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El general (r.) Buitrago habla de lo que pasa dentro de la Policía
Juan Carlos Buitrago

Juan Carlos Buitrago fue, hasta febrero, director de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa).

Foto:

archivo particular

El general (r.) Buitrago habla de lo que pasa dentro de la Policía

Dice que intereses políticos y falta de unidad en conducción la golpean. Habla de su salida.

Juan Carlos Buitrago fue hasta febrero miembro del generalato de la Policía Nacional, en el rango de brigadier general.

Tras su salida, se había negado a aparecer en medios. Pero accedió a hablar con EL TIEMPO para referirse a lo que él cree que pasa en las entrañas de la institución, hoy bajo la lupa tras los episodios de brutalidad policial, en el caso de Javier Ordóñez, y de excesos en las jornadas posteriores.

Además, habló de su salida de la institución, de las presiones políticas en el generalato, de la reforma a la Policía que se plantea y hasta de la investigación en Colombia contra Álex Saab, el señalado testaferro de Nicolás Maduro, en la que él participó.

(Lo invitamos a leer: Nuevos dardos del general Buitrago tras su salida de la Policía)

¿Cómo explicar los excesos y brutalidad de policías en las jornadas hace 8 días, tras el asesinato de Javier Ordóñez?

Cada policía se gradúa de una escuela de formación acreditada internacionalmente. Hay estrictos estándares de doctrina y entrenamiento para el uso de la fuerza y el respeto por los derechos humanos. Pero el policía, autónomamente, cumple con su función y es individualmente responsable por sus actuaciones. La lamentable muerte de Javier Ordóñez parte de un procedimiento policial con graves fallas y se convirtió en detonante para que anarquistas y radicales –incitados por oportunistas políticos y bases urbanas del terrorismo– atacaran al Gobierno, policía, comercio y TransMilenio. Están abonando el terreno de cara al escenario electoral que se avecina. Qué mejor que enrarecer el panorama nacional contribuyendo al caos y deslegitimando instituciones.

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¿La injerencia de políticos, de la que usted habló en su carta de renuncia, los fraccionó?


Dije que las injerencias externas, con cálculos políticos, lesionan el honor policial, menoscaban la autonomía del director y afectan la unidad e integridad de la Policía. Hay tensiones focalizadas e interesadas en asumir el control de la alta dirección. Cuando un expresidente de la república presenta como su trofeo la renuncia de un general, no hay duda de este tipo de injerencias. El 99 por ciento está unida (...). Pero la polarización política que ensombrece al país pone contra las cuerdas a la institución. En ausencia de unidad de política y criterio en la conducción tanto a nivel nacional como local, genera inestabilidad y confusión, órdenes y contraórdenes a la policía, al momento de intervenir y controlar escenarios de grave afectación del orden social.

(Además: Lo que muestran las 6 fotos sobre la muerte de Javier Ordóñez

Renuncié de manera irrevocable y voluntaria (...). Se sumó una indignación y desconcierto ante el cambio de actitud del mindefensa y del Presidente en el apoyo incondicional a estas investigaciones

¿Usted se fue por presiones o por investigaciones?

Renuncié de manera irrevocable y voluntaria porque convergieron circunstancias negativas, incluyendo presiones, amenazas y frustraciones derivadas de las injerencias externas indebidas y las investigaciones claves que liderábamos desde la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) con agencias americanas en contra de mafias. Se sumó una indignación y desconcierto ante el cambio de actitud del ministro de Defensa y del Presidente en el apoyo incondicional a estas investigaciones. De ahí mi frase: "Los principios no se negocian" .

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Habla de cálculos políticos y oportunismo. ¿Por qué no da nombres?

Me refiero a aquellos líderes de todos los matices políticos y a algunos gobernantes que se pronunciaron durante la coyuntura. Algunos reafirmaron su liderazgo radical de cara a llevarnos a instaurar el modelo perverso del socialismo del siglo XXI, otros desdibujaron su investidura como jefes de policía asumiendo actitudes populistas y de menoscabo de la autoridad de policía y los últimos demostraron su oportunismo, con crítica barata solo por atacar al Gobierno.

