Adiós prejuicios: a lactar donde sea y como sea

Adiós prejuicios: a lactar donde sea y como sea

A pesar de ser algo natural, parte de la sociedad rechaza que las mujeres expongan sus senos.

LACTATÓN EN CALI

A comienzos de agosto se celebró en Colombia la Semana de la Lactancia Materna. Esta fue la ´Tetatón´ celebrada en Cali.

Foto:

Santiago Saldarriaga

24 de agosto 2018 , 04:10 p.m.

Para lactar en público se necesita ser valiente. Esta es una de las conclusiones que se deriva de testimonios de muchas mujeres que han lactado en público y han recibido reclamos y agresiones de otras personas, tanto de hombres como de mujeres.

La mayoría de las veces les dicen que se tapen, que no muestren su cuerpo, que hay hombres y niños en la calle, que se vayan a otro sitio y con frecuencia les exigen que se retiren a un baño. También las rechazan con la mirada o con sentarse lejos de ellas; todo esto, a pesar de que la lactancia materna es la forma ideal de la naturaleza para que las mujeres alimenten a sus hijos.

Diana Ojeda, profesora asociada del Instituto de Estudios Sociales y Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana, historiadora y geógrafa que estudia la relación entre espacio y género, explica que este rechazo a las mujeres que lactan en espacios públicos está relacionado con que los cuerpos femeninos siempre han tenido problemas cuando se exponen, porque las mujeres pertenecen al espacio de lo privado, a su casa, y ahí es donde deberían estar. “Los cuerpos de las mujeres en espacios públicos no son necesariamente bienvenidos”, afirma la académica.

Ojeda se pregunta por qué genera más rechazo de la sociedad una mujer que le da seno a su hijo en un espacio público que una valla publicitaria con una modelo que lleva puesta poca ropa. Y la respuesta que da es que los cuerpos femeninos también se condenan cuando no son para el placer masculino. Para la geógrafa, el pudor y el recato muchas veces están relacionados con este concepto.

Cuenta cómo ella misma, como madre lactante, fue rechazada por amamantar en público y relata una experiencia particular: sintió más presión en un bus que en un avión, hecho que, según ella, se debe a que, a pesar de que la lactancia es exaltada por todos sus beneficios, es vista como algo propio de mujeres poco estudiadas o de bajos recursos y esto también influye en que sea rechazada y deba reducirse a los lugares privados.

Los movimientos de hoy

Por fortuna, el debate sobre la lactancia materna en público se ha hecho cada vez más amplio y ya la noticia de que una mujer sea expulsada de lugares como centros comerciales genera solidaridad de la gente.

Hasta el papa Francisco, en enero de este año, afirmó en un bautizo de un grupo de niños que lactar es un acto de amor. Les dijo a las madres presentes: “Si (los niños) comienzan con un concierto (de llanto), o si están incómodos o muy acalorados o no se sienten bien o tienen hambre (...) amamántenlos, no tengan miedo, aliméntenlos, porque ese también es el lenguaje del amor”.

Por fortuna, cada vez las mujeres conquistan nuevos espacios en la sociedad y logran expresar y concretar que ellas son las dueñas de sus cuerpos y esto también beneficia la lactancia materna en público.

En Colombia, por ejemplo, ya se han presentado varias veces, en ciudades como Bogotá, Cali y Barranquilla, un evento que se llama ‘Tetatón’ (o ‘lactatón’) durante el cual muchas mujeres se reúnen en un espacio público a lactar a sus hijos.

Varias de estas ‘tetatones’ han contado con el apoyo de las alcaldías o de entidades públicas. Este respaldo desde el Estado y desde lo público es importante, porque contribuye a normalizar un hecho que es totalmente natural. Y, como dijo una madre, si a una persona le da hambre, entra a una cafetería y se come unas galletas. Es lo mismo. Si a un bebé le da hambre, sencillamente se detiene a alimentarse.

Otro apoyo importante del Estado ha sido la ley que promueve la creación de salas de lactancia en las empresas públicas y privadas, las cuales no solo buscan que las mujeres puedan continuar alimentando a sus hijos con leche materna cuando regresan al trabajo, que ayuda a normalizar la lactancia misma, a reconocerla como un hecho natural que la sociedad debe apoyar y promover.

Salas de lactancia materna en las empresas

A partir de enero del 2019, todas las entidades públicas, las secretarías de salud y las empresas privadas con capitales iguales o superiores a 1.500 salarios mínimos legales vigentes o con más de 50 empleadas, a lo largo del territorio nacional, deberán tener adecuadas salas dedicadas exclusivamente a que sus colaboradoras en periodo de lactancia puedan extraer leche materna, almacenarla y luego llevarla a casa. De esta medida del Ministerio de Salud se podrían beneficiar al menos 125.000 mujeres trabajadoras cada año. Se trata, en ese sentido, de una de las acciones con las que se pretende mejorar el indicador de lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida de los bebés, que en Colombia ha caído de manera preocupante.

Catalina Gallo
Para EL TIEMPO
@cgallo09

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