Año nuevo, cuerpo nuevo

Año nuevo, cuerpo nuevo

Cómo reiniciar, o mejor, resetear el cuerpo después de los excesos de fin de año.

Hábitos de vida saludables

El momento de comenzar es ya, desde la comida que sigue. No podemos postergar más la solución, no solo se trata de bienestar; principalmente es salud.

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123rf

Por: Hilda Strauss Cortissoz
09 de enero 2019 , 09:42 a.m.

Han pasado las celebraciones de fin de año y nos queda el lastre de las consecuencias de los excesos de diciembre: dulces y harinas, comida abundante, invitaciones, copas de alcohol –que por la cantidad ya no son “sociales”–, algunos kilos adicionales, congestión evidente en el organismo, sensación de indigestión que no acaba…

¿Cómo regresar al equilibrio?, ¿cómo solucionar los efectos nocivos de un mes completo en el que consumimos cantidades industriales de comida no tan sana? Lo primero que debemos hacer es retornar al equilibrio que teníamos, pero siendo más rigurosos. Detener urgentemente el sistema de comer hasta llenarse, repetir, congelar lo que sobra, calentar, y seguir comiendo de lo mismo. Tenemos que suspender aquella frase siniestra que todos repetimos: “desde la semana entrante tendré una prudencia a prueba de todo”, y nunca llega ese día ni esa disciplina.

El momento de comenzar es ya, desde la comida que sigue. No podemos postergar más la solución, no solo se trata de bienestar; principalmente es salud.

La objetividad es la palabra más importante en la recuperación, por lo tanto, es indispensable pensar en la verdad, en lo que a peso y comida se refiere. Inicialmente, sabiendo que ese equilibrio no se logra con más harinas y azúcar refinadas, la solución está del lado de alternativas simples de nutrición natural, que incluyen el factor importante de la hidratación.

El elemento principal de la fórmula es el ejercicio. Muchos creen equivocadamente que el cuerpo se debe desintoxicar primero, esto no es cierto: debemos comenzar a movernos ya, sin demora, caminar, ir al gimnasio; lo que sea. Igualmente, recuperar la rutina del sueño perdido en las invitaciones de diciembre, suspender por un tiempo las bebidas alcohólicas, los picantes, los lácteos, las carnes grasas, los fritos y los jugos envasados. Hacer sopas de verduras sin papa, sin arroz, sin yuca y sin plátano; solo verduras, adicionando 2 cucharadas de aceite de oliva, condimentar con ajo, cebolla y albahaca; y de sobremesa, un café grande y muy claro.

No podemos postergar más la solución, no solo se trata de bienestar; principalmente es salud

Las ensaladas desintoxicantes deben ser abundantes y son de importancia capital; debemos acostumbrarnos a consumirlas en enero y febrero. Son un nutriente de excepcional ayuda para contrarrestar la intoxicación etílica, la ingesta calórica exagerada, el hígado graso y, en general, el exceso de grasa consumida. Hay que perder esos kilos de más, pero se debe hacer comiendo.

La ensalada prodigiosa desintoxicante se prepara de la siguiente manera: espinacas, lechuga, rúgula, col rizada, col china, apio (tallos y hojas), perejil, cebollín, berros; lo que tengamos en la nevera. Tres o cuatro ingredientes de los anteriores; lo que tengamos. Se lavan bien con agua, limón y bicarbonato, bien escurridos, casi secos. Se pican en trozos medianos y se les ralla rábanos y remolacha cruda. Se les aplica sal marina o del Himalaya, aceite de oliva y limón. Se mezcla y, sobre esa ensalada, en la mesa, agregamos una porción razonable de arroz y cuadritos de pollo o de pescado; aunque es preferible comerla sin proteína. Al final, espolvoreamos cúrcuma, no mucha, porque su sabor es “extraño”.

Otra alternativa desintoxicante es cocinar alcachofas, licuarlas, colarlas y sazonarlas con cebolla en cuadritos, ajo, sal y pimienta. El resultado es una crema, pero no agregue leche ni otras cremas. La alcachofa recupera el hígado.

Hay que perder esos kilos de más, pero se debe hacer comiendo

Las bebidas deberán prepararse con ingredientes antitóxicos y favorables para el hígado: jugo de melón o de níspero, obviamente, sin azúcar; tisana de flores de manzanilla con canela, miel y limón; también, té verde, ya sea pulverizado o en hoja entera. Y una bebida superhumectante que nos recupera en cuestión de 4 días: 2 vasos de agua al día con 1 cucharada de sidra de manzana. Es un viejo remedio naturista que recomendaban las abuelas, y si lo tomamos con algas verde-azules, el efecto benéfico se redobla.

Finalmente, tres postres espectaculares: papaya o piña con miel, o una manzana, que se consume despacio con tenedor y cuchillo. Es necesario lavarlas muy bien antes con agua, jabón y estropajo. ¿Absurdo? No: debemos lavar las frutas con jabón para retirar el pesticida, solo así nos podemos comer la corteza.

Y un ‘bonus’: todos los días, antes de dormir, 1 vaso de agua con 1 pizca de bicarbonato: esto nos alcaliniza un poco, estabiliza nuestra salud. El secreto es entender que no puede ser más de una pizca. El bicarbonato es barato, entonces, es fácil caer en la exageración.

Con estas recomendaciones, en dos meses, tendremos una desintoxicación efectiva, bajaremos de peso y exterminaremos el remordimiento.

HILDA STRAUSS CORTISSOZ
@hildastrauss

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