¿Cómo explicar que el alto mando no pueda controlar a un grupo de policías que salieron a disparar de manera indiscriminada y el caso de brutalidad policial en el caso de Javier Ordóñez?

Este no es un tema de falta de control del alto mando. El policía en la calle es autónomo, tiene una formación profesional para ejercer su función y unos recursos jurídicos y materiales para utilizar. Frente a detonantes como el episodio triste del abogado Ordóñez, la unidad policial que asumió el procedimiento es la primera responsable de su actuación y sus consecuencias. También hay una cadena de mando y unas órdenes que se desprenden de sus superiores y supervisores, y esto también conlleva unas consecuencias y responsabilidades. Los policías somos formados para administrar inteligentemente el principio de ponderación en nuestras decisiones y actuaciones, especialmente para el uso de la fuerza ante escenarios donde se amenazan categóricamente lo derechos fundamentales de los ciudadanos.

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¿Cómo explicar el distanciamiento entre la alcaldesa y la Policía de Bogotá? ¿Hay una grieta en relación con la seguridad de la capital? 

No creo que existan tales grietas. La relación comandante-Policía-alcalde como jefe de policía está regulada expresamente por la Constitución y la ley. En mi opinión, este lamentable detonante dejó al descubierto que anarquistas y bases radicales actúan en lugar común, con propósitos comunes, cooptados por líderes oportunistas que quieren instaurar un modelo dictatorial chavista / bolivariano en Colombia. Y esto tiene efectos en las diferentes plataformas partidistas e ideológicas de la nación. El vandalismo, los mensajes extremistas y el terrorismo manifestado en las protestas así lo corroboran. Aquí nos encontramos entonces frente a unos comportamientos radicales que enrarecen el derecho a la protesta social y que generó disrupción entre los gobernantes y la Policía, específicamente en Bogotá y Cartagena, y esto se registra y tiene graves consecuencias, cuando gobernantes populistas deben tomar partido entre apoyar una protesta violenta o el deber constitucional de apoyar y motivar la intervención policial para restablecer el principio de autoridad, preservar el orden y recuperar la tranquilidad. En conclusión, la Policía termina en una encrucijada, no por que desconozca o sea inferior su capacidad para proceder ante la Constitución y la ley, sino por la perturbación y disrupción que causan los intereses, oportunismos y cálculos políticos de líderes y gobernantes en el ejercicio de su función como jefes de policía. Ser jefe de policía no significa ponerse el uniforme y asumir el control de mando operativo de la función policial.

(Tema relacionado: Eln y quema de CAI: el nuevo roce entre alcaldesa y Gobierno)

Alex Saab

Esta es la foto más reciente que se conoce del capturado Álex Saab.

Foto:

portal La Patilla

En su cargo como jefe de la Polfa, usted tuvo acceso a información de inteligencia sobre las acciones urbanas del Eln y de las disidencias de las Farc. ¿Qué tanto hay de eso en los desmanes de la semana pasada?

Es evidente. Aquí hubo actos de intervención del anarquismo internacional y de la Internacional Socialista a través de células activas que se fusionaron para generar caos y atacar la institucionalidad. Ordenar a las 'juventudes' rodear los CAI, por ejemplo, en un escenario de grave alteración del orden social con actos vandálicos evidentes, desconocer o desautorizar el uso de las armas, menoscabar la autoridad y, en otros casos, humillar al policía en pleno ejercicio de su función legal. Es una clara e implícita provocación e incitación que se traduce en atacar a la autoridad legítimamente establecida. Así lo demostraron los hechos.

Según usted, ¿la Policía necesita una reforma o un distanciamiento de la clase política?

