La evidencia que encontró el Minsalud para considerar nocivo el vapeo

La evidencia que encontró el Minsalud para considerar nocivo el vapeo

El Ministerio manifestó que no está probado su menor riesgo y no sirve para dejar de fumar.

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La evidencia que encontró el Minsalud para considerar nocivo el vapeo
Vapeo

EFE

Por: Carlos F. Fernández y Ronny Suárez Unidad de Salud de EL TIEMPO
01 de octubre 2019 , 11:01 p.m.

Por primera vez y con base en una robusta recopilación de evidencia científica, el Ministerio de Salud consideró como nocivos a los vapeadores, cigarrillos electrónicos y Sistemas de Administración de Nicotina (Sean), que “no sirven para dejar de fumar tabaco tradicional”, “no es cierto que sean más seguros” y pueden “causar adicción y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares”.

Así lo indica el Ministerio en un documento guía que conoció la Unidad de Salud de este diario, que fue construido a partir de investigaciones hechas en todo el mundo y hace referencias a lo encontrado por agencias sanitarias internacionales.

Se trata de una declaración clave en medio del problema de salud pública que han generado estos dispositivos, no solo por su acelerado uso entre las poblaciones jóvenes de todo el planeta, sino porque en Estados Unidos al menos 12 personas han muerto y 805 han resultado con graves lesiones pulmonares relacionadas con el consumo.

En el texto de este abecé, el Ministerio incluso pone en evidencia que en Colombia, según el III Estudio Epidemiológico Andino sobre Consumo de Drogas en la población universitaria, el 16 por ciento de estos estudiantes ha usado cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida; y que según la Encuesta Nacional de Tabaquismo en Jóvenes (ENTJ) reportó una prevalencia del 15,4 % de consumo de estos productos alguna vez en la vida en menores de 15 años.

Los dispositivos y sus riesgos

El Ministerio comienza por aclarar que los cigarrillos electrónicos son dispositivos que calientan una solución líquida para crear vapor, el cual es inhalado por los usuarios.

Y en esta categoría también entran los llamados vapeadores, los Sistemas Electrónicos de Suministro de Nicotina (SEAN), los Sistemas Electrónicos Sin Suministro de Nicotina (SSSN), los vaporizadores personales, e-cigarettes, e-cigs, e-hookahs, mods, plumas de vapor o sistemas de tanque.

El primer riesgo, según la evidencia que recoge la cartera de salud, es que pueden contener sustancias peligrosas para el organismo. Entre ellas el propilenglicol, “cuya inhalación a altas temperaturas puede producir irritación de ojos, garganta y afectación de las vías aéreas”; la glicerina, “que puede llevar al desarrollo de neumonía lipoide y otras formas de presentación de enfermedad pulmonar intersticial”; y la nicotina, “compuesto altamente adictivo, que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y gastrointestinales, puede afectar el desarrollo del cerebro en los adolescentes y jóvenes, y es peligrosa para la salud de las embarazadas y los bebés en gestación”.

Asimismo, contienen partículas ultra finas, que “incrementan el riesgo de enfermedad coronaria, cáncer de pulmón y asma”; sustancias asociadas a cáncer, como “metales pesados, formaldehído, acetaldehído, butilaldehído, acroleína, acetona, y otras como benceno, tolueno, etilbenceno, xileno, hidrocarbonos y fenoles”; y saborizantes “que mejoran el sabor y estimulan el consumo de estos productos, principalmente en los adolescentes”.

Este tipo de saborizantes se relaciona con un mayor riesgo de consumo en menores de edad -pone de manifiesto el Ministerio- porque la mayoría de razones comúnmente citadas por niños, adolescentes y jóvenes usuarios de estos productos son la curiosidad, el sabor y la baja percepción de daño comparado con otros productos del tabaco.

“De hecho, este consumo incrementa tres veces más el riesgo de fumar cigarrillos convencionales, lo que sugiere que los cigarrillos electrónicos facilitan el consumo de productos de tabaco convencional”, asegura el documento.

Según la evidencia recopilada por el Ministerio de Salud, además, la exposición a las sustancias mencionadas durante al menos un año se asocia con un mayor riesgo cardiovascular; el uso diario de estos cigarrillos duplica el riesgo de presentar infarto agudo de miocardio y de síntomas bronquiales y respiratorios; y los productos químicos presentes en el vapor dañan las células y a largo plazo pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, tal como han encontrado investigaciones independientes.

Eso sin contar que la ingesta de nicotina causa adicción y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

“No sirven para dejar de fumar”

Quizás la conclusión más reveladora del documento elaborado por el Ministerio es que, contrario a lo que ha sostenido la industria, los cigarrillos electrónicos no sirven para dejar de fumar, al punto que entidades como la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) no los tienen aprobados como alternativa para la cesación del tabaquismo.

“En Colombia estos dispositivos no cuentan con registro Invima para su uso como medicamento ni como dispositivo médico, por lo tanto no pueden ser recomendados por el personal de salud”, se recuerda.

Y a continuación, cita diversos estudios de Sociedades Científicas de la Región de las Américas, de Europa y del país que han analizado el uso y los riesgos de estos productos y han encontrado que tampoco es cierta la afirmación de que los cigarrillos electrónicos son 95 por ciento más seguros que fumar tabaco.

Y en ese sentido, “se recomienda la implementación de acciones basadas en la evidencia para dejar el consumo de tabaco y para el tratamiento de la dependencia, como lo establece el Programa Nacional para la Cesación del Consumo de Tabaco y Atención del Tabaquismo”.

Entre ellas están diversos métodos e intervenciones eficaces para tratar el tabaquismo, “como la consejería, la terapia farmacológica y la intervención cognitivo conductual, las cuales tienen eficacia y seguridad científica demostrada”, remata el documento del Ministerio.

Plan de acción

La construcción de este documento coincide con el anunció que hizo el viceministro de Salud, Iván Darío González, quien reveló que desde esa cartera se comenzó a preparar un marco regulatorio “construido a partir de la evidencia científica más reciente y la experiencia acumulada en otros países alrededor de estos dispositivos”.

Entre las iniciativas de esa cartera están un proyecto de ley -distinto al que ya cursa en el Congreso- y una nueva circular, aunque no se revelaron mayores detalles.

La semana pasada, justamente, 15 organizaciones médicas, científicas, de salud pública y de carácter civil colombianas, amparadas en la más reciente evidencia, habían emitido un pronunciamiento en el que se declararon en pie de lucha contra estos sistemas y contra las intenciones de la industria tabacalera que intentan venderlos como inocuos, de menor riesgo frente al cigarrillo tradicional o incluso como una forma para dejar de fumar ­sin que haya pruebas, según dijeron.

Por su trabajo advirtiendo los riesgos de los SEAN, la Organización Mundial de la Salud (OMS) entregó un premio a siete de estas sociedades científicas.

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