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´Todos somos creativos', evangelizador de la creatividad de Google
Frederik

Frederik G. Pferdt inició una comunidad de más de 500 evangelistas de innovación en Google y es cofundador de The Google Garage.

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Cortesía Google

´Todos somos creativos', evangelizador de la creatividad de Google

Frederik G. Pferdt es el encargado de que la compañía se mantenga siempre vigente en innovación.

Ser innovador pasó de ser un deseo a una necesidad debido a la pandemia. Crear algo nuevo, diferente, hacer las cosas de la forma opuesta a como se solía hacer antes ahora es sobrevivir. Así lo cree y lo afirma y asegura el evangelizador de la creatividad de Google, lo han llamado hasta el ‘papa de la innovación’. Pero más allá de ese título, un tanto barroco, Frederik G. Pferdt sí es un personaje interesante para hablar sobre un término tan trillado como interesante en estos tiempos de disrupción: reinventar.

Pferdt (alemán) es el encargado de que una de las empresas más grandes del mundo –si no la más, incluso la comparan con un dios, el dios Google– no se oxide, se mantenga siempre en la vanguardia de la innovación. Incluso tiene su propia catedral de la creatividad: una cúpula geodésica en las montañas de Santa Cruz en Silicon Valley (California, EE. UU.), donde vive con sus tres hijos y su esposa.

“Esta cúpula geodésica utiliza la geometría natural para hacer estructuras eficientes, hermosas y funcionales. Además dan un poco la sensación de futuro –explica Frederik–. Esta cúpula la construí yo con un par de amigos antes de la pandemia. Sirve para mí como espacio de trabajo, pero también como escuela para mis tres hijos. Desde acá me reúno hoy con ustedes”.

EL TIEMPO conversó con el experto vía Google Meet.

¿Cómo funciona su cúpula y cómo aumenta su creatividad?

Fue construida a partir del espíritu experimental. Está construida en un pequeño bosque en las montañas de Santa Cruz. Yo estaba muy fascinado con Richard Buckminster Fuller, que es considerado el inventor de las cúpulas geodésicas, que lucen bastante futuristas y le dan fuerza a la geometría de la naturaleza que hace que sean increíblemente eficientes. Además, ahora es una escuela para mis hijos, mi lugar de trabajo, y durante la pandemia también construimos la segunda cúpula, que es una casa verde donde empezamos a sembrar nuestra propia comida. Aún no hemos tenido éxito porque empezamos hace un mes. Pero estamos optimistas de que en un tiempo empezarán a crecer.

Hace poco empezamos a construir una especie de escuela para mis hijos, tienen que caminar como por diez segundos dentro del bosque para ir a este espacio, donde se pueden conectar con sus profesores y compañeros. Como pueden ver, soy muy apasionado por construir estos espacios, me encanta que ahora que todos estamos experimentando con los espacios de forma global, de alguna manera tenemos que reinventar cómo trabajamos y el lugar donde lo hacemos, es excitante ver que podemos trabajar y aprender desde cualquier lugar.

¿Qué piensan sus hijos al respecto?

A ellos les encanta. Tienen más tiempo para conectarse con personas de todos los lados del mundo, pero también para estar en la naturaleza sin tecnología, solo estar en la naturaleza. Mis hijos me ayudan a inventar estos espacios. Ayudan a pensar cómo debía ser esta escuela y cómo debía ser el ambiente.

Hicimos algo simbólico: los elementos que fueron importantes en la escuela los enterramos debajo de esta nueva escuela,
cosas como legos, papeles y libros, para hacer ese ritual de qué es lo que la escuela hace con nosotros y cómo nos vemos a nosotros mismos crecer en ese espacio. Fue interesante ver qué es lo que los niños necesitan hoy en día cuando piensan en las escuelas. La forma como aprenden y crecen será muy distinta en el futuro cercano.

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Todos somos creativos. Solo necesitamos más confianza y valentía de tratar algo diferente, de experimentar. De esa forma podremos reimaginar la educación y reimaginarnos

¿Cuál ha sido su principal reflexión frente a la pandemia?

Creo que todos estamos de acuerdo en que este ha sido un año extraordinario para todos: experimentamos alguna forma de cambio, pero también tuvimos pérdidas en cómo vivimos, cómo trabajamos, cómo aprendemos y jugamos. Piensen por un momento en dónde están ahora, en este ambiente, en su hogar... y en qué están haciendo: cómo compran diferente, cómo pasan sus fines de semana, o incluso en sus vacaciones.

