Así se puede usar la tecnología para salvar vidas

Así se puede usar la tecnología para salvar vidas

Se puede hacer el mapeo de una zona que debe evacuarse hasta el IoT para monitorear un río.

Dron

Drones con cámaras térmicas pueden identificar los puntos que requieren acción urgente en incendios.

Foto:

123rf.

15 de agosto 2018 , 08:00 p.m.

Casos como el de Mocoa, en que las fuertes lluvias arrasaron con 58 viviendas, o como la crisis de Hidroituango, en donde la represa por poco no alcanza a estar lista para contener el río, podrían manejarse más eficientemente con la ayuda de la tecnología.

Así lo creen expertos que aseguran que las soluciones TIC en el ámbito de la gestión del riesgo son una tarea pendiente para los gobiernos de América Latina.

Las posibilidades son muchas: Desde el uso del mapeo para identificar zonas de potenciales derrumbes y drones para encontrar puntos de atención urgente en un incendio hasta aplicaciones móviles para emitir alertas y evacuar poblaciones o sistemas de monitoreo con tecnología de internet de las cosas (IoT) para medir la creciente de un río.

Sin embargo, la región debe invertir recursos en la prevención. “Los gobiernos, por más que lo quieran, no alcanzan a llegar y a atender todo el territorio”, dice Pilar Pacheco, oficial de programa en respuesta de emergencia en la División de Desarrollo Global de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Ese escenario hace vital la construcción de alianzas con otros actores, especialmente, porque “no se trata de que el tema de riesgos sea importante solo cuando hay una emergencia y hay que responder, sino de atenderlo desde antes”.

Potencial sin descubrir

En el concepto de la experta chilena, aún falta mayor innovación en la región frente a cómo usar la tecnología para construir soluciones con las comunidades y para mejorar las campañas de formación.

Falta mayor innovación en la región frente a cómo usar la tecnología para construir soluciones con las comunidades y para mejorar las campañas de formación

“Vamos avanzando, pero necesitamos cambiar de mentalidad para que el uso de tecnología vaya más allá de usar una red social. La conectividad en los países y la cantidad de dispositivos móviles son oportunidades”, indica.

Según Orlando Arroyo, doctor en Ciencias de la Ingeniería y docente de la Universidad de La Sabana, el principal obstáculo en la adopción de nuevos desarrollos dentro de la gestión del riesgo es “el desconocimiento del potencial que tiene la tecnología en este sector”.

En Estados Unidos existen sistemas que evalúan la calidad de las estructuras de vivienda después de un temblor. El edificio Burj Khalifa, el más alto del mundo, en Dubái, está diseñado para ganarles la batalla a los vientos. El edificio puede registrar cuánto se mueve por el aire que impacta su superficie, a más de 800 metros de altura.

Por ejemplo, con una serie de sensores, ubicados dentro de montañas en zonas geológicamente inestables, podría registrar cómo se mueve la montaña y en caso de que el movimiento exceda ciertos límites, el sistema podría crear alertas de forma automática.

“La inteligencia artificial naturalmente generará impactos grandes. El IoT comunicará información clave para el monitoreo y permitirá que sistemas autónomos tomen decisiones”, afirma Arroyo.

Sin embargo, Pacheco asegura que es vital reforzar el elemento pedagógico y allí las tecnologías también podrían apoyar.

Vamos avanzando, pero necesitamos cambiar de mentalidad para que el uso de tecnología vaya más allá de usar una red social

Por ejemplo, explica la experta, la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, que recibió un apoyo de la Fundación Gates, permitiría el acceso a cursos y animaciones formativas con las que ciudadanos podrían saber si su hogar está ubicando en un lugar de riesgo y cuál sería el hogar de asentamiento al que debería dirigirse en caso de alerta. “Si lo hacen las aerolíneas, también podrían hacerlo los programas de prevención de desastre”, apunta.

Arroyo anota que las realidades híbridas podrían apoyar en labores de entrenamiento a distancia. O, incluso, opciones como la telemedicina podrían permitir que un médico oriente de manera remota un hospital que no cuenta con un especialista presente para atender a los heridos. “La tecnología es escalable. Si a las soluciones se les agrega una mayor capacidad computacional, se pueden abarcar más áreas de una forma más rápida que esperar a trasladar a equipos de personas hasta esos lugares”, explica.

El trabajo en equipo

El primer paso para avanzar en ese camino, según los expertos, sería un mayor compromiso y la adopción de esfuerzos coordinados entre los gobiernos, las empresas, las organizaciones sociales y la academia.

El docente asegura que existe un problema a la hora de implementar estas tecnologías.

“De manera sistemática, las agencias estatales no involucran a expertos conocedores para el diseño de soluciones”, refiriendo ejemplos como el puente de Chirajara, en donde el involucramiento de otros actores se realizó después de que ocurrió la emergencia y no de forma preventiva. Se pierden oportunidades de evitar problemas y de mejorar las soluciones actuales”, explica.

Más allá del uso de una tecnología específica es importante ver cómo distintos sectores pueden colaborar en innovación de acuerdo con sus contextos

Pacheco coincide con que la asociación entre gobiernos y otros actores es clave “porque es difícil que el sector público se dedique al desarrollo tecnológico, ya que es reacio al alto riesgo. La tecnología en ocasiones representa un alto riesgo, porque es algo desconocido para la mayoría. Por ello es importante incluir a otros actores, como la sociedad civil y al sector privado”.

Más allá del uso de una tecnología específica es importante ver cómo distintos sectores pueden colaborar en innovación de acuerdo con sus contextos.

Planes de la Fundación Gates en Colombia

En los últimos años, la Fundación Bill y Melinda Gates ha concentrado su trabajo en la región en Centroamérica, donde ya ha invertido cinco millones de dólares.

Según Pilar Pacheco, oficial de programa en respuesta de emergencia en la División de Desarrollo Global de la Fundación, en el futuro cercano la organización apoyará con dos millones de dólares más y explorará áreas de trabajo en la región Andina, que abarca a Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú. Esos cuatro países se encuentran actualmente en un proceso de asesoría técnica, valorada en 120.000 dólares, que busca fortalecer la cooperación y comunicación entre ellos para la construcción de proyectos conjuntos.

De acuerdo con Pacheco, la Fundación en una primera etapa esperaría financiar proyectos entre los 500.000 y el millón de dólares, en un plazo no mayor a marzo o abril del próximo año.

“Estamos en los pasos iniciales de lo que esperamos sea un apoyo más sustancial a la comunidad Andina, somos facilitadores de la convergencia y conversación entre distintos sectores, donde, sin duda, Colombia se beneficiará”, expone Pacheco.

LINDA PATIÑO
REDACCIÓN TECNOLOGÍA

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