Violencia pandémica / Sexo con Esther

Violencia pandémica / Sexo con Esther

La cercanía de las parejas durante la cuarentena es, para muchas mujeres, un factor peligroso.

Degeneradas - violencia de género

Las agresiones de la pandemia no pueden aumentarse con la violencia de género.

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iStock

Por: Esther Balac
13 de junio 2020 , 10:20 p.m.

Inconcebible que la pandemia haya empeorado la violencia de género, un problema que si bien es endémico, muestra a partir de la cuarentena su peor cara. Resulta dramático quitarle el velo, por ejemplo, a que la cercanía de las parejas para muchas mujeres es un factor peligroso, al punto de que encuentran en el trabajo o en la salida de la casa un respiro a las agresiones y hasta una puerta de salida hacia la salvación.

La multiplicación de llamadas durante el confinamiento a las líneas de ayuda y de denuncia contra este tipo de violencia cualifica una evidencia que no se puede pasar por alto. Las cifras hablan por sí solas en Bogotá: entre el 20 de marzo y el 13 de abril, la línea recibió 11.792 llamadas y mensajes; entre el primero y el 19 de marzo se recibieron 3.446. Esto quiere decir que antes del confinamiento se recibían, en promedio, 181 solicitudes diarias a través de la línea telefónica y de chat. Una vez se decretó el aislamiento en la capital, este número aumentó a 471.

(Lea también: Cuarentena junto al enemigo)

Según las estadísticas, de las llamadas y los mensajes recibidos, 1.434 requirieron atención profunda. De estos, la mitad por violencia psicológica y un poco más de una cuarta parte por violencia física. La violencia económica representó el 14 por ciento de las denuncias detalladas; la violencia sexual, el 5 por ciento; la violencia patrimonial, el 4 por ciento, y la violencia verbal, el 1 por ciento.

En una situación sin precedentes y para la cual ninguna institución estaba preparada, estos números plantean retos hacia el futuro, bajo la premisa de que al finalizar la pandemia, estos maltratos no se eliminarán por completo, sino que volverán a su estado natural, marcado por la invisibilidad.

Aquí no cabe ninguna excusa, y los factores emocionales, económicos y de limitación provocados por la cuarentena han afectado a todos por igual, y no hay razón para atenuar las responsabilidades de los violentos, que, valga decir, siempre lo serán, independiente del momento que atraviesan.

Las agresiones de la pandemia no pueden aumentarse con la violencia de género. Las autoridades y la sociedad, en general, tienen la palabra. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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