Violaciones que el mundo calla / Sexo con Esther

Violaciones que el mundo calla / Sexo con Esther

Considero que estos actos criminales se han normalizado tanto que no pasan de ser meros números.

Jeffrey Epstein

Protesta contra los abusos de Jeffrey Epstein

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AFP

Por: Esther Balac
20 de octubre 2019 , 05:34 a.m.

Confieso que la rabia ahogó cualquier expresión que mereciera saber que el 7 por ciento de las mujeres norteamericanas tuvieron su primera experiencia sexual contra su voluntad, muchas de ellas forzadas y ultrajadas.

Y no es que me haga cruces frente a unas cifras que algunos de ustedes se adelantarán a decir que son peores en otros lugares, sino que considero que estos actos criminales –porque lo son– se han normalizado tanto que no pasan de ser meros números en medio de una descarada impunidad.

Porque llamar a esto relaciones sexuales no consentidas es un vulgar escudo que esconde la verdadera calificación que merecen estos hechos, bajo la premisa de que la mayoría de ellos son cometidos por hombres mayores en adolescentes que en promedio bordean los 15 años: violación.

Aquí hay que dejar de ser eufemísticos y mojigatos, porque saber que en Estados Unidos una de cada 14 menores son empujadas a una vida sexual de forma violenta debería ser, a mi modo de ver, un problema mayor en búsqueda de soluciones de fondo por parte de las autoridades y no solo un artículo académico sin desenlaces mayores.

Porque a este nivel quedará, a juzgar por el silencio de muchos, la investigación publicada hace unos días en Jama, revista de la Academia Americana de Medicina, y que da cuenta de que estos tenebrosos datos surgen del análisis de más de 13.000 encuestas hechas en mujeres en las que se les pedía, entre otras cosas, que describieran las condiciones y la edad de su primera relación.

Preocupante, en razón a que otros estudios han comprobado los destructivos efectos derivados de las agresiones sexuales, muchos de ellos sin reversa, entre los que se cuentan el aislamiento social, los sentimientos de minusvalía, vergüenza, depresión, estigmatización, negación al disfrute y síntomas físicos de carácter crónico, que en conjunto configuran un doloroso atentado contra la vida plena femenina.

Considero que estos actos criminales –porque lo son– se han normalizado tanto que no pasan de ser meros números en medio de una descarada impunidad

Y si a esto se suma, de acuerdo con los Centros Federales para el Control y la Prevención de Enfermedades de dicho país, que 1 de cada 5 mujeres ha sido violada en algún momento de su vida, el panorama se enturbia hasta el nivel del asco.

Cuando el mundo se ufana de sus avances tecnológicos, de la modernización y de su desarrollo, estas verdades demuestran que dichos adelantos solo son fuegos artificiales para ocultar que en aspectos tan básicos, como el respeto a la sexualidad, la humanidad no ha salido de las cavernas.

Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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