad es que lo único que puede relacionar estos efectos con un estudio de grabación es que en el alunizaje tanto el módulo lunar como los trajes de los astronautas, los equipos, la superficie de la Luna, e incluso la propia Tierra, actuaron como los reflectores y pantallas blancas con las que se varía la iluminación en los estudios cinematográficos.

No se puede ver la bandera ni las marcas dejadas en la Luna con telescopios: Se necesitaría un telescopio con un espejo de mas de 100 metros de diámetro para poder ver estos detalles sobre la Luna, sin embargo los satélites que están allí orbitándola si pueden hacerlo. Las primeras fotografías en que se pudieron ver los instrumentos y las huellas de los vehículos y vestigios dejados por las misiones a la Luna, las tomó la sonda Chandrayaan-1, de la India, en el año 2009.

Las personas implicadas en el programa lunar ocultaron información: La sola idea de una conspiración mundial para ocultar el supuesto fraude hubiera implicado callar a casi medio millón de personas involucradas de una u otra forma con el programa espacial que nos puso en la Luna. Un costo posiblemente más elevado que el de la propia misión.

Estas son tan solo una pequeña muestra de la enorme evidencia racional. Sea como sea, siempre habrá personas que prefieran cerrarse a la ella y repetir información sin fundamento científico. Y por cierto, al igual que la Tierra, la Luna tampoco es plana.

SANTIAGO VARGAS
PH. D. en Astrofísica, Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional​

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