'Se necesita más plata para conservar al oso andino'

'Se necesita más plata para conservar al oso andino'

¿Qué tan efectivas han sido las estrategias de protección de esta especie? 

Osos andinos

En 2001, el Ministerio de Ambiente creó el Programa Nacional para la Conservación del oso andino en Colombia, que contempla cinco líneas de acción para la protección de la especie.

Foto:

Banco de imágenes Corpoguavio

Por: Ana María Velásquez Durán
21 de enero 2019 , 04:18 p.m.

El oso de anteojos no la tiene fácil. De este animal, que tiene presencia en las tres cordilleras de los Andes en Colombia y en 22 áreas protegidas del país, depende, en gran parte, la garantía de la generación de agua en el país. Está en peligro y fue declarado como especie vulnerable por la Unión Internacional de la Naturaleza (UICN) pero garantizar su protección es una tarea compleja. 

Los actores que se deben involucrar en su conservación enfrentan retos importantes como la falta de recursos, los inconvenientes a la hora de trabajar con las comunidades que tienen posibles conflictos con el oso y el desafío de lograr un verdadero impacto con las estrategias de educación y sensibilización.

Desde hace años se vienen anunciado acciones y otros esfuerzos para ayudar a su protección. En 2001, el Ministerio de Ambiente creó el Programa Nacional de Conservación del Oso andino en Colombia que contempla cinco líneas de acción: conservación IN SITU, que plantea la investigación del animal en su hábitat natural; conservación EX SITU, que incluye el estudio de los individuos en cautiverio; la educación ambiental; la acción interinstitucional; y el manejo sostenible del territorio.

Las corporaciones siempre trabajan con las uñas y con unos presupuestos muy apretados pero los resultados se tienden a maximizar

En ese sentido, se estableció que las Corporaciones Autónomas regionales debían crear sus propios planes regionales acoplándose y rigiéndose a esas cinco líneas.

Voceros de algunas de estas entidades coinciden en que se necesitan mayores recursos económicos y un trabajo conjunto entre entidades para lograr resultados más efectivos.

“Las corporaciones siempre trabajan con las uñas y con unos presupuestos muy apretados pero los resultados se tienden a maximizar”, dice Alejandro Pachón, funcionario del área de biodiversidad de la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquía, Corporinoquía.

Pero aún más importante, es esencial que se garantice una sostenibilidad en el tiempo de los planes anunciados.

Oswaldo Jiménez Díaz, director general de Corpoguavio, coincide con esta postura.
La idea es buscar que los planes perduren pero eso no se logra sin recursos. Corpoguavio, por ejemplo, destina 300 millones al año pero sostenerlo en el tiempo es complicado. Puede que, por ejemplo, con un cambio de dirección no se establezca un programa continuo de sostenibilidad y es más grave ilusionar a un campesino con algún tipo de ayuda y después no salir con nada”, afirma.

El funcionario asegura que, por ejemplo, en el caso de la región del Guavio se requiere la colaboración de la Alcaldía de Bogotá, teniendo en cuenta que la capital se abastece del agua que generan ecosistemas como el Complejo de Páramos Chingaza. “Por norma el Distrito debe destinar el uno por ciento del presupuesto para proteger las fuentes abastecedoras del Acueducto y de esa región extraen el 85 por ciento del agua. Eso en la actualidad serían unos 70.000 millones de pesos al año”, afirma.

Oso andino

El oso andino fue declarado como especie vulnerable por la Unión Internacional de la Naturaleza (UICN).

Foto:

Banco de imágenes de Corpoguavio


Julio Suárez Luna, director general de la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, coincide en que el mayor desafío es mantener los acuerdos a largo plazo. “Hacer un acuerdo no es difícil, lo que es difícil es lograr la sostenibilidad, muchas estrategias fracasan porque son inmediatistas, duran uno o dos años y después no tienen los mecanismos que garantizan la sostenibilidad”, dice Suárez, quien explica que desde la Corporación se ha impulsado la realización de actividades alternas que tengan un impacto menor en el hábitat del oso y al mismo tiempo favorezcan e impulsen a las comunidades como por ejemplo el turismo de naturaleza.


Sin embargo, el principal requerimiento de los campesinos es que puedan recibir un pago por los daños que ocasiona el oso. “Quisiéramos compensación por los daños y que se giren los recursos por el agua que se saca de acá. Las entidades se tiran la pelota el uno con el otro y lo que han hecho son pañitos de agua”, dice Arcenio Cifuentes, quien habita en la vereda La Maza, en el muncipio de Choachí (Cundinamarca).

La mayoría de las Corporaciones dicen enfocarse en buscar una mejora de sus actividades actuales mediante la implementación de buenas prácticas como el encierro de las vacas, la vigilancia responsable de las mismas y la ubicación de corrales en zonas bajas del bosque que no afecten el hábitat del oso.

Quisiéramos compensación por los daños y que se giren los recursos por el agua que se saca de acá. Las entidades se tiran la pelota el uno con el otro y lo que han hecho son pañitos de agua

También se busca que los campesinos reemplacen acciones como la ganadería, la tala de árboles o la siembra de cultivos en zonas de reserva por otras actividades como ecoturismo responsable, trabajos con trucheras, restauración de coberturas de árbol, caficultura, entre otras.

