¿Usted se confesaría con una robot sacerdotisa?

¿Usted se confesaría con una robot sacerdotisa?

Una androide en un templo japonés predica sutras budistas y advierte sobre el peligro de los deseos.

sacerdotiza robot

Mindar cuenta con una cámara en su ojo izquierdoque le permite "hacer contacto visual" con los feligreses y gracias a un sistema de inteligencia artificial aprende reflexiones de sutras budistas.

Foto:

Charly Triballeu / AFP

Por: Redacción Tecnósfera*
14 de agosto 2019 , 11:59 p.m.

En medio del avance de la automatización y la robótica, la idea de máquinas realizando trabajos repetitivos en una fábrica o de carros que se manejan solos ya hace parte del presente. Sin embargo, la idea de un robot religioso, o incluso una 'sacerdotisa' que es una máquina de aspecto humanoide no deja de generar curiosidad, y en algunos casos, rechazo. 

Ese es el caso de la robot Mindar, una androide que 'encarna a la diosa de la compasión, Kannon, en un templo budista japonés con 400 años de antigüedad.

Se trata de un androide, cuya creación costó cerca de un millón de dólares, que recibe  a fieles y turistas curiosos a la vez. Mindar recita sutras budistas sin parar y advierte, con su voz metálica, contra la vanidad y los peligros del deseo, el cólera y el ego.

Aunque los sacerdotes de carne y hueso siguen presentes en el templo Kodaiji de la antigua capital japonesa, Kooto, ven con buenos ojos esta nueva "colaboradora".

En su concepto, Mindar, hecha de cables y silicona, al mejor estilo de una Sophia, la robot, es una máquina especialmente adaptada al budismo, susceptible de evolucionar, como aprenden las máquinas: siguiendo los progresos tecnológicos y mejorando con las experiencias registradas.

"El budismo no es un creencia en un dios, es seguir el camino de Buda, es comprometerse en el camino de Buda, y poco importa que esté representado por una máquina, un trozo de chatarra o un árbol", le dijo Tensho Goto, uno de los religiosos del templo, a la AFP.

La gran diferencia entre un monje y un robot es que nosotros vamos a morir

La máquina, de la altura de una persona adulta promedio, tiene la parte superior del cráneo abierta para dejar ver algunos de los elementos electrónicos en su interior. La robot, que tiene una cámara en el ojo izquierdo, tiene una silicona especial que imita el rostro, las manos y los hombros con una piel humana. 

Vea la galería: La sacerdotisa robot que da sermones budistas en Japón

Sacerdote-robot, un conocimiento sin límite de vida

Para atender a sus fieles y visitantes, Mindar está instalada en una sala prevista únicamente para ella. En una de las paredes del recinto, se proyectan traducciones en inglés y chino de los mensajes que pronuncia, acompañadas de imágenes de la naturaleza y de gente que ambientan sus mensajes.

Mindar, que empezó su servicio este año, surge como parte de un proyecto común entre el templo zen y el especialista en robótica Hiroshi Ishiguro, de la Universidad de Osaka.

sacerdotiza robot

La comunidad religiosa espera que la androide les ayude a llegar a las nuevas generaciones.

Foto:

Charly Triballeu / AFP

Los japoneses no tienen prejuicios contra los robots. Fuimos educados con cómics en los que los robots son nuestros amigos

Pero no todo son elogios. "Puede ser difícil para algunos comunicar con sacerdotes un poco anticuados como yo. Pero espero que este robot sea una forma lúdica de llenar este vacío", apunta el religioso Goto, pensando en las nuevas generaciones.

Para conocer las impresiones sobre la androide, la Universidad de Osaka realizó un sondeo entre fieles: mientras algunos dijeron sentir una "calidez que no se siente frente a una máquina", otros, en cambio, aseguraron sentirse "poco cómodos" ante "las expresiones demasiado artificiales del robot".

Otro segmento, considera que el icónico templo Kodaiji ha cometido sacrilegio. Pero según el religioso Goto, "Los occidentales son a quienes el robot ha molestado más", quien acota que las reacciones de los japoneses son en su mayoría positivas.

"Los japoneses no tienen prejuicios contra los robots. Fuimos educados con cómics en los que los robots son nuestros amigos. Los occidentales piensan diferente".

En últimas, asegura el sacerdote "el objetivo del budismo es reducir el sufrimiento", para quien la sociedad moderna aporta nuevas formas de estrés pero el objetivo no ha cambiado realmente desde hace más de 2.000 años. 

"La gran diferencia entre un monje y un robot es que nosotros vamos a morir, mientras que él conocerá a mucha gente y almacenará muchas informaciones, que lo harán evolucionar hasta el infinito".


REDACCIÓN TECNÓSFERA*
*Con AFP

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