El terrateniente alemán que libra una batalla legal en Moniquirá

El terrateniente alemán que libra una batalla legal en Moniquirá

Le dicen desplazado por Hitler y hasta loco. Pero K. Schussler dice que le quieren robar su tierra.

Kurt Schussler

Kurt Schussler pidió ayuda a Alemania para obtener justicia.

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Archivo EL TIEMPO

Por: UNIDAD INVESTIGATIVA
27 de octubre 2019 , 06:36 a.m.

Aunque tiene ojos cafés y estatura mediana, es imposible que Kurt Gunther Schussler pase inadvertido en Moniquirá, Boyacá.

En ese municipio, que en nada se parece a su natal Nieder-Ohmen, tiene grandes extensiones de terreno y varios pleitos con su mayordomo, funcionarios públicos y hasta con personas influyentes de la zona que lo llaman “loco”, “mentiroso” y hasta “desplazado de las huestes de Hitler”.

Pero él insiste en que tiene cómo probar que hay un complot para quitarle sus tierras, y por eso acaba de enviar un SOS al Gobierno alemán y a varias entidades colombianas en busca de ayuda.

"Me han mandado a hacer hasta exámenes psicológicos para establecer que no estoy mal de la cabeza. Y veo cómo se ríen de mí cuando denuncio lo que está ocurriendo", se lamenta mientras muestra documentos y cartas que incluso han terminado en la Cruz Roja Internacional. 

Schussler llegó a Colombia hace 41 años, según dice, siguiendo a un amor por correspondencia, que para esa época era estudiante de la Universidad Nacional..

Y, aunque con esa novia solo logró perfeccionar su español, la relación fue el punto de inflexión para frenar sus viajes por el mundo y quedarse en el país.

“Fui marinero por una década, recorrí más de cien países e incluso, antes de llegar a vivir aquí, estuve 12 meses en Trinidad y Tobago y otros tantos en Brasil”, cuenta hoy, a sus 78 años.

Los embates de la Segunda Guerra Mundial, que sufrió su familia, lo llevaron a probar suerte y a convertirse en comerciante de divisas. Con un capital importante, Schussler decidió volverse hacendado y, en 1988, llegó a Sasaima, Cundinamarca, en donde adquirió varias reses cebú.

Luego, en 1991 compró 145 hectáreas en Moniquirá, donde erigió la hacienda La Vanguardia y se dedicó a la crianza de bovinos tipo Simmental europeo, que le valieron reconocimiento internacional.

La raza es apetecida por su capacidad para producir carne y leche, y por el comercio de su genética.

Pero dice que la suerte le cambió luego de que contrató a José Alejandro Verano Suárez, del que solo tenía un par de referencias de un veterinario de la zona.

El terrateniente alemán que libra una batalla legal en Moniquirá

En 1991 compró 145 hectáreas en Moniquirá, donde erigió la hacienda La Vanguardia y se dedicó a la crianza de bovinos tipo Simmental europeo.

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Archivo EL TIEMPO

El fallo de hace 20 días

Según la versión del alemán, el arribo de este mayordomo a su hacienda, a mediados de 2006, fue minuciosamente planeado por lo que él denomina “sectores oscuros de Moniquirá”, que quisieron arrebatarle su negocio y ahora buscan quedarse con sus tierras, que tasa en 14.000 millones de pesos.

"Saben que en esa zona hay minerales valiosos", agrega Schussler.

Y añade que personas de origen dudoso incitaron el robo de su ganado e incluso lo amenazaron de muerte si denunciaba.

Para demostrarlo, el alemán recogió evidencia de cómo –entre 2007 y 2010– le hurtaron 185 bovinos, avaluados en ese momento en más de 1.000 millones de pesos. En su mayoría eran hembras Simmental para reproducción –con un peso que en algunos casos llegó a ser de hasta 900 kilos–, que terminaron sacrificadas y vendidas a un precio mucho menor.

Schussler asegura que comenzó a detectar el traslado de sus animales en registros irregulares de los cuadernos de inventario. Además, que tras pedir explicaciones a su mayordomo, este siempre le respondió con evasivas.

Hacia 2010, cuando ya era evidente que se trataba de un robo continuo, interpuso una denuncia ante la fiscalía de Moniquirá.

“Los bovinos fueron hurtados en su totalidad, al igual que sus registros genéticos inscritos en la Asociación Nacional de Criadores de ganado Simmental y en el Ministerio de Agricultura. Hubo un concierto de varias personas para arrebatarme mis ejemplares”, precisa este alemán.

Aunque el proceso penal comenzó hace 9 años, apenas hace 20 días se conoció la sentencia contra el mayordomo.

El juzgado penal del circuito de Moniquirá condenó a Verano Suárez a 48 meses y 20 días por hurto agravado. Así se lee en la sentencia en poder de EL TIEMPO.

La particularidad de esta decisión es que, tras varios años negando cualquier responsabilidad en el robo de los semovientes, hace pocos meses el mayordomo decidió aceptar los cargos. Por ser una condena menor, se le concedió la suspensión condicional de la ejecución de la pena tras la suscripción de un compromiso y una caución de 828.116 pesos.

Por esto, ya está libre y hasta ahora no ha apelado la sentencia.

Pero Schussler dice que con el robo del ganado la hacienda se fue a la quiebra. Tuvo que liquidar a los trabajadores y hasta se vio obligado a parcelar parte de su predio para venderlo por debajo del valor comercial y así pagar deudas.

Incluso dice que tuvo que sacar a su familia, primero de la zona y luego del país, por la amenazas que viene recibiendo.

Y agrega que aún faltan por resolverse ocho procesos penales que interpuso contra funcionarios judiciales y particulares que, afirma, están detrás de su exmayordomo.
En la lista de denunciados hay un reputado hacendado que se autodefine como “una persona fuera de serie”, emparentado con los “dueños de media Moniquirá”, cuya identidad EL TIEMPO omite por ser un caso que está siendo indagado por la justicia.

Pero el hacendado le dijo a este diario que él es una víctima de Schussler, quien pone en riesgo su vida con esos señalamientos.

De hecho, advirtió que tiene procesos judiciales contra Schussler –por falso testimonio y fraude procesal– y que será en los tribunales donde lo enfrente y lo venza.

Incluso, hizo llegar una carta que le envió a la Fiscalía, en la que da cuenta de las llamadas de El TIEMPO y de los señalamientos del alemán.

Y anuncia en la misiva, que solicitará protección de las autoridades y vigilancia especial del proceso contra el alemán.

Ahora, Schussler espera que la justicia establezca quién está diciendo la verdad, y que el embajador Peter Ptassek responda las cartas que ha enviado para solicitar ayuda diplomática a fin de obtener justicia en una tierra lejana.

UNIDAD INVESTIGATIVA
U.INVESTIGATIVA@ELTIEMPO.COM @UinvestigativaET

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