El uso de cámaras trampa para monitoreo, la contratación de guardabosques y los procesos de educación y trabajos con las comunidades son algunas de las principales estrategias anunciadas para lograr estos objetivos.

En ese sentido el apoyo financiero de organizaciones privadas ha sido fundamental para alcanzar avances importantes en la implementación de estrategias de conservación del oso andino. Por ejemplo, gracias a la alianza entre Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNN), la Fundación Grupo ARGOS (representando a Cementos ARGOS, CELSIA y EPSA) y Wildlife Conservation Society (WCS) se logró la creación del programa ‘Conservamos la vida’ con una inversión de 5.000 millones de pesos para la implementación de un programa piloto en la Unidad de Conservación de Tamamá- Munchique- Farallones (Valle del Cauca). Allí se identificaron y priorizaron nueve localidades en donde hay baja ocupación del oso andino por pérdida de hábitat o presencia de ganadería extensiva y se planteó la realización de actividades alternas como caficultura y ecoturismo que permitieran disminuir el impacto que pueden tener otras actividades como la ganadería.

Según Robert Márquez, investigador y director del programa de osos andinos en Colombia de WCS, el rendimiento económico de las familias que se han involucrado en estos procesos de reconversión ha aumentado entre un 15 y un 35 por ciento, no obstante, aún no hay resultados sobre si ha disminuido el conflicto con el oso gracias a esta estrategia.

“Trabajamos junto a la comunidad, no tomamos decisiones por ellos, la idea es que primero se obtenga el beneficio de la familia que vive en el sitio y después empezamos la restauración y no al contrario”, afirma.

En la zona del municipio de El Águila, dice Márquez, se están recuperando 56 hectáreas de bosques, mientras que en El ramal-Limoncito 47 hectáreas dejaron de utilizarse para la realización de actividades pecuarias. El experto asegura que es posible que alrededor del año 2020 se conozcan más detalles de los resultados de las estrategias que permitan comprobar si hubo un cambio en la tolerancia y la actitud frente a la especie por parte de las comunidades así como modificaciones en la calidad de su hábitat y el estado de su ocupación.

También se han consumado otros esfuerzos desde organizaciones sin ánimo de lucro como la Fundación La Laja que ha enfocado sus estrategias de conservación de la especie alrededor de la investigación, la educación ambiental y el ecoturismo.

Otro de los principales desafíos, según resalta Pachón, es que el oso no reconoce jurisdicción y en un día puede movilizarse de un territorio a otro con facilidad y rapidez, lo que exige que las corporaciones deban implementar acciones conjuntas.

Choachí

Muchas de las veredas en municipios como Choachí, en Cundinamarca, quedan muy cerca a los bosques en donde habitan los osos de anteojos.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda/ El Tiempo


“Uno de los principales retos es el de poder unir y trabajar articuladamente entre todas las corporaciones”, dice. Según Pachon, este es un desafío que se está minimizando gracias a alianzas como la pactada entre Corpoguavio, Corpoboyacá, Parques Nacionales Naturales, Cormacarena, CAR y Corporinoquía, que dio como resultado la creación, en 2017, del primer programa regional para la conservación del oso de la región.

Estas son las principales acciones a resaltar que han implementado algunas corporaciones:

Corporación Autónoma Regional Del Guavio, Corpoguavio:
  1. Actividades de investigación desde 2001.
  2. Adquisición de cerca de 30 cámaras trampa “Han significado un gran avance teniendo en cuenta que no sabíamos la cantidad de individuos o la frecuencia con la que pasaban en los senderos, con las cámaras logramos saber cómo se comportan, qué comían y si se comunicaban con los osos de otros territorios”, explica el director de Corpoguavio, Oswaldo Jiménez.
  3. Creación de un programa de incentivos por conservación en 225 predios. “Les decimos vamos a mejorar la pradera en la parte baja y usted quítele presión en la parte alta. Si los campesinos conservan nosotros les damos una cuota trimestral o semestral”, dice.
  4. Contratación de 12 guardabosques para 584.000 hectáreas. “Los ubicamos en las zonas donde puede haber conflicto pero se necesita mucho más. Inclusive formar el programa de guardapáramos e involucrar a los campesinos”, dice Jiménez.
  5. Inversión en promedio de 250 millones de pesos anuales
Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, CAM
  1. Consolidación de una estrategia de protección con base comunitaria. Se formaron 14 grupos de monitoreo en Huila conformados por más de 200 campesinos, quienes son capacitados para realizar actividades de monitoreo con alrededor de 40 cámaras trampa. Hasta el momento se ha logrado la obtención de 7.000 registros fotográficos e identificación de 25 osos.
  2. Jornadas de educación ambiental en las veredas. “Los conflictos por el encuentro entre el oso y el ganado tratamos de solucionarlos mediante una ruta de atención que tiene la Corporación que implica la atención primaria en la que se explica que los problemas se da por un mal manejo agropecuario”, señala Katherine Arenas, biológa de la CAM.
  3. Creación de espacios como el Festival del oso y la danta en los que los grupos puedan presentar su trabajo en frente de otras organizaciones y entidades.
Corporación Autónoma Regional del Caldas
  1. La única zona donde se tienen registros recientes de oso es en el municipio de Ríosucio,en límites con Chocó, según explica Óscar Ospina Herrera, profesional especializado de Corpocaldas.
  2. Las estrategias están más orientadas a la educación y sensibilización y a dar alternativas de manejo. “A las comunidades les hemos sugerido que protejan su ganado con cercas eléctrica y que tengan tanto el cultivo como el ganado lo más alejado del bosque”, dice.
  3. El funcionario explica que aunque es complejo medir con precisión el impacto, el último reporte de conflicto que se ha tenido fue hace cuatro años.
  4. De cinco familias que han sido atendidas por conflicto con el oso, dos han seguido las estrategias de recomendación de la Corporación.
  5. No hay un rubro específico para la conservación del oso. “Lo que hacemos es priorizar a las especies que requieren mayor atención. El oso está de manera marginal en el territorio diferente a otras especies que requieren que prioricemos los pocos recursos que hay”, afirma
Corporación Autónoma Regional del Tolima, CORTOLIMA
  1. En 2017 se inició un proceso de monitoreo a cuatro especies: el puma, el oso de anteojos, la danta de páramo y el mono titÍ. Se busca determinar cuáles son los corredores biológicos del oso. Una vez determinadas esos corredores biológicos la idea es declarar esas zonas como áreas protegidas, según explica Fernando Poveda, coordinador del grupo de biodiversidad adscrito a áreas protegidos de la Corporación
  2. Adquisición de 14 cámaras trampa que fueron instaladas en febrero de 2018, para lo cual se invirtieron cerca de 30 millones de pesos.
  3. Intención de proponer un plan regional que comprenda a la CVC, CAM, QUINDIO, CORPOCALDAS y Tolima.
Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia, Corporinoquía
  1. En el primer semestre de 2018 se elaboró el diagnóstico de ocupación y estado de la especie en el sector oriental de la cordillera oriental. El principal resultado es que hay un porcentaje de ocupación del oso del 78 por ciento.
  2. Alejandro Pachón, funcionario del área de biodiversidad de la corporación, explica que en la realización del diagnóstico se identificaron unas áreas de trabajo para implementar acciones de conservación. Se implementará un trabajo predial para hacer acuerdos con las comunidades. “El acuerdo se basa en hacer un diagnóstico socioeconómico de los predios. Se firma un acuerdo de conservación que es comprometerse a cuidar a cambio de recibir unos beneficios”, dice.
  3. Para el diagnóstico se tuvo un presupuesto de 306 millones de pesos y para la implementación de acuerdo de conservación se tiene un presupuesto de 206 millones.
    Tendrá una duración de 6 meses y se esperan resultados a mitad del 2019
Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR
  1. En 2012 se genera el plan de manejo y conservación del oso en la jurisdicción de la CAR. Se identifican las áreas donde existe la presencia del oso y se generan unas líneas de acción encaminadas a conocer el estado de la especie y las actividades de capacitación a las comunidades en torno a la importancia de la conservación de la especie, según explica el funcionario John Rojas, de la dirección de Recursos Naturales de la CAR.
  2. En 2014, comienzan procesos de monitoreo mediante cámaras trampa. Desde entonces se han obtenido 8.000 horas de grabación de fototrampeo y se ha logrado la identificación de 70 individuos. “Uno de los principales objetivos no solamente es la identificación sino también la implementación de acciones de conservación como la declaratoria de área protegida, que nos permite definir acciones concretas de restauración del ecosistema”, dice Rojas. Actualmente se cuentan con 150 cámaras.
Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar
  1. En 2009, se creó el programa de conservación regional del oso en el que se hicieron las primeras aproximaciones de investigación. Julio Suárez Luna, director general de Corpocesar, explica que posteriormente, mediante un convenio con la Fundación Wii, se hicieron unos estudios fundamentales de distribución del oso y se llegaron a algunos acuerdos con campesinos y comunidades indígenas. Este convenio finaliza en 2015 y solo hasta el 2017 se retoma de nuevo la iniciativa.
  2. En la actualidad la Corporación cuenta con 8 cámaras y se espera realizar la instalación de 60 más.
  3. En las primeras etapas se destinaron alrededor de 700 millones de pesos, y en el proceso de construcción de acuerdos en la etapa actual se han invertido 350 millones de pesos.
  4. La red de fauna de la Corporación tiene un programa de educación que se centra en la creación de múltiples estrategias como piezas audiovisuales y material impreso y talleres permanentes a los campesinos y a la comunidad estudiantil.
  5. Ideación de dos campañas: ‘Sumamos silvestre’, en contra del tráfico ilegal y que, según Suárez, busca minimizar las posibilidades de comercialización de partes de estas especies.
    La segunda campaña es ‘Jaulas abiertas’, con la que se busca evitar la tenencia de animales silvestres como mascotas.

Ana María Velásquez Durán 
durana@eltiempo.com
En twitter: @Anamariavd19

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