¿Es este episodio de ‘Black Mirror’ el futuro de la televisión?

¿Es este episodio de ‘Black Mirror’ el futuro de la televisión?

Es interactivo: Usted decide cómo avanza la historia y qué acciones ejecuta el protagonista. 

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Los creadores de Black Mirror hablan de 'Bandersnatch'Los creadores de Black Mirror hablan de 'Bandersnatch'
Netflix

Netflix

Por: Wilson Vega - Editor Tecnología
28 de diciembre 2018 , 11:33 a.m.

Black Mirror se volvió Black Mirror al explorar sin temor el lado oscuro de la tecnología: la tiranía de las redes sociales, la capacidad de vigilancia del Gobierno, el carácter absorbente de los videojuegos... Con memorables excepciones –es contigo, San Junipero–, sus giros suelen ir más hacia lo trágico que hacia lo esperanzador. Ver un episodio es una prueba, un desafío que el espectador asume de manera deliberada cuando acciona el botón de PLAY.

Es, por tanto, apropiado que Netflix haya escogido esta serie como su primer producto interactivo de acción real. En Bandersnatch, que está disponible desde el 28 de diciembre en los 190 países que cubre la plataforma de streaming, el usuario determina cómo avanza la acción al tomar decisiones sobre lo que hace el personaje principal. Por ese motivo es sumamente difícil contarle a alguien el capítulo, pues las decisiones –que al comienzo son triviales, pero terminan siendo, literalmente, de vida o muerte– crean líneas disímiles y, asegura Netflix, millones de permutaciones.

EL TIEMPO viajó a Los Gatos, California, para ver el producto un mes antes de su lanzamiento. A pesar de que se presentó en la misma sala de cine en la que en su momento vimos Sense8 o Jessica Jones, esta vez la gran pantalla nunca dejó de mostrar el logo del espejo roto, y a cada persona se le dio un iPad acondicionado para la experiencia; 90 minutos después, resultaba evidente que no todos habíamos visto la misma historia.

Detrás de Black Mirror está el genio de Charlie Brooker, cuya relación con la tecnología parece, por momentos, la trama de una de sus historias. El creador de esta serie es alguien que no ha descartado que el mundo a su alrededor sea una simulación computarizada diseñada para confundirlo.

Brooker reconoce que, aunque al comienzo no lo entusiasmó la idea de hacer algo que podía quedarse solo en el uso de la tecnología para descrestar, no pasó mucho tiempo antes de que se le atravesara una historia que pedía –en realidad, asegura, exigía– el uso de la interactividad. Ir de la idea a la realidad, sin embargo, es recorrer un camino tortuoso.

Brooker recuerda: “Ha sido un desafío desde el comienzo. Tuve que aprender un lenguaje de programación solo para escribir el esqueleto de la historia. Así que hubo señales, muy desde el comienzo, de que esto iba a ser más tecnológicamente desafiante que otras cosas que hemos hecho. Y hay cosas que debes repensar, porque si bien es cierto que las convenciones del storytelling normal se van por la ventana, hay limitaciones técnicas por el camino. Te tienes que adaptar. Pero ha sido fascinante”.

La otra mitad de Black Mirror es Annabel Jones, la productora de la serie. Ella, cuyo papel, a veces, es domar los demonios de la mente de Brooker y, a veces, desatarlos, confiesa que el reto creativo, en este caso, fue no dejarse desbordar por las posibilidades.

“Al comienzo ves las oportunidades para las ramificaciones: muchas oportunidades, muchas narrativas, muchas escenas en las que puedes involucrarte. Pero rápidamente te das cuenta de que si las sigues todas, terminas con un montón de finales disparatados que no se sienten como si pertenecieran al mismo universo. Así que, aunque esta plataforma te da un enorme potencial narrativo, debes tener la destreza para restringirlas, para mantenerte fiel a tu personaje, para mantener un mundo cohesivo”, apunta.

Fue complicado. Cuando haces
algo que nadie ha hecho antes, es complicado. Es como construir
el avión a medida que vuelas. Se sintió así por momentos

Netflix... ‘and choose’

Escribir la historia es una cosa, pero hacer que funcione es otra. Ese desafío quedó en manos de Carla Engelbrecht, directora de innovación de Netflix.

El primer reto fue llevar a las audiencias a una experiencia nueva que para algunos requiere una fase de aprendizaje. Por ese motivo, antes de experimentar Bandersnatch, los usuarios se ven enfrentados a un brevísimo tutorial.

Lo siguiente es asegurarse de que, sin importar sus elecciones, si lo están viendo en un teléfono móvil o en un televisor, o si el internet es menos que óptimo, la reproducción debe ser fluida y los cortes, casi imperceptibles. El buffering es el enemigo, dice Engelbrecht.

Agrega: “Cuando haces algo que nadie ha hecho antes, es complicado. Es como construir el avión a medida que vuelas. Se sintió así por momentos. (...) Es difícil hacer que funcione en tantos dispositivos, y hay que resolver preguntas como: ¿cómo retrocedes?, ¿cómo avanzas?”.

‘No estás en control’

Pero, por supuesto, no sería Black Mirror si no subvirtiera las expectativas de la gente. Lejos de limitarse a jugar con la herramienta, Brooker y Jones, junto al director David Slade –recordado por esa pesadilla en blanco y negro que es Metalhead–, se dieron a la tarea de usar la interactividad como una mirada a la realidad y la ilusión del control.

“Es truculento –afirma Brooker– porque cuando escribes un guion, obviamente tus personajes se definen por lo que hacen. Y en esto estás cediendo, tienes que ceder el control al televidente, el jugador o como quieras llamarlo”. Un ejecutivo de Netflix le dice, afable: “Televidente, no hay juegos aquí”. Con una sonrisa, Brooker, entonces, concede: “Humano. Al humano”.

Jones lo explica así: “La interfaz, más que una barrera, es una herramienta. Te das cuenta de que tienes que tomar una decisión, y entonces el audio se vuelve tenso, sientes la presión y sientes que eres el protagonista”.

Los personajes se definen por
lo que hacen. Pero
en esto estás cediendo, tienes que ceder,
el control al televidente, el jugador o como quieras llamarlo

El televidente debe hacer su trabajo

El desafío técnico de hacer Bandersnatch no se aprecia a primera vista. Netflix ya había experimentado con capítulos interactivos de El gato con botas o Minecraft, dos series de animación dirigidas a públicos infantiles, pero este es un nuevo nivel.
En condiciones normales, este episodio dura unos 90 minutos. Pero se estima que el total de escenas llegue a sumar unos 312 minutos, o más de 5 horas.

Todd Yellin, vicepresidente de innovación de producto de la empresa, explica que, por fortuna, la naturaleza del streaming no hace necesario descargar ese total y basta con estar “uno o dos pasos adelante de las decisiones del usuario”. A la pregunta de cuánto más grande es el archivo en comparación con un episodio normal, contesta: “Es televisión digital, ¿qué es un episodio normal?”.

Bandersnatch está grabada en 4K y puede reproducirse en cientos de dispositivos, en 27 idiomas en casi dos centenares de países
. En el momento de la entrevista faltaban algunos, como el Apple TV, pero eventualmente funcionará en todos aquellos en los que corra Netflix. El usuario puede decidir no decidir, dejando cumplir el plazo para que el sistema escoja un camino por defecto.

Pero no es aconsejable. Slade, Brooker y Jones señalan que diseñaron este episodio para que la experiencia sea menos gratificante si el espectador no hace su trabajo.

WILSON VEGA
EDITOR TECNOLOGÍA
​@WilsonVega

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