Cámaras que vigilan vías claves se apagarán dentro de un mes

Cámaras que vigilan vías claves se apagarán dentro de un mes

En medio de roces con Invías, contratista las quita en agosto, y no han abierto proceso de reemplazo

Accidente en la vía Bogotá-Girardot

El accidente en la vía Bogotá-Girardot, con ocho heridos, lo captó una de las cámaras que se apagarán.

Foto:

EL TIEMPO

Por: Unidad Investigativa
31 de julio 2019 , 08:45 p.m.

El video en el que un bus de servicio público embiste a ocho carros particulares, en la vía Bogotá-Girardot, tiene impactados a los colombianos. Las imágenes, en las que el vehículo rueda por la curva del Divino Niño, fueron captadas hace ocho días por una de las 140 cámaras que monitorean en tiempo real las carreteras del país, incluida la vía al Llano, que ya completa cinco semanas colapsada en medio de la temporada invernal.

La firma que hace el monitoreo es Sims Technologies SAS, que, incluso, fue convocada a una reunión en la que ofreció un nuevo sistema que permite detectar movimientos e inclinaciones de la montaña que se desmorona en el kilómetro 58 de la vía a Villavicencio.

Pero la oferta no fue acogida. EL TIEMPO estableció que, el 31 de agosto, el contratista desmontará las 140 cámaras distribuidas por decenas de vías claves y que el país se quedará sin esa vigilancia, necesaria para la seguridad vial y el orden público.

De hecho, ya empezó a desmontar las más de 300 cámaras de vigilancia de carros de la Policía, el Ejército y la Armada que transitan por vías críticas, en labores de inteligencia que incluyen reconocimiento de placas y rastreos.

Si bien el Invías le prorrogó el contrato a Sims, que ya asciende a 8.352 millones de pesos, expira en dos meses sin que aún se abra un proceso de selección para reemplazarlo.

“A comienzos de junio subieron unos estudios de mercadeo, pero a las cuatro horas los bajaron, y si bien pueden hacer un proceso abreviado para contratar, por ser un tema prioritario se necesitan tres meses para instalar las cámaras, y ya no hay tiempo”, dijo el representante de una firma extranjera interesada en el nuevo contrato.

Y agregó que no se trata de simples cámaras fijas, sino de aparatos que hacen analítica y ofrecen al menos diez variables: desde el número y clase de vehículos que circulan hasta el promedio de velocidad, pasando por la ubicación de cuerpos extraños en la vía.

Funcionarios del Invías aseguraron que hay serias fricciones entre el contratista y Clara Margarita Montilla, secretaria general de la entidad, encargada del Programa de Seguridad en Carreteras Nacionales.

Dicen que Montilla, con una larga hoja de vida en el sector público, llegó al instituto a través de la vicepresidencia: “El Invías depende del Ministerio de Transporte, cuya actual cabeza es Ángela María Orozco, muy cercana a la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez”.

A comienzos de junio subieron unos estudios de mercadeo, pero a las 4 horas los bajaron, y si bien pueden hacer un proceso abreviado para contratar, se necesitan 3 meses para instalar las cámaras

¿Doble pago de sede?

Sims se negó a hablar del contrato, aduciendo confidencialidad. Pero este diario obtuvo un oficio en el cual la Procuraduría notifica que está indagando supuestas irregularidades dentro del contrato de cámaras y carros que hacen parte del Programa de Seguridad en Carreteras Nacionales, para establecer si hay mérito para formular cargos o archivar.

En el oficio se hace referencia a quejas contra el Invías por presunta omisión de entrega de información para la ejecución del contrato. Se habla específicamente de trámites ante las Fuerzas Militares y la Policía, para desarrollar el sistema de vigilancia y monitoreo, que están orientados a reducir eventos de posible alteración del orden público.

Ese vacío de información estaría relacionado con el supuesto hurto o desaparición de uno de los carros del Ejército que el contratista debía acondicionar, cuyo paradero se desconoce hace 636 días; e información interna indica que parte de los carros del Programa de Seguridad Vial permanecen en ciudades y no en carreteras. Pero el consumo de gasolina lo cubre el Invías.

En otra queja se habla de un supuesto incumplimiento en el pago de los valores del contrato, desencadenando un aparente desequilibrio económico. Además, funcionarios del Invías confirmaron que aunque el instituto cambió de sede, el llamado Centro de Control y Monitoreo sigue en las viejas oficinas, lo que está significando un doble gasto. De hecho, en un oficio, del 17 de junio, un asesor pidió que se cotice el traslado de equipos y mobiliario del ‘data center’ a la nueva sede.

Pero, más allá de los líos contractuales, la preocupación es que las cámaras se apagarán en agosto y que no arranque el proceso para reemplazarlas.

EL TIEMPO buscó a Juan Esteban Gil, director del Invías, para saber qué está pasando, pero al cierre de esta edición no había respondido ni mensajes ni las preguntas que pidieron sus asesores de prensa.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com
En Twitter: @uinvestigativa

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