¿Quién se llevó a ‘María Soledad’ del Park Way?

¿Quién se llevó a ‘María Soledad’ del Park Way?

Su verdadero nombre es Gloria Bohórquez y llevaba más de 20 años tejiendo sus vestidos de colores.

María Soledad REAL

Gloria Bohórquez renunció a su nombre y pidió que la llamaran María Soledad. Hace unos meses simplemente desapareció.

Foto:

Christina Gómez Echavarría

Por: UNIDAD INVESTIGATIVA
14 de diciembre 2019 , 05:23 a.m.

Era imposible no verla.
Llevaba más de 20 años recorriendo las calles del barrio La Soledad, con un equipaje liviano y con mil historias en la cabeza.

Se sentaba tardes enteras al sol, en la esquina de un jardín, a tejer sus propios vestidos y a hablar del futuro, de la vida, de los recuerdos.

Sus ropajes eran verdes, gruesos (hechos con algo de las polisombras de las construcciones y con talegos), unidos con hilos de colores que ella trenzaba con paciencia y con un par de tijeras que nunca usó para nada más.

Algunas de las vecinas le regalaban la lana y las monedas para que se alimentara. Nunca recibió ni billetes, ni zapatos ni ninguna clase de ayuda adicional, incluidas las ofertas de llevarla a un hogar.

Siempre decía que tenía lo necesario, emulando sin saberlo al buen Diógenes. Y hablaba de las raíces, de la vida, de la familia, las vueltas del mundo...

Su nombre era Gloria Bohórquez, pero un día cualquiera se levantó y notificó que Gloria había muerto.

Ahora, dijo, se llamaba oficialmente ‘María Soledad’. De hecho, ni siquiera volteaba a mirar cuando la llamaban por su vieja identidad, así le llevaran el cafecito con leche o la gaseosa que tanto le gustaba.

Así era María, la dama en condición de calle que alguien se llevó hace unos meses del Park Way del barrio La Soledad.

De pronto, nadie volvió a saber de ella.
No estaba en las esquinas que solía ocupar, ni caminando en busca de uno de los rostros que guardaba en sus cabezas, los de sus amigas del barrio: María Claudia, Rochy, Consuelo y Lola.

Todos empezaron a extrañar a la dama que conoció a nuestros padres, que ya no están; que se acordaba de las orejas de oro de ‘Minero’, el hermoso perro dorado que la saludaba; al ser humano que se convirtió en otro miembro de la comunidad”, dice uno de los habitantes del Park Way.

Algunos rezaban para que los dos hijos de los que hablaba la hubieran encontrado. O estuviera en una de sus largas caminatas por Teusaquillo.

Finalmente, gracias a una cadena de vecinos, se descubrió que un par de dueños de prestantes locales de la zona pidieron que María Soledad se fuera de barrio al que ella llegó primero que todos.

Al parecer, a algunos les empezó a incomodar su presencia y sus días difíciles. Esos en los que subía el tono de voz y soltaba sus parrafadas con algo de tinte filosófico.

En la cama 17

Tras la búsqueda de un par de buenas samaritanas, María Soledad finalmente fue encontrada en el pabellón psiquiátrico del Hospital Santa Clara, de Bogotá.
La Secretaría de Integración Social del Distrito decidió ayudarla y la ubicó en la cama 17.

Aunque no han aparecido sus familiares, los amigos del barrio la visitan y gracias a una publicación en Teusaquillo me importa, lograron reunir elementos de aseo y algo de ropa para ayudar a María Soledad.

El Distrito también ha hecho su parte. Una asesora del alcalde Enrique Peñalosa frenó su agenda, buscó información y entregó un parte positivo hace un par de días: “Están esperando el diagnóstico médico para buscarle un cupo en el Centro El Bosque”.
Y contó que hasta le tomaron una foto para sacarle su documento de identidad a través de la Registraduría Nacional.

También se le está controlando un desorden en los niveles de azúcar.
Hoy duerme en una cama tibia, bajo techo y hasta ha subido al menos un kilo.

Pero María Soledad va a quedar triste en su documento de identidad y así apareció en la videollamada que María Claudia le hizo, aunque le prometió que la iba a ayudar.
Le hace falta tejer, pero en el pabellón no permiten agujas ni tijeras. También extraña su libertad, saludar a las mascotas, ver los pájaros. María Soledad está triste”, confirma Rochy.

Esa era la vida que había elegido. Y así le había hecho el quite a la depresión, que hoy parece acecharla.

Incluso, gracias a sus vestidos coloridos, discursos de vida y a su temperamento pacífico, María Soledad había logrado clasificar entre las ‘celebridades callejeras de Bogotá’, un reportaje hecho por el portal ‘Vice’ en 2015, en donde la describieron como ‘la tejedora de los pies descalzos de La Soledad’.

Ahora, en el barrio están buscando ayuda y esfuerzos para obtener el cupo en El Bosque y lograr que pueda tejer, volver a sonreír y controlar esos días difíciles.
Incluso, tal vez pueda volver a recorrer el barrio, su barrio, en donde extrañan a María -Soledad.

Y ojalá sea pronto. El próximo 24 de enero cumplirá 62 años y el mejor regalo sería volverla a ver feliz.

UNIDAD INVESTIGATIVA

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