Entonces nos ha tocado reimaginarnos cada día nuestras vidas. Para mí lo que más importa en este momento es la mentalidad que tenemos. Específicamente, ahora más que nunca debemos desarrollar una mentalidad innovadora porque en tiempos como estos, de incertidumbre y ambigüedad, se requiere que todo el mundo innove de forma pequeña o grande. Necesitamos hacer las cosas de forma diferente. Y mi misión es ayudar a todos a que cultiven esta mentalidad de ser innovador.

¿Cómo empezar a ser innovador?

Todo empieza con optimismo. Por ejemplo, para mí, cuando empezó esta situación de trabajo en casa, me ‘reprogramé’, me dije: ‘no tengo que trabajar desde casa, yo puedo trabajar desde casa’. ¿Por qué es reprogramarse? Porque lo que se puede ver como un problema lo convierto en una oportunidad, dejo de verlo como una obligación. Entonces, para mí, moverse de la idea de ‘tengo que trabajar desde casa’ a ‘puedo trabajar desde casa’ es reprogramarse.

Así como lo señaló el Foro Económico Mundial, la habilidad principal para el futuro es la innovación y en el top cinco está la creatividad. Entonces lo que nos está advirtiendo el Foro Económico Mundial es que entre las habilidades necesarias que debemos desarrollar hoy y mañana, según las predicciones de los próximos 3 y 4 años, están las habilidades blandas como la empatía, la creatividad, la innovación…

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Es necesario hacer las cosas de forma distinta…

Es un punto crítico que en este momento como humanidad debemos enfrentar. La investigación demuestra que el 90 por ciento de las organizaciones van a hacer negocios de forma diferente dentro de los próximos cinco años. Nuestra necesidad como humanos es cambiar: compramos diferente, vacacionamos diferente, gastamos nuestros fines de semana diferente y nos conectamos con amigos de una forma diferente.

Llegar a lo que es más importante para mí, que es tener una mente innovadora, se logra con tres puntos.
El primero es reimaginar, convertir los problemas en soluciones. Cuando mis hijos empezaron con educación online, pasamos del problema de que las escuelas están cerradas a la visión optimista de que ahora podemos aprender desde cualquier lugar del mundo.

¿Cuál es la segunda habilidad?

La segunda habilidad más importante para innovar es la empatía, entender los sentimientos de otras personas, ponerse en los zapatos del otro, y pensar en desarrollar mejores soluciones para todos. Y la última clave es la experimentación y tratar de entender qué funcionará y qué no para el futuro.

Para esto, todos debemos experimentar de forma grande o pequeña en nuestras vidas todos los días, tratando de hacer las cosas de forma diferente. En lo personal, estoy muy emocionado al ver que todos experimentamos, todos tratamos de hacer las cosas diferentes y nosotros, colectivamente como humanidad, estamos aprendiendo cómo el futuro funcionará y qué queremos ver que sea diferente en el mundo.

Es una cuestión también que parte del sistema educativo, ¿no? Es decir, de enseñarles a los niños desde pequeños a pensar diferente…

Creo que destaca un punto importante. ¿Cómo podemos hacer que todo el mundo dentro del sistema educativo piense de forma diferente? ¿Cómo reimaginar la educación? Usualmente no se piensa en reimaginar la educación porque cuando se va a la escuela se presenta un contenido y el aprendizaje ocurre. Pero en realidad no es el caso. Creo que tenemos que empezar a ver la educación de una forma distinta. Y en orden a hacer que eso ocurra creo que todo el mundo que hace parte del sistema educativo tiene que cambiar su mentalidad.

Primero, usando la empatía. Por ejemplo, como profesor, pensar qué es lo que nuestros estudiantes necesitan, entender qué es lo que los niños de hoy en día necesitan cuando se habla de educación. Pero también los estudiantes deben empatizar con sus profesores: ¿qué es diferente con nuestros profesores ahora? Incluso los padres deben usar la empatía para entender los pensamientos y sentimientos de todos. Y, segundo, usar la experimentación para usar algo diferente.

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El cierre de las escuelas ha sido un gran experimento forzado…

Efectivamente creo que vivimos el mayor experimento en la educación en cientos de años. Creo que nadie lo hizo bien al comienzo, pero estoy muy emocionado con el hecho de que al menos se ha intentado educar de una forma diferente. Y para mí es cuestión solo de dejar que crezca, que aumenten las reflexiones al respecto, que todos aprendamos juntos cómo este nuevo sistema educativo debería funcionar... pero no deberíamos parar ahí, es decir, debemos reimaginar más formas de educación.

¿Cómo hacer para desarrollar talentos con habilidades blandas?

Creo que ese es un reto que no hemos resuelto aún. Si el sistema educativo no cambia de forma dramática, porque sí es verdad que está funcionando la educación virtual, pero aún no hemos visto clases sobre la empatía, por ejemplo, sobre experimentación, sobre compasión, sobre trabajo en equipo y colaboración... me encantaría que la educación se centrara más en desarrollar esas habilidades.

Yo trato de enfocarme principalmente en esas habilidades cuando trabajo con nuestros estudiantes. Es algo que me apasiona particularmente, enfocarme en las habilidades blandas y verlas como las nuevas habilidades fuertes. Son habilidades básicas que todos deberíamos tener. Nosotros como organización nos enfocamos en esas habilidades.

¿Cuáles considera que son las áreas de la economía que más deben innovar ahora mismo? Y ¿cómo salir de la rutina para impulsar la creatividad?

Yo creo que cualquier área debe ser reimaginada. Desde la organización más pequeña hasta la más grande. Incluso los gobiernos. Cada pieza puede y debería ser reimaginada: cómo educamos a nuestros hijos, cómo alimentamos a nuestra gente... Y creo que ahora debemos usar la imaginación y la innovación más que nunca.

En este momento se está viviendo un boom de la creatividad: ahora la gente de verdad está repensando cómo hacemos las cosas, y se está saliendo del piloto automático, de esa cadena en la que se continúan haciendo las cosas una y otra vez de una forma repetida... y no hay prerrequisitos para hacer las cosas diferentes. Ese tiempo se acabó. Estamos viviendo el tiempo en el que realmente estamos innovando. Incluso en Google tenemos miles de ideas y retamos a nuestros empleados para que piensen cómo crear mejores productos.

¿Cómo las compañías pueden invertir más en innovación, considerando que estamos en tiempos de inestabilidad e incertidumbre? ¿Cómo lograr un balance?

Para mí innovar no es cuestión de plata, sino que es una cuestión de mentalidad. Es decir, necesitamos invertir más en desarrollar mentalidades innovadoras. Algunos de nuestros comportamientos y hábitos van a cambiar, y estoy muy emocionado y a la vez soy optimista de que podamos ver mejores hábitos y mejores comportamientos como humanidad en el futuro: que mostremos mayor empatía entre nosotros, que logremos resolver nuestros problemas de forma colaborativa y colectivamente; que demostremos que podemos intentar hacer las cosas de diferentes formas y apaguemos el modo piloto automático en el que nos encontramos.

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¿A qué se refiere con lo de piloto automático?

Me observo a mí mismo antes de la pandemia y todos estábamos como en piloto automático, hacíamos las mismas cosas una y otra vez. Las organizaciones estaban centradas en que si las cosas funcionaban bien, ahí se quedaban. Pero pienso que en estos tiempos de incertidumbre y ambigüedad, las dificultades son perfectas para que innovemos y hagamos las cosas diferentes.

¿Algún mensaje final?

Estoy muy contento de compartir espacios así. Es muy interesante encontrar que como humanidad todos enfrentamos problemas y retos muy similares. Y la mayoría de nosotros respondemos a estos con ansiedad y miedo, pero hay oportunidades. Todos debemos cambiar nuestra mentalidad, mirar esos problemas de una manera optimista. Debemos invertir en nuestro futuro, prepararnos para lo que pasará mañana y el día después de mañana, y en las próximas semanas e incluso en los siguientes meses. Y en tiempos como estos se requiere que todos innovemos. Todos somos creativos.

Solo necesitamos más confianza y valentía de tratar algo diferente, de experimentar. De esa manera podremos reimaginar la educación y reimaginarnos cómo podemos actuar diferente como humanidad. Soy muy optimista de que en realidad veremos un mejor futuro para todos. Los veo en el futuro.

SIMÓN GRANJA MATIAS 
REDACCIÓN DOMINGO 
TWITTER: @SIMONGRMA

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