La colombiana que combate la caza de animales con realidad virtual

La colombiana que combate la caza de animales con realidad virtual

Alexandra Sierra creó ‘Justin Beaver VR’, un proyecto de innovación a favor de la naturaleza. 

Alexandra Sierra

Alexandra Sierra desarrolló su aplicativo en la universidad de Tilburgo, en Holanda.

Foto:

Cortesía: Alexandra Sierra

Por: Juan David Cortés L.
14 de junio 2019 , 08:06 p.m.

Imagínese por un momento que está en la piel de un animal salvaje, el cual está en su entorno, tranquilo, sin ser una amenaza para nadie, y de pronto recibe un disparo de un cazador furtivo y cae sin vida. Imagínese que usted pueda sentir esa muerte.

De esto se trata el proyecto de innovación de Alexandra Sierra, una investigadora colombiana que realiza este trabajo en la Universidad de Tilburgo, en Holanda, gracias a una beca que le otorgó Colciencias, y que presentará este mes en una conferencia en la Universidad de Massachusetts (MIT de Boston).

Sierra ha estado trabajando a lo largo de cuatro años en un aplicativo de realidad virtual que le permita a quien lo experimente, meterse en la piel de un animal cazado y sentir su muerte, por medio de la ilusión de tener un cuerpo virtual en un escenario natural en 3D.

“El gran objetivo es poder crear empatía o una conexión emocional alta con los animales en formatos virtuales, a mí me encantaría poderlo llevar a los ciudadanos; que puedan usarlo, verlo, palparlo. Que las personas cuando lo usen, tengan un impacto tan grande a nivel emocional que estén inspirados para aprender más sobre la naturaleza”, explica Sierra sobre su proyecto.

El gran objetivo es poder crear empatía o una conexión emocional alta con los animales en formatos virtuales

Gracias al aplicativo, que se llama ‘Justin Beaver VR’, la gente podrá ponerse en la piel de un castor usando unas gafas de realidad virtual y un chaleco de retroalimentación física con motores de vibración. Estos elementos permitirán sensaciones como nadar, conectarse con el ambiente del animal y recibir el disparo del cazador.

Justin (el nombre que Alexandra le dio al castor) le permitirá a la gente obtener una experiencia de inmersión, que tiene como objetivo conservar los animales salvajes y crear empatía hacia ellos.

“¿Cómo podemos llevar la realidad virtual a algo afectivo, a que toque el corazón y las emociones de las personas que se lo pongan? Cuando uno se pone las gafas, se siente que es real y la idea es que toque el corazón y las emociones, y desde ahí genere interés sobre lo que es un animal o que pasaría si se lastima”, afirma Alexandra Sierra sobre el método que tiene su proyecto para aportar a la conservación de animales salvajes.

El aplicativo llamó la atención del comité seleccionador del MIT, que la invitó a presentarlo. “No me lo imaginé, ni mis supervisores pensaron que me iban a aceptar, pero pensaron que la idea era innovadora”, recuerda la investigadora, y también profesora, colombiana, quien resalta que se presentan miles de proyectos, pero pocos son los escogidos.

En la conferencia, Alexandra tendrá que explicar los resultados que ha tenido en los experimentos realizados, entregar un documento que será analizado por profesores de la institución y lectores, quienes revisarán estrictamente si se está haciendo correctamente el proyecto. Además, debe pasar por un comité de ética.

“La idea de llevarlo a la conferencia es poder, como primera medida, explicar qué resultados dio y como se puede llevar eso a la educación, que es el reto, y como hacer de eso algo mucho más avanzado para que el público lo pueda usar”, indica Sierra sobre su propósito al presentar el proyecto al MIT, agregando que otra intención es lograr que un proyecto de realidad virtual sea afectivo y desarrolle memoria cognitiva, algo que, según ella, no se ha logrado.

Así funciona Justin Beaver VR

Alexandra Sierra se inspiró precisamente en una de las ideas que se había presentado antes en los ciclos de conferencias del MIT: un árbol virtual. El aplicativo lograba que quienes lo usaban sintieran que sus brazos eran las ramas del árbol, así como la sensación de los pájaros al posarse sobre ellos; pero también la terrible sensación de ver cómo un leñador les cortaba las ramas con una sierra: la gente sentía que le cortaban un brazo.

“Eso crea un nivel de realismo mucho más alto y crea una conexión emocional con el árbol”, cuenta Alexandra. 

Ahí empezó la odisea de crear un aplicativo que permitiera a la gente meterse en la piel de un animal que es asesinado. Con la ayuda de un ingeniero y un animador, inventó un juego en 3D en donde está el castor, enfrentándose a varias dificultades que le ponía en el camino la realidad virtual.

“El animal se mueve, así que muchas veces la cámara se cambiaba de lugar por la cuestión de la programación y a veces no creaba bien el efecto de sentir que se está en un cuerpo animal. Cambiamos un montón eso, por fin lo arreglamos y surgió otro problema: la cara del castor era muy larga y se podían ver los ojos en la cámara. Si la ponías muy adelante, veías casi todo el cuerpo atrás”, recuerda Alexandra sobre las dificultades que tuvo en el proceso.

“El animal tiene cuatro patas y la VR (realidad virtual) está diseñada para dos patas, o sea dos brazos y dos piernas y todos los animales tiene cuatro patas. Me tocó diseñar el animal para que fuera humanoide. Pero después la gente se me mareaba cuando caminaba un montón", indica, añadiendo que fue un gran reto y que ahora entiende la enorme dificultad de crear un experimento de realidad virtual con animales.

Hizo varios experimentos previos: creó diferentes prototipos del castor para descubrir la mejor forma de generar empatía, jugó con reconocimiento facial, tecnología 3D y logró que sus supervisores en Holanda la apoyaran para lograrlo en realidad virtual.
“Mi supervisora me dijo: yo te compro el chaleco que puede dar vibraciones motoras (el cual fue importado desde Corea del Sur hasta Holanda)”, relata Sierra sobre el apoyo que recibió para construir su aplicativo.

La gente que lo ha experimentado se ve un espejo, reconoce su cuerpo como el de un castor; explora, come, juega, nada, y al final, muere "viendo la que pudiera ser su propia sangre (la del animal) y sintiendo la muerte”, dice Alexndra. Todo esto, para que la realidad virtual se convierta en una herramienta afectiva.

Alexandra, la profesora colombiana que creó Justin Beaver BR

Como profesora, Alexandra piensa mucho en los niños y en la posibilidad de que ellos usen su aplicativo: “los niños están desconectados de la naturaleza, la mayoría están conectados a la tecnología”, explica, argumentando que tienen una desconexión con los animales y que lo que quiere hacer es crearles empatía con ellos a través de lo que ellos ahora conocen y experimentan.

Con su trabajo, deja una reflexión importante sobre los videojuegos en los que la gente tiene la posibilidad de matar, disparar e incluso cazar, pero no tienen la posibilidad de ponerse en los zapatos del animal que no tiene intención de atacar, pero que de repente se ve envuelto en una situación de riesgo.
“Eso crea un vínculo emocional muy grande con el usuario: es concientizar para dejar un poco también la violencia”.

Alexandra es licenciada en Electrónica de la Universidad Pedagógica Nacional y tiene una maestría en educación de Los Andes. Fue profesora de tecnología en un colegio del distrito en Bogotá donde, junto a sus alumnos de secundaria, creó ‘Robarte’ (robótica, ciencia y arte), un proyecto con el cual logró hacer brazos robóticos y simulaciones del ojo humano.

En el 2014, aplicó a una beca que otorga Colciencias para hacer doctorados en una de las mejores universidades del mundo. “Se presentan muchas personas, seleccionan por el tipo de publicaciones que tienen, el registro académico, maestría y nivel de inglés”, indica la investigadora.

Colciencias le dio la beca para que hiciera su doctorado en la Universidad de Tilburgo, en Holanda. Allí está cuatro años, tiempo en el que le dan un sueldo mensual y puede realizar su proyecto de investigación, como fue el caso de Justin Beaver VR. En octubre tendrá que volver a Colombia.

Su trabajo, que será socializado en el MIT, es una muestra del aporte en innovación, tecnología y preservación de la naturaleza que realiza Colombia en el mundo.
“La idea es que con los resultados que saqué de este último prototipo, en algún momento se pueda hacer un prototipo real en el mercado, o que estudiantes y profesores lo puedan usar, ya sea en aulas o bien en museos”, afirma Alexandra, quien, con su idea, lucha para que el país deje huella en los esfuerzos por la conservación de los animales y el cuidado de la naturaleza.

JUAN DAVID CORTÉS L.
EQUIPO REDES SOCIALES

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