La Policía Nacional es la más reconocida y respetada a nivel mundial. Exportamos nuestro talento, experiencia, doctrina y capacidades. Pienso, en algún momento deberá salir del Ministerio de Defensa y hacer tránsito a una nueva institucionalidad, pero aún, en mi opinión, no es el momento. Siguen vigentes graves amenazas a la seguridad del Estado, como el Eln, las Bacrim y las disidencias de las Farc, las que debemos enfrentar en integración y armonía total con nuestras Fuerzas Militares y con estricto respeto por los roles, la misión y naturaleza de cada Fuerza. La Policía Nacional está sobrecargada de instrucción, capacitación, doctrina, reformas y procesos de transformación. Una gran reforma policial para que tenga éxito y conlleve un cambio abrupto y diametral pasa por un cambio sustancial en la selección e incorporación del mejor talento de la nación, así como en un cambio estructural del régimen salarial.

Mejorar ostensiblemente los salarios del policía es un imperativo urgente. De esta manera lograremos construir una institución cuya marca es la más atractiva para los jóvenes de bien que quieran ser policías, ciudadanos eminentes que quieran entregarse vocacionalmente a la comunidad y a la lucha contra el delito. De otro lado, es necesario elevar a otro nivel la lucha contra la corrupción, adoptando mecanismos de observación, control, seguimiento e investigación del patrimonio económico de los uniformados, en todos los rangos. Cada centavo sospechoso que ingrese a las finanzas de un policía debe abordarse con rigurosidad. Y, finalmente, considero, debe replantearse con carácter prioritario y a fondo el nivel ejecutivo. Este es un asunto pendiente que se ha dilatado a través del tiempo y que está ad portas de implosionar.

CAI quemado en Manizales

En Bogotá hubo 68 CAI vandalizados, pero también hubo ataques en Manizales (foto).

Foto:

archivo particular

¿No es ingenuo pensar que con solo un ajuste salarial se va a acabar con la corrupción en la Policía, la brutalidad de algunos de sus miembros y actos irresponsables como dispararle a civiles en los desmanes de la semana pasada?

Las mejores instituciones del mundo, con sólidos valores y talento altamente competitivo y profesional, posicionan su marca, la convierten en el mejor lugar de trabajo; motivados no solo por su vocación de servicio, incentivos morales y de bienestar, sino también y mayoritariamente, en mi opinión, por el incentivo de ingresos que le permite edificar un proyecto familiar, social y de bienestar sin afugias de tipo económico, sin proclividad a la corrupción y con el mayor compromiso por una profesión que es catalogada de altísimo riesgo.

¿No cree que hay fallas en la incorporación de personal para cumplir con las cuotas de seguridad en las ciudades?


Sin duda alguna debe prevalecer la calidad del talento frente a la cantidad para llenar cuotas de incorporación. Actualmente, el joven colombiano de bien no tiene los suficientes incentivos morales, vocacionales y económicos para ingresar a una institución tan querida y necesaria para cualquier sociedad como es la Policía. El problema no está en el proceso. Los protocolos de selección e incorporación de la Policía Nacional de Colombia son los más avanzados del mundo, lo hemos exportado, ha sido galardonado con premios de excelencia y calidad, el personal que integra esta Dirección es altamente profesional, las herramientas utilizadas son de vanguardia. El problema radica en la calidad del talento humano a incorporar, que ante una débil demanda conlleva a estirar la curva de selección a estándares preocupantes para cumplir unas cuotas.

Mejorar ostensiblemente los salarios del policía es un imperativo urgente. De esta manera lograremos construir una institución cuya marca es la más atractiva

¿Qué pasó con el caso de Álex Saab que usted inició ?

Tiene sus frutos, gracias a la cooperación y decisión del Gobierno de Estados Unidos y al compromiso de un extraordinario equipo de policías de inteligencia e investigación criminal que no cedió ante las influencias, presiones, sobornos y amenazas. Este personaje logró evadir por 10 años la justicia, gracias a las artimañas de abogados y amigos en el poder.

Usted fue uno de los generales más curtidos en temas de inteligencia. ¿A qué se dedica ahora?

A disfrutar mi maravillosa familia, a escribir, leer y a contribuir a través de mi firma de consultoría —Strategos BIP— a mejorar las decisiones de la empresa privada en materia de inteligencia de negocios, seguridad empresarial y riesgo reputacional.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com@UinvestigativaET

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