Celebridades de mentiras que se hacen famosas de verdad

Celebridades de mentiras que se hacen famosas de verdad

'Youtubers' e 'Instagramers' animadas reciben la adoración de multitudes de fans de carne y hueso.

Modelos virtuales

Lightning salió del videojuego Final Fantasy para ser el rostro de una campaña de la marca Louis Vuitton. El personaje es uno de los ejemplos de creaciones virtuales que son 'influencers' reales. 

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Por: Wilson Vega - Editor de Tecnología
09 de mayo 2019 , 02:26 p.m.

En 1970, el profesor de robótica Masahiro Mori publicó un libro titulado 'The Uncanny Valley' (El valle inquietante). En este describía una curva en la que las personas celebraban que los robots (y, para efectos de este ejemplo, las réplicas en 3D) humanoides se acercaran a la apariencia y el comportamiento de un ser humano real... hasta cierto punto. Después las recibían con una mezcla de inquietud y rechazo.

Pocos podrían predecir que 48 años después, el concepto de ‘inquietante’ aún existiría (como lo ejemplifican casos como el de la robot Sophia), pero a la par con el de ‘influyente’.

Por mucho que excite la imaginación un escenario como el de 'Westworld', la serie de HBO sobre un parque de robots virtualmente indistinguibles de los seres humanos, la realidad es que estamos lejos de ese grado de perfección (y, por fortuna, de violencia).
Pero mientras que a los androides aún les falta terreno por cubrir, las ‘celebridades’ digitales ya son una tendencia en Instagram, y allí lo que generan a diario no es rechazo, sino ganancias.

Shudu y Miquela suenan como nombres reales. Y si usted va a sus cuentas en Instagram (@Shudu.gram y @lilmiquela), podría hallarse –al menos momentáneamente– confundido. La primera tiene 150.000 seguidores y la segunda, 1,5 millones. La primera se describe como “la primera supermodelo digital del mundo”, mientras que la segunda invita a su canal en YouTube para aprender más de su ‘vida’.

Modelos virtuales

Shudu se describe como la "primera supermodelo digital del mundo"

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Y, bueno, Lightning no suena a nombre real, y sus fanáticos saben bien que se trata de la protagonista del videojuego Final Fantasy XIII (allí se explica que su nombre ‘real’ es Claire Farron), pero eso no evitó que fuera escogida por Louis Vuitton como imagen de una campaña global de la que ella ‘dice’ sentirse muy “orgullosa”.

Shudu es la creación del fotógrafo británico Cameron-James Wilson. A medias entre Lupita Nyong’o y Grace Jones, su escultural figura ha recibido elogios, pero también cuestionamientos de quienes creen que su éxito le quita el lugar a una modelo de color en un mercado en el que todavía no hay demasiadas. Su autor descarta esos señalamientos y, de hecho, evita entrar en el debate ontológico sobre si es o no una persona. Para él es, simplemente, “una obra de arte” que ha ocupado portadas en revistas como Vogue, Cosmopolitan y Harper’s Bazaar.

Miquela, en cambio, es mucho más directa: su página crea una narrativa acerca de los eventos de su cotidianidad. Aunque su origen fue un misterio por algún tiempo, hoy se sabe que es la creación de Trevor McFedries y Sara Decou, artistas digitales de Los Ángeles.

Modelos virtuales

Miquela Sousa ha colaborado con firmas como Prada

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Modelos para armar

Pero se equivoca si cree que son solo tres. Las celebridades del CGI (Imágenes Generadas por Computador) ya son legión.

Poco a poco han aumentado su popularidad nombres como Brenn, Bermuda, Perl, Blawko, Lil Mayo, Galaxia... La primera es una modelo de tallas grandes que, al igual que Shudu, es de raza negra. Y Galaxia se describe como la primera modelo extraterrestre de la historia.

Algunos solo tienen unos cientos de seguidores, mientras que otros acumulan decenas o cientos de miles. Unos representan estereotipos de belleza que abundan en internet, en tanto que otros los desafían, los subvierten o, de plano, los despedazan.

Algunos observadores ven en este fenómeno una señal de cómo muchas marcas avanzan hacia la creación de embajadores ‘perfectos’. El atractivo es evidente: nunca envejecen y están absolutamente libres de escándalos. Pero otros comentan que la contraparte es que estos modelos son menos empáticos que los de carne y hueso, con quien al menos podemos conectar en un nivel humano.

Pero pocos negarían que resultan fascinantes en un nivel técnico o estético. Las audiencias llegan movidas por la curiosidad, pero se encuentran con un flujo virtualmente inagotable de contextos, motivos, vestuarios y estilos. Uno se plantea si no llegará el momento en que alguien se pregunte para qué necesitamos humanos en las pasarelas en primer lugar.

Las estrellas virtuales

El concepto de celebridad virtual no es nuevo. Decenas de miles de japoneses se dan cita cada vez que hay un concierto de Hatsune Miku. Con sus faldas cortas y su cabello verde claro, se trata de la figura anime de Vocaloid, una app que sintetiza la voz y cuyo nombre traduce apropiadamente ‘el sonido del futuro’. Sus fans saben que no es real, pero eso no les impide querer verla... bueno, en vivo.

Hombre se casa con holograma

Un japonés se casó con la icónica animación virtual Hatsune Miku. 

Foto:

Behrouz Mehri / AFP

Es más, esta semana, se conoció que unos 40 invitados asistieron, en Tokio, a la "boda" entre esta famosa holograma y un fanático enamorado de 35 años para quien la estrella de 16 años es la mujer perfecta. No es, ni de lejos, el primer caso: la empresa Gatebok ha expedido más de 3.700 certificados de 'matrimonio' para su personaje. 

El antropólogo Linh K. Le, de la Universidad de California, escribió: “Definir a Hatsune Miku como ‘quien’ es enfrentar un problema técnico y uno moral. El primero -el técnico- es que se trata de una app que pone la interpretación en manos de los usuarios. Si hay cien usuarios, hay cien versiones de Miku. El segundo –el moral– es más complicado y se deriva del primero, porque, precisamente por esa versatilidad, una definición que la encasille subvertiría todo el concepto”.

Antes de que se exalte por los gustos de los japoneses, recuerde el éxito que tuvo en todo el mundo el grupo Gorillaz. Damon Albarn y Jamie Hewlett lo crearon en 1998, y tanto el público como la industria los acogieron con entusiasmo, pese a que Noodle, 2-D, Murdoc y Russel eran simples animaciones.

¿Cómo se explica el éxito de seres irreales con identidades artificiales? La respuesta es que, aunque parezca paradójico, quienes aceptan la proposición no sienten que los estén engañando y, muy al contrario, experimentan un genuino espacio de participación colectiva. En otras palabras, la identidad pública se crea a partir de lo que experimenta el público, y el personaje irreal no miente respecto a su naturaleza y origen.

Finalmente, los cínicos dirían que en un mundo como el de Instagram, en el que campean el maquillaje, el Photoshop y los filtros, la línea entra la realidad y la ficción es cada vez más y más difusa. Después de la primera alteración, la foto que tomó ya no es una imagen ‘real’, y puede que, en ese sentido, las celebridades ‘falsas’ sean las más honestas de todas.


WILSON VEGA
EDITOR TECNOLOGÍA
En Twitter: @WilsonVega

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