Sexo en la menstruación / Sexo con Esther

Sexo en la menstruación / Sexo con Esther

No es enfermedad, es una condición normal. Hacerlo en este periodo no es raro ni escandaloso.

‘Sexo vainilla’

Los únicos limitantes se condicionan por las preferencias y los acuerdos de los participantes.

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iStock

Por: Esther Balac
10 de agosto 2019 , 10:05 p.m.

Si las faenas sobre la cama suelen sonrojar a muchos, el asunto de la menstruación es un tabú mayor. Y cuando se juntan estos temas, el oscurantismo es total. Muchos incluso podrían pensar que esta columna debería terminar aquí.

Resulta curioso y hasta inverosímil invocar desde estos espacios la ‘desmojigatización’ de una función tan natural como la regla, que hasta en los abundantes comerciales de televisión se proyecta con la tonta idea de que esta descamación mensual del útero es azul de Prusia.

Faltaba más que en los tiempos que corren la censura decapite estos temas bajo la premisa de que son inmorales o patrimonio de publicaciones para adultos rotuladas con no sé cuántas equis.

Pues resulta que, gracias a estas sandeces, las equivocaciones son tantas que empiezan por hacer creer que durante “el periodo” el aquello es peligroso, está exento de embarazos y hasta que sus desenlaces están ligados a maleficios propios de la Edad Media.

Para empezar, sería bueno que sacáramos a la menstruación del talego simbólico de males que se proyectan a los señores como la ridícula disculpa del “estoy malita”. Esto no es ninguna enfermedad. Es una condición normal.

Y no se trata de hacer una apología del sexo en esos días, sino de darle su verdadera dimensión, que debe comenzar por aceptar que en cuanto ganas, placer y disfrute este lapso mensual es como todos. En realidad, los únicos limitantes se condicionan por las preferencias y los acuerdos de los participantes.

Volviendo a los embarazos, si bien es cierto que la probabilidad es menor que en los días de la ovulación, la probabilidad existe. No hay que bajar la guardia frente a métodos de anticoncepción.

Como siempre, no se debe dejar pasar el riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual, que aumenta si se tiene en cuenta que las dilataciones del cuello y la matriz favorecen el tránsito de gérmenes y demás. La recomendación, por supuesto, es protegerse siempre.

Hasta aquí la perorata funcional, porque no puedo olvidar mencionar que los polvos en esta situación pueden acompañarse de algunos beneficios. Por ejemplo, hay una lubricación extra y se ha demostrado que los orgasmos, al liberar endorfinas, atenúan las molestias perimestruales y, de igual forma, las contracciones hacen que los sangrados sean más cortos, dicen algunos estudios.

Y cómo la pregunta es si hay más placer, me atrevo a decir que unos estrógenos en alza y una mayor congestión sanguínea en el área puede llevar a una mayor sensibilidad detonante de satisfacción.

Insisto, es cuestión de gustos. Y si siempre he defendido el sexo en condiciones naturales, hacerlo en este periodo no tiene nada de raro ni de escandaloso.

Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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