Aumentan las quejas de los Rappitenderos en Colombia

Aumentan las quejas de los Rappitenderos en Colombia

Más allá del malestar por las tarifas, domiciliarios reclaman "garantías para poder trabajar".

Rappi, polémica por video el que gerente pelea con empleados

Según Rappi, los cambios en las tarifas benefician a los domiciliarios, pero algunos Rappitenderos plantean otros retos por solucionar. 

Foto:

Rappi

Por: Linda Patiño - Redacción Tecnósfera
07 de noviembre 2018 , 08:25 a.m.

Tras una protesta de cientos de rappitenderos, quienes consideran que las condiciones laborales de la aplicación Rappi no son óptimas, que transcurrió el viernes pasado ante las oficinas de la compañía, voces de queja se han levantado frente al modelo del exitoso emprendimiento colombiano.

Mientras en redes sociales se posiciona la etiqueta #RappiEsclaviza, la empresa dice que son una oportunidad para "realizar proyectos personales y profesionales". 

Los rappitenderos se manifiestan en contra de los bajos ingresos, la inexistencia de una seguridad social, poco servicio de soporte e incluso de que son ellos quienes asumen el costo de su uniforme. 

Por su parte, en una respuesta por correo electrónico a EL TIEMPO, la empresa plantea que los rappitenderos son "emprendedores independientes", pues pueden manejar sus tiempos con flexibilidad y deciden si realizan o no un pedido según sus necesidades. 

La primera queja se basa en los cambios de la tarifa de domicilios, que pasa de 3.700 en todos los casos a depender del trayecto recorrido. En redes sociales, algunos rappitenderos subieron imágenes diciendo que no reciben el valor total de domicilios de entre 4.000 y 6.000 pesos, algo que va en contravía de lo que argumenta Rappi, que sostiene que el valor de los domicilios y las propinas es entregado en su totalidad a los domiciliarios.

Si bien los ingresos dependen de la cantidad de servicios que logren realizar, la compañía señala que en promedio un domiciliario gana 4.700 pesos por pedido, que se reparten en 3.700 del estándar y 1.000 de propina voluntaria de los usuarios. En un momento "productivo" podrían realizar entre 2 y 3 pedidos, que significarían entre 9.000 y 14.000 pesos por hora. 

Según el documento enviado por la empresa, el cambio en la aplicación 'Soy Rappi', es "justo" con los rappitenderos. "Ahora el usuario va a pagar menos por los pedidos de restaurantes cercanos (partiendo de una mínima en promedio $2.800) y un poco más por los de mayor distancia (que pueden llegar a ser hasta $15.000)", reza el texto. 

Reclamos invisibles

Para Fredy Salcedo, rappitendero desde hace un año, los beneficios de la plataforma sí han decaído en los últimos meses. Según él, las personas en huelga son en su mayoría quienes trabajan en bicicleta, pues las distancias recorridas no valen los 3.500 pesos del domicilio. 

"Antes, se podían elegir los pedidos que se quisiera. Con las actualizaciones y cambios de condiciones, ahora Rappi le asigna los pedidos y uno elige si tomarlos o no. El problema es que si se libera más de 3 pedidos, a uno lo inhabilitan como unos cinco días", narra Salcedo.

Salcedo trabaja medio tiempo y en moto. Aclara que el trayecto más largo que ha hecho fue desde la calle 76 hasta la 180 y que es él, como domiciliario, quien cubre la gasolina y mantenimiento de su equipo. 

A todos los venezolanos nos exigen el pasaporte vigente y el permiso temporal de permanencia (PTP)

Otra realidad es la de Nicolás Restrepo*, uno de los muchos venezolanos que trabajan en Colombia como Rappitenderos. Lleva meses en la plataforma y cuenta que se emocionó mucho con lograr entrar, porque antes de ingresar a Rappi, trabajó jornadas extensas realizando oficios varios en una panadería de 3 a. m. a 7 p. m. por 25.000 pesos diarios. 

Aunque está agradecido, Restrepo asegura que "no hay garantías para trabajar" y que algunas experiencias propias y de sus connacionales coinciden con la queja generalizada de que no hay un soporte exclusivo y comprensivo con sus necesidades que les ayude a resolver cientos de inconvenientes que surgen en su día a día. 

"Hace unos días, hice un pedido de unas galletas finas. Pagué el producto con dinero de mi bolsillo, llegué a la dirección y la clienta aseguraba que no tenía que pagar nada porque tenía 'rappicréditos´ (créditos dentro de la plataforma que pueden redimirse por productos). Después de mucha discusión y de pedir ayuda de soporte, terminó cancelando el servicio. Tenía dos opciones. Ir desde el Centro hasta el Polo en bicicleta para pedir la devolución de los 3.500 pesos del servicio, que me tomó más de una hora hacer, o comerme las galletas y sentir que me las había comprado a mí mismo...", narra el venezolano. EL TIEMPO indagó con Rappi para conocer la cantidad de venezolanos que trabajan a través de su aplicación, sin embargo, no dieron respuesta a la petición.  

Quiero ir a Venezuela a visitar a mi familia y no puedo. Pues si me desactivo más de cinco días, me bloquean indefinidamente

Según Restrepo, "a todos los venezolanos nos exigen el pasaporte vigente y el permiso temporal de permanencia". 

Otra queja es el tema de los uniformes. Según Rappi, los colaboradores no están obligados a adquirir los productos que llevan la marca y que "si los adquieren, lo hacen por voluntad propia". A pesar de ello, en las calles de las distintas ciudades en las que la aplicación opera se distinguen los puntos de color naranja que se movilizan de un lado a otro con pedidos.

El rappitendero Salcedo asegura que se 'ganó' su gorra y no tuvo que comprarla, pero que no es lo que ocurre con todos. Restrepo indica que algunos establecimientos de comercio y comida exigen que los domiciliarios tengan la caja de la marca, para que los alimentos lleguen aún calientes después de un par de kilómetros. Incluso, lamenta que los domiciliarios no reciban ningún tipo de descuento si quieren reemplazar una maleta vieja o una de menor tamaño por otra. 

Ambos testimonios de Rappitenderos coinciden en que los ingresos dependen de cómo se use la aplicación. En el caso de Salcedo, lo máximo que ha hecho en un día trabajando 12 horas han sido 120.000 pesos. Restrepo recibe en promedio 60.000

Rappitendero

La aplicación de Rappi, que ya ha tenido más de un millón de descargas, funciona en siete ciudades del país.

Foto:

Diego Pérez/ EL TIEMPO

Una queja que destaca Restrepo es que no hay muchas explicaciones sobre los bloqueos. "Tienen razón en que hay muchos rappitenderos nuevos. Todos los días entrarán 50 y bloquearán 100... por ejemplo, yo quiero ir a Venezuela a visitar a mi familia y no puedo. Pues si me desactivo más de cinco días, me bloquean indefinidamente". 

Según Restrepo, a pesar de la flexibilidad laboral que presenta la compañía, para irse a su país tendría que notificar a Rappi y avisarle por escrito qué día regresa y se reconecta a la plataforma. 

Andrés López, otro rappitendero que trabaja en Bogotá, tiene la impresión de que en este punto la mayoría de domiciliarios en Rappi son venezonalos. Asegura que  terminan "regalando el trabajo" y que como cada rappitendero nuevo debe tener una 'tasa de aceptación', "durante los primeros días tiene que aguantar hambre porque no le envían pedidos. Además hay una 'guerra del dedo', hay que estar pegado al teléfono para lograr un domicilio". 

Otro reclamo de los rappitenderos es que en la mayoría de los establecimientos deben utilizar dinero propio para pagar los productos que los usuarios ordenan.

Hay que tener una base. Debo usar plata mía para poder comprar - Cuenta López - antes, los reembolsos de ese dinero los hacían una hora o dos horas después del gasto. Últimamente, he tenido que esperar hasta 15 días o un mes, señala. 

Rappi indica que en caso de un accidente, los domiciliarios tienen una Administradora de Riesgos Laborales (ARL) como independientes y una póliza de seguros de responsabilidad frente a terceros, que "garantiza que estén cubiertos ante accidentes personales, daños a terceros o casos como robos a sus bicicletas y/o motos",  al respecto, el rappitendero Salcedo indica que la seguridad social va por su cuenta.

"Uno no recibe EPS de Rappi, eso lo paga uno. Hay un seguro, por ejemplo para los viajes en moto, que uno paga semanal y se va descontando automático. Es como una deuda que va llevando el sistema"

Para alguien que trabaja los fines de semana hasta la madrugada con su bicicleta, como el rappitendero Restrepo, la póliza no tiene mucho sentido. "Un compañero, que ya no usa la aplicación, trabajaba con la bicicleta. Lo robaron. Después de denunciar en la policía, Rappi le dijo que para pagarle la bicicleta debía presentar los papeles, las fotos del modelo, y como si no fuera suficiente, el video de cómo lo habían robado... Imagine buscar videos de las cámaras de la gente. Cuando uno sabe que como uno les dice que es venezolano, muchos no ayudan", puntualiza.


LINDA PATIÑO 
En Twitter: @LinndaPC
REDACCIÓN TECNOLOGÍA

*Nombre cambiado a petición de la fuente

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