Parar en todas las estaciones: ¿la solución para TransMilenio?

Parar en todas las estaciones: ¿la solución para TransMilenio?

Según estudio, para mejorar el servicio, todos los buses deberían operar como un sistema metro.

Transmilenio

Las largas filas para acceder al sistema son uno de los principales problemas a los que se enfrentan los usuarios de Transmilenio todos los días.

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Mauricio León

Por: Redacción Ciencia
04 de septiembre 2018 , 06:32 p.m.

La pesadilla que representa para miles de bogotanos utilizar el sistema de TransMilenio –tener que esperar varios minutos para subirse a buses que no dan abasto-, tendría una solución más fácil de lo que se cree: convertir todos los buses en rutas fáciles, es decir que paren en todas las estaciones. Algo así como un metro dividido no en vagones, sino en buses.

La idea, que había sido propuesta inicialmente por el profesor Guillermo Ramírez de la Universidad de la Sabana, resulta confirmada por las simulaciones por computador realizadas en el Departamento de Física de la Universidad Nacional, específicamente de la tesis de grado en física del estudiante Juan Guillermo Acosta, dirigida por el profesor José Daniel Muñoz.

Para llegar a esta conclusión, profesor y alumno se dieron a la tarea de 'imitar' en el computador el funcionamiento de los buses de TransMilenio a lo largo de la troncal de la calle 26 en sentido occidente-oriente, desde el portal del Dorado hasta la Avenida Caracas, tramo que comprende unas catorce estaciones.

Los investigadores utilizaron datos proporcionados por TransMilenio según los cuales, en hora pico, cada tres minutos un nuevo bus debe arrancar su trayecto desde el portal, intercalando las rutas fáciles (monoartículados) con los servicios expresos (biarticulados), que paran en unas pocas estaciones por trayecto.

Las simulaciones arrojan dos resultados muy interesantes. El primero es que los tiempos totales (sumado tiempo de espera y tiempo de recorrido) que gastan los usuarios en el sistema serían más cortos si todos los buses fueran rutas fáciles. En este caso, cada usuario llega a la estación y toma el primer bus que pase, pues todos son iguales y pasan en promedio cada tres minutos.

Los tiempos de espera promedio en las estaciones se reducen hasta en cinco minutos

En cambio, cuando hay rutas expresas, los usuarios tratan de tomar el expreso, esperando hasta que pase (si están en una estación donde para el expreso) o trasladándose por ruta fácil a la primera estación donde para el expreso, para poder tomarlo. El resultado es que gastan más tiempo esperando el expreso que el que se ahorran en el recorrido. Adicionalmente, las estaciones se mantienen mucho más llenas, porque los usuarios esperan mucho más tiempo en ellas.

“Lo que nosotros hicimos –dice Muñoz- fue diseñar un esquema en el que, en vez de alternar los servicios expresos con los ruta fácil, todos los buses se aprovechan como rutas fáciles. Encontramos que, de esta manera, los tiempos totales en el sistema se reducen significativamente, pasando en promedio de 21 a 18 minutos para el recorrido entre la Estación Av. Rojas y la estación Caracas. Similarmente, los tiempos de espera promedio en las estaciones se reducen hasta en cinco minutos. Esto se debe a que, con este modelo, las personas que esperan TransMilenio se suben en el primero que pasa, agilizando considerablemente todos los tiempos de funcionamiento."

El segundo resultado es que, a medida que se alejan del portal, los buses se van desordenando. Los usuarios de la Estación Modelia, cerca del portal de salida, ven que los buses llegan efectivamente cada tres minutos. En cambio, los usuarios de la Estación Caracas tienen que esperar a veces hasta 9 minutos por el bus, mientras que otras veces ven llegar dos y hasta tres buses seguidos. Esto se debe a que los buses debe esperar por turnos para descargar y cargar sus pasajeros, y es un efecto que aparece espontáneamente por la dinámica con la que los buses aceleran y frenan, y que sólo se podría corregir avisando a los conductores para que compensen yendo más lento o más rápido.

“El problema es que los buses en las cercanías de las estaciones se interfieren entre sí. Entonces, a medida que los articulados se alejan de su punto de partida, ese tiempo de espera de tres minutos pueden llegar a los 9 o 12 minutos, lo que conlleva que los buses pasen cada vez más llenos y las personas deban esperar más”, asegura Muñoz.

El profesor Muñoz explica que la metodología utilizada para el hallazgo consistió en dividir toda la calle en celdas de 2,75 metros, y hacer que los buses avancen a pasos de entre una celda por segundo (es decir, 10km/h) y seis celdas por segundo (60km/h). En este esquema, los buses articulados ocupan siete celdas, y los biarticulados, diez.

“Cada bus mide las distancias relativas y las velocidades de sus vecinos, y de acuerdo con una tabla de manejo decide si acelera, frena o mantiene su velocidad. En las estaciones, los buses siguen los protocolos de paradas y cambios de carril recomendados por TransMilenio."

Muñoz y Acosta desean que TransMilenio tenga en cuenta su trabajo para llevar a cabo un piloto de un día en el que se pueda poner a prueba de manera empírica lo que proponen. Asimismo, apuntan a que el siguiente paso será continuar con la investigación para llegar a construir una simulación completa en tiempo real del sistema de transporte más importante de la capital del país.

REDACCIÓN CIENCIA

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