La mujer que se implantó un sensor para sentir los temblores

La mujer que se implantó un sensor para sentir los temblores

Desde 2007, Moon Ribas se transformó en una 'cyborg'. ¿Qué hay detrás de este concepto?  

Moon Ribas

Moon Ribas siente vibraciones en sus pies cada 8 o 20 minutos. Hace más de 10 años se convirtió en cyborg cuando creó por primera vez unos aretes que le permitían saber a qué velocidad anda la gente

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Foto: Lars Norgaard

Por: Tecnósfera
24 de octubre 2018 , 10:43 p.m.

Un sensor que tiene implantado en sus pies le permite a Moon Ribas percibir todos los movimientos sísmicos que se dan en la tierra. El dispositivo está conectado a sismógrafos online que hacen que ella pueda sentir pequeñas vibraciones cada 8 o 20 minutos, dependiendo de la intensidad. Ribas tiene 33 años, es catalana, artista, bailarina y hace 11 años, una cyborg, como son definidas las personas que deciden unir la cibernética con los organismos y se implantan dispositivos tecnológicos en sus cuerpos.

No es una tendencia nueva. El británico Neil Harbisson, reconocido como el primer cyborg oficial del mundo, tiene una antena implantada en la cabeza, desde el año 2004. La idea de convertir este dispositivo en un nuevo ‘órgano’ de su cuerpo surgió de una necesidad. Harbisson tiene acromatopsia, una anomalía en la visión que le impide ver la diversidad de los colores. La antena, que se conecta a internet, integra un chip capaz de convertir las ondas de luz en frecuencias de sonido que son percibidas como notas musicales lo que, en teoría, le permite ‘oír’ los colores.

Hay otros casos como el de Rob Spence, un cineasta canadiense que perdió su ojo izquierdo cuando tenía nueve años y hace un tiempo decidió implantarse una cámara de video en forma de prótesis ocular.

Pero personas como Harbisson y Moon (que crearon la Cyborg Foundation, una organización que vela por los derechos de quienes deseen hacer esa transición) quieren visibilizar el concepto de Cyborg desde una perspectiva más profunda. “Nos tenemos que modificar a nosotros mismos para entender mejor el planeta”, dice Ribas. Es en esa premisa que basa su idea de sentir los movimientos de la tierra.

“Durante años los humanos hemos modificado el planeta para vivir más cómodos y quizás deberíamos modificarnos nosotros mismos para estar más acordes con nuestro planeta. Si hubiéramos sabido que la tierra constantemente se mueve y también es un organismo que evoluciona, no hubiéramos construido ciudades al bordo de las placas tectónicas”, dice.

Ribas, además, se define como una 'artista cyborg' y creó una obra de arte en la que baila según la intensidad de los movimientos que siente en sus pies. Sin embargo, para ella la sociedad también se está preparando para incorporar tecnología del cuerpo si se tiene en cuenta, por ejemplo, que ya hay empresas en las que sus empleados deben implantarse un chip para ingresar a las oficinas.

¿Qué es para usted ser cyborg?

Un cyborg para mí es una identidad. Yo me considero un cyborg porque tengo un nuevo sentido, un nuevo órgano. Creemos que nos tenemos que modificar a nosotros mismos para entender mejor el planeta.

¿Y de qué forma estos nuevos órganos cibernéticos les ayudan a entender mejor el planeta?

Hay muchas cosas que pasan en nuestro alrededor que no podemos percibir porque nuestros sentidos son limitados. Por ejemplo, cuando te comparas con otros animales su experiencia de la realidad es muy distinta. Esta creación de nuevos sentidos nos ayuda a entender o a profundizar cómo es nuestra realidad o nuestro planeta de una manera más profunda. Para mí es muy distinto sentir que la tierra se mueve en mi cuerpo pues la relación que tengo con el planeta ha cambiado con este nuevo sentido. La tierra crea movimientos enormes, naturales y constantes y no lo podemos percibir porque el 99 por ciento de los movimientos que suceden ni los notamos. Nosotros no tenemos ni realidad virtual ni realidad aumentada, sino realidad revelada o real, porque con estos nuevos sentidos revelamos una realidad que existe pero que no podemos percibir en los sentidos naturales.

Ustedes señalan que existen tres categorías de cyborg: los psicológicos, los neurológicos y los biológicos ¿En qué consiste cada una?

Como hay tantas maneras de vivir la tecnología, intentamos definir los cyborgs en tres diferentes grupos porque hay gente que se siente cyborg aunque no tenga tecnología en el cuerpo y hay otros que tienen tecnología en el cuerpo y no se sienten así, por eso lo definimos más como un tema de identidad. El psicológico es el que expresa un sentimiento de estar unido a la tecnología, quizás cuando el celular se está quedando sin batería alguien dice ‘me estoy quedando sin batería’ en vez de decir ‘mi celular se está quedando sin batería’. Se deja al teléfono como si fuera parte de ti. Por otro lado, el cyborg biológico es una unión física entre la tecnología y el cuerpo mientras que el neurológico es la modificación de la mente y del cerebro porque has estado unido con la tecnología durante un tiempo.

En 2007, usted comienza la transición para convertirse en cyborg y crea unos aretes que le permitían saber a qué velocidad andaban las personas ¿Cómo ha sido ese proceso de creación de esos dispositivos hasta llegar el sensor que tiene hoy que le permite sentir los temblores?

Empiezo a hacer proyectos enfocados en percibir el movimiento de una manera más profunda. Tenía un guante que me permitía percibir la velocidad de la gente y luego los transformé en unos aretes. Después de esto quería que esa percepción no viniera de objetos sino que fuera un movimiento más universal. En 2013, incorporo este nuevo sentido, que ha ido evolucionando de diferentes maneras. Ahora tengo unos implantes en mis pies que están conectados a sismógrafos online y cada vez que hay un temblor en cualquier lugar del mundo yo siento una vibración y dependiendo de la intensidad, la vibración es mayor o no. Lo llamo sentidos sísmicos, es la posibilidad de notar la vibración sísmica en tiempo real.

¿Cada cuánto siente las vibraciones?

Funciona muy a menudo, a veces cada ocho minutos o a veces cada 20. Yo tengo dos latidos: el del corazón y el de la tierra, que va a su propio ritmo. La mayoría son suaves y ya me he acostumbrado a notar esas sensaciones constantes

¿Y cómo relaciona eso con su trabajo artístico?

Para mí el sentido sísmico es mi obra de arte, lo que pasa es que es una obra que pasa dentro del artista así que al final soy mi propio público. Para compartir mi experiencia utilizo otros medios y creé una obra de arte que se llama ‘Esperando terremotos’, donde el  público y yo esperamos a que tiemble y cuando sucede me muevo simulando el movimiento. Es una pieza que puede durar 10 minutos o varias horas porque está basado en tiempo real, la tierra es la coreógrafa de la pieza yo solo interpreto cuando ella me dice.

Cyborg Moon Ribas

Ribas creó una obra de arte en la que baila según la intensidad de los movimientos que siente en sus pies.

Foto:

Will Clapson

Es como una escultura viviente y la gente puede decidir cuánto quiere esperar. También transformo esto en percusión sísmica, toco el tambor basado en la actividad sísmica, la tierra es la compositora de esas partituras.

¿Entonces su propósito es conectarse con la tierra y tener esa conexión artística para transmitirlo con otras personas?

Sí, veo esto como arte cyborg, pero también tiene consecuencias sociales, también me ha hecho entender la vida de otra manera. Durante años los humanos hemos modificado el planeta para vivir más cómodos y quizás deberíamos modificarnos nosotros mismos para vivir más acordes con nuestro planeta. Quizás si hubiéramos sabido que la tierra constantemente se mueve y que también es un organismo que evoluciona, no hubiéramos construido ciudades al bordo de las placas tectónicas o hubiéramos hecho un tipo de ciudad más adaptable que no se pueda derrumbar. Hemos construido la sociedad sin estar muy alineados de la realidad de nuestro planeta.

Pero, ¿cuál era su objetivo inicial al implantarte el sensor?

Siempre ha sido la búsqueda de este movimiento imperceptible, todos mis proyectos han sido basados en el movimiento, cómo percibir el movimiento de una manera más profunda. Lo de implantarlo ha sido por razones más practicas, ha sido una búsqueda artística de curiosidad y sabía que la unión con la tecnología me ayudaría a percibir estas cosas que no puedo percibir con mis sentidos naturales

Usted lo ve como una forma de entender la realidad pero qué piensas de la forma cómo se usa la tecnología en el cuerpo ¿Debería haber un límite?

No debe haber limites, es algo muy personal, supongo que el límite o lo que hay que tener en cuenta es la forma cómo se usan. Nosotros hemos creado unas leyes de derechos de los ciborgs para que, por ejemplo, el sentido no sea ‘hackeado’ o que tu decidas que puedas entrar en tu cuerpo o que no

¿Qué esperan a futuro? ¿Cree que con el tiempo más personas se van a convertir en Cyborgs?

Seguro. Más gente querrá tener nuevos órganos y sentidos. Ya hay gente que tiene chips, quizás no para percibir la realidad, pero sí para vivir de una manera distinta. Por ejemplo, hay una empresa en Suecia en la que les pusieron un chip a casi todos los trabajadores. También se está planeando entrar al bus con un chip en la mano en vez de la tarjeta. La sociedad se está preparando para incorporar tecnología del cuerpo.

TECNÓSFERA

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