La web, salvavidas de las librerías en la cuarentena

La web, salvavidas de las librerías en la cuarentena

En medio de la pandemia, internet le abrió nuevos caminos a los libros.

librosinternet

Las restricciones a la movilidad y el miedo a los lugares concurridos han hecho que se disparen las ventas de libros a domicilio. Las redes sociales han sido claves.

Foto:

iStock

Por: Vanessa Parra Triviño
13 de junio 2020 , 12:33 a.m.

“Todo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida es el conocimiento y el recuerdo”, escribió Albert Camus en La peste, uno de los libros que la pandemia desempolvó.

En ese estante del momento también descansan El amor en los tiempos de cólera, de Gabriel García Márquez, y Diario del año de la peste, de Daniel Defoe. Las librerías siguen vendiendo, aunque muchos ya no las visiten.

Miles de ejemplares reposarán en estanterías desiertas, de acuerdo a las previsiones de la Cámara Colombiana del Libro, que calcula al menos 50 por ciento menos en las ventas de libros en el país este año, con respecto al anterior.

Pero la historia sin redes sociales e internet sería otra, una más oscura y desoladora.

El canal digital

Internet resultó un salvavidas para las 604 librerías inscritas en cámaras de comercio. Aunque los grandes nombres –como Lerner, Panamericana y Librería Nacional– no alcanzan en la web las facturaciones de sus tiendas físicas, a muchas de ellas las ventas virtuales les han permitido sobrevivir a una crisis que nadie, ni siquiera los mejores escritores de ciencia ficción, hubiera adivinado.

casatomadalibreria

Casa Tomada

Foto:

Diego Santacruz. EL TIEMPO

Casa Tomada es una librería y café cultural del barrio Palermo, en Bogotá. Su e-commerce existe desde 2015, pero sus ventas por este medio, que no representaban ni el 5 por ciento de su cierre mensual, con cerca de 5 millones de pesos en promedio, hoy pueden llegar hasta 500 despachos virtuales en ese mismo tiempo, y en total han registrado ganancias por 50 millones de pesos durante la cuarentena por ventas vía web.

Esto ha sido posible gracias a las redes sociales y a la “solidaridad de sus clientes”, como explica Ana María Aragón, dueña del lugar, inspirado en el cuento de Julio Cortázar.

En Casa Tomada había ejemplares que no se vendían desde hace años. La Física del futuro, de Michio Kaku –la primera edición reposaba en la zona de olvidados desde 2012–, la cuarentena también lo salvó.

Esa nostalgia que se mezcla con agradecimiento es la misma sensación que tiene Yolanda Auza, de Wilborada 1047, una casa de tres pisos en el barrio Quinta Camacho.

A pesar de cerrar su puerta y dejar entrar un cliente a la vez, sus ventas en línea se han multiplicado. En tres meses de cuarentena ha logrado percibir 400 clientes nuevos.

Auza menciona que en abril logró alcanzar el 80 por ciento de la facturación –en comparación con 2019–, y en mayo se pudo obtener el 100 por ciento.

sanlibrariolibreria

San Librario

Foto:

Claudia Rubio. EL TIEMPO

Similar es la historia de Álvaro Castillo, librero por más de 30 años. San Librario, el lugar donde sigue amando los libros y que abrió sus puertas en 1998, sobrevive gracias al trabajo constante en sus páginas de Instagram y Facebook.

A las 5 de la mañana, todos los días, las fotos de los libros disponibles son subidas. Los más de 6.000 seguidores que tiene empiezan una carrera por ser los primeros en pedir esas ediciones difíciles de hallar.

Le puede interesar ('El gran viento': mirada a un virus que se expandió a gran velocidad)

Castillo estaba en Cuba cuando llegó la noticia, volvió en uno de los últimos vuelos, cuando se cerraban aeropuertos, y en su casa lo esperaban unas 20 cajas con cientos de ejemplares, los mismos que lo hicieron sobrevivir y con los que sus clientes pasan poco a poco el aislamiento.

Él sigue entrando a San Librario, en la calle 70 con 12, para alistar los pedidos o recibir a quienes aún van. Toca los libros, aunque ahora con guantes, y aunque todo es “una sensación extraña”, sin internet, el cuento tendría otro final.

Las librerías que se dedican 100 por ciento a ventas en línea también han visto un incremento en sus ventas. Buscalibre, el sitio web más grande de América Latina, que nació en Chile, triplicó sus entregas, pasando de 50 mil libros en los primeros dos meses del año a 150 mil entre abril y mayo. Tienen envíos a todo el país.

Algunas editoriales, a pesar ser los principales receptores de la crisis, han fortalecido su venta digital. Intermedio Editores ha aumentado el número de ejemplares vendidos en los tres meses de cuarentena.

Para marzo alcanzaron 48 por ciento de crecimiento con respecto al mismo mes del año pasado; para abril ya habían duplicado las cifras de marzo, y mayo triplicó los números obtenidos en el primer mes de aislamiento.

La coyuntura moldea las preferencias de quienes leen. Libros para dibujar, antiestrés, relacionados con enfermedades, obras que narran el fin del mundo e historias sobre estilos de vida y salud encabezan las listas de los más vendidos. “Los libros nunca están muertos, siempre hay algo que vuelve y los despierta”, concluye Ana María Aragón.

La demanda también se amplió en los libros infantiles y juveniles. Desde que los colegios cerraron, entre la segunda y la tercera semana de marzo, padres y familiares buscaron otras formas para distraer a los niños.

Algunas lecturas les ayudan a entender el coronavirus, otras los llevan a un mundo alejado de esa realidad, y también algunos eran complementos para el estudio. Los libros para colorear resultan una distracción de primera mano para pequeños entre los 3 y los 11 años; “historias de youtubers y de aventura” también se posicionan en los primeros lugares de este grupo, dice Juan José Daza, country manager de Buscalibre en Colombia.

Los libros nunca están muertos, siempre hay algo que vuelve y los despierta

De Corferias a los barrios

Pero estos esfuerzos son una batalla para pequeños e independientes, pues la brecha de ganancias en el sector es amplia y no siempre compensa los gastos; además, el apoyo institucional se ha limitado a campañas lideradas por la Cámara del Libro, como ‘Adopta una librería’, la cual buscaba llevar un solvento económico a estos lugares. La iniciativa acogió a 47 nombres, pero los libreros de ejemplares usados no pudieron participar.

Le puede interesar (Libros para niños, objetos maravillosos)

En las ayudas del Gobierno, no obstante mencionarse al sector cultural, y especificarse medidas para bibliotecas, museos, entre otros espacios y no está contemplado un acompañamiento para las librerías y las editoriales.

En otros países es distinto. España firmó un pacto de Estado por la cultura que contempló el libro como un bien de primera necesidad, durante una crisis que parece no afectar únicamente el sistema inmune, sino también la mente. Alemania se sumó y lanzó subsidios para empleados del sector cultural que sí incluían a las editoriales.

La cuarentena, pues, evidenció una fragilidad estructural del entorno del libro en Colombia, enfocado hasta ahora en eventos masivos como la Feria Internacional del Libro (Filbo).

Se trata del encuentro de lectores más importante del país; para este año las proyecciones de venta eran de 27.000 millones de pesos, luego de que en 2019 se despacharon 900.000 libros.

Este rito anual, que convoca a lectores, escritores e influenciadores de Colombia, Latinoamérica y otras partes del mundo, existe desde 1988. En ese momento el promedio de lectura no llegaba ni siquiera a un libro por habitante; hoy está en 2,9.

No obstante ser declarada Capital Mundial del libro en 2007, en un estudio hecho por NOP Culture Score Index Colombia no aparece en el ranquin de los primeros 30 países que gastan más horas en la lectura. India, Tailandia, China, Filipinas y Egipto se llevan los primeros lugares, respectivamente, con entre 7 y 10 diarias. De América Latina aparecen Venezuela (14), Argentina (18), México (25) y Brasil (27).

La fragilidad de las librerías, salvadas en medio de la crisis por las redes sociales, tiene que ver también con una cuestión de recursos económicos y educación. De las más de 600 librerías registradas en el país, el 61 por ciento (369) están ubicadas en Bogotá.

Le sugerimos leer (Banksy rinde homenaje a George Floyd)

El 70 por ciento de estas están en el norte y noreste de la capital; 10 por ciento –55 locales formales–, en el centro (entre La Candelaria y el barrio Santa Fe); 15 por ciento, en el occidente, y apenas el 5 por ciento, en el sur.

En el país hay tres librerías por cada 100.000 habitantes, y en departamentos como Chocó ni siquiera tienen una, sino que viven de las iniciativas populares, como Motete, un café que hace lecturas en voz alta a los niños de la zona para incentivar el acercamiento a los libros.

wilborada

Wilborada 1047

Foto:

Mauricio León. EL TIEMPO

“Todos los barrios deberían tener una librería”, dice Auza, recalcando el papel del libro como un bien de primera necesidad.

Desde el 11 de mayo, con la reapertura económica y más sectores sumándose al desescalamiento del aislamiento obligatorio nacional, iniciado el 25 de marzo, las librerías volvieron a abrir sus puertas físicas, con los procedimientos de bioseguridad establecidos.

Hay desinfección de zapatos, una distancia de 2 a 5 metros, sin posibilidad de tocar los libros y con una limpieza constante de elementos de contacto. Los empleados deben usar tapabocas, guantes, tener lavado de manos cada dos horas y toma de temperatura.

Todos los barrios deberían tener una librería

La peste es una imagen de encuentros y desencuentros; una idea que ha sido utilizada como premisa en miles de libros y que hoy parece dificultar su venta. La fragilidad y el miedo también aguardan entre los espacios de las estanterías que, atiborradas de la realidad de su existencia, casi esperan que la virtualidad del 2020 los salveY los está salvando.

VANESSA PARRA TRIVIÑO
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO@soyvanessa____

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.