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Orgasmos auditivos / Sexo con Esther
Sonido holofónico

El 66 % de las mujeres entrevistadas no sienten que las películas eróticas convencionales despierten sus ganas,

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Orgasmos auditivos / Sexo con Esther

Relatos eróticos, voces, gemidos, sonidos y música –entre otros– conforman los audios con contenido sexual que han aumentado su demanda durante la pandemia, especialmente entre las mujeres.

(Le recomendamos: Encamadas contra el cólico renal / Sexo con Esther).

El asunto es que una encuesta, hecha por una plataforma que ofrece temas de catre, demostró que el 66 % de las mujeres entrevistadas no sienten que las películas eróticas convencionales despierten sus ganas, por los que los audios porno se han vuelto una alternativa en eso de promover la exploración de su sexualidad.

De ahí que han crecido los sitios que ofrecen contenidos para oír que van desde guías para lograr una buena masturbación, hasta voces que sumergen al oyente en fantasías personalizadas y obviamente relacionadas con la planta baja.

Al ver que esto no tiene ningún riesgo, no está de más ponerlo en su conocimiento, bajo la premisa de que si no molesta a nadie para explorar la sexualidad, todo es válido

Por supuesto, que no faltan las puestas en escena que llevan al oído de los interesados los ruidos y voces de parejas, tríos y otros conjuntos dedicadas al aquello y que, según sus creadores, fomentan la creatividad del cliente acompañado o en solitario.

Como es natural, estas narraciones son hechas por actores que usan tonos sensuales y que a manera de susurros escriben las escenas de una manera muy explícita a la par que invitan, para que quien escucha no se quede quieto y participe de alguna manera.

Cada relato tiene duraciones que varían entre 10 y 20 minutos. Y existen opciones de conversaciones privadas o llamadas telefónicas con promedio de 3 minutos, que, valga decir, son muy demandadas.

(De su interés: Vacunas e infertilidad).

El mercado ha crecido tanto en la pandemia, que también se puede disponer de audiolibros completos, con historias explícitas de cama, complementados con un mercado aledaño de juguetes, untos, y otros menesteres para participar en espacios que las historias dejan para tal fin.

Pues, esto es una muestra más del incremento que la misma revista Nature puso en evidencia en noviembre pasado, sobre el incremento del consumo de pornografía en línea, empujado por la cuarentena.

De ahí que, al ver que esto no tiene ningún riesgo, no está de más ponerlo en su conocimiento, bajo la premisa de que si no molesta a nadie para explorar la sexualidad, todo es válido. Hasta luego.

(Lea también: Esto duran los orgasmos).

ESTHER BALAC

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