Opinión/ Veinte verdades sin adornos sobre la alimentación

Opinión/ Veinte verdades sin adornos sobre la alimentación

Comienza a ser obvio que los extremos son dañinos y que lo antinatural nunca es bueno.

Ensaladas del restaurante Alelú

Todas nuestras porciones de comida deben ser pequeñas, con una sola excepción: las ensaladas.  UNa de las verdades de la expeta Hilda Strauss.

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César Melgarejo. EL TIEMPO

Por: Hilda Strauss 
15 de mayo 2019 , 12:52 a.m.

Las costumbres nutricionales del mundo actual experimentan una revolución todos los días. Frecuentemente nacen nuevas metodologías con bases reales y ocultas, con mitos y detractores. La maldición de las calorías y la obesidad crean, en contrapeso, los mejores métodos de adelgazamiento y la anteriormente inexistente conciencia ‘fitness’.

Ya no es extraño oír hablar de cetosis, alcalinidad, conteo de calorías, ayunos intermitentes, y toda clase de terminologías asociadas con el cuidado en la alimentación.

Con los nuevos hallazgos nutricionales se corrobora que lo enseñado en el Ayurveda, la medicina tradicional china y las costumbres de antaño, es cierto. Comienza a ser obvio que los extremos son dañinos y que lo antinatural nunca es bueno. Adicionalmente, lo que se acondiciona con artificios resulta ser siempre perjudicial.

Es imposible pensar en comida sana, en ausencia de ejercicio. Moverse, de alguna manera, tiene el beneficio adicional de pensar siempre en la salud, en la nutrición inteligente o, siendo menos elaborados, en la ventaja enorme del remordimiento.

Es más difícil retroceder en ese propósito de la alimentación equilibrada cuando dejamos todo nuestro aliento en el gimnasio. ¿Fue perdido todo ese tiempo? Jamás. Por lo menos, que ese chantaje sea nuestro aliciente para no decaer.

Si reunimos las reglas más simples y lógicas de las distintas sabidurías para ser saludables y funcionales hasta edad avanzada, debemos pensar en las siguientes ideas, así no las sigamos al pie de la letra; la sola reflexión, ya es ganancia.

Son verdades sin adornos, que a algunos pueden parecerles absurdas, pero que en el fondo del alma todos sabemos que son ciertas:

Todas nuestras porciones de comida deben ser pequeñas, con una sola excepción: las ensaladas, nunca comemos la suficiente cantidad y en este punto cualquier exageración es excelente.

Muy pocas cosas rotuladas como dietéticas e integrales en realidad lo son. No podemos caer en el engaño de que por contener en poca proporción un ingrediente rico en fibra ya es integral; tenemos que ser objetivos.

• Las grasas que al enfriarse se solidifican no son saludables. La verdad llana es así de clara, aunque, con toda clase de términos, se camuflen los gustos no tan benéficos por algunas comidas.

hilda Strauss
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Cortesía: Hilda Strauss

• Comemos mal. Somos monotemáticos para la comida, como niños remilgados. Por eso, necesitamos suplementos naturales para compensar el déficit; requerimos complementos, como algunas vitaminas, algas verde-azules y ciertos alimentos naturistas medicinales.

• La grasa no es lo que nos sube de peso, lo que engorda son las harinas, el azúcar y el alcohol.

Una dieta de solo proteínas enferma. La proteína animal se debe consumir con mesura.

• Aún no se sabe qué es peor entre el azúcar y los edulcorantes no calóricos o artificiales; tienen tantas desventajas, que es difícil saberlo.

• Existe el mito de que lo conveniente es ingerir muchas comidas al día; pero ¿cuántas? No tiene importancia, más allá de la cantidad solo hay una regla: comer cuando tenemos hambre, no por costumbre, no porque hay que hacerlo.

“Bajar carbohidratos es malo”. Mentira. Tenemos que bajarlos, es urgente, es lo que nos sube de peso, lo que ocurre es que es difícil, tienen una fuerte relación con nuestros hábitos, el cuerpo se envicia con ellos, en una necesidad casi neurológica.

• El azúcar está escondido en todo, en las bebidas, en los jugos, en la cerveza, en las frutas. Recordemos que la fructosa no es dietética, se deposita directamente en el 'michelín'.

• Si dejáramos la harina de trigo durante algunos periodos, sería realmente saludable.

• ¿La fruta engorda? Depende de la fruta: melones, fresas y sandías no tanto; pero, bananos y mangos… son deliciosos.

• Beber agua es tan simple, pero tiene tantos mitos. El agua no es calórica y facilita la digestión, por lo tanto, es buena con las comidas, además, diluye los alimentos y disminuye el tiempo en el intestino. Son mitos absurdos aceptar que se debe comer en seco como los pavos, o que hacer ejercicio sin hidratación es favorable, porque es popular la falsa creencia de que así es más fácil adelgazar. Por otro lado, existe una sobrevaloración de hidratarse en extremo, no es bueno ser tomadores compulsivos de agua. Algunos pocos vasos de agua al día está bien; litros y litros diarios, es malo.

• Las dietas monotemáticas agotan el organismo. Quienes viven de solo ensalada, solo carnes, solo verduras calientes, solo frutas, o solo café con pan, se enferman. Es necesario comer de todo, pero sin exagerar.

• De mis tiempos de modelo y presentadora aprendí que los laxantes y los diuréticos no adelgazan, que son perjudiciales y que son un inconveniente grande en el futuro. Casi nadie habla de esto, pero es un problema gigante escondido.

• El ayuno siempre es bueno, no como los ayunos de Gandhi o de los monjes y yoguis; eso es extremo. El sistema de ayunos intermitentes es muy saludable, y es más efectivo si el ayuno se hace con sidra de manzana diluida en agua, o si tomamos una pizca de bicarbonato diluido en un vaso grande de agua con algunas tabletas de algas verde-azules: el cuerpo descansa, se desintoxica, se descongestiona y se alcaliniza levemente.

• “El aceite de oliva es malo…”. ¿Quién dijo algo tan absurdo? Es el mejor aliado de la salud, aparte de que no engorda y es el mejor y más saludable aderezo para las ensaladas.

• Lo mismo sucede con el aguacate: un bueno con mala fama. No engorda, no produce acné, no es pesado; todo lo contrario, baja el colesterol y fortalece el sistema circulatorio.

“El desayuno engorda”. Falso. Tenemos todo el día para gastarlo, en cambio, hay que almorzar con mesura y comer muy poquito; todo lo que comemos de noche fortalece el 'michelín'.

• Las legumbres (fríjoles, garbanzos, lentejas) no son malas, decirlo es una 'moda'. Es necesario comerlas con moderación y pueden reemplazar ocasionalmente la proteína animal.

Cada uno de estos puntos es polémico, eso es cierto, y no todos se pueden cumplir. Precisamente, ahí está el reto: cuantos más cumplamos, el mayor tiempo posible, más saludables seremos.

Es necesario entender que debemos prolongar la juventud y tener buena calidad de vida hasta edad avanzada.

HILDA STRAUSS
Especial para EL TIEMPO
@hildastrauss

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