Cómo combatir la desnutrición oculta que se vive en Colombia

Cómo combatir la desnutrición oculta que se vive en Colombia

Análisis del INS a la Encuesta de Situación Nutricional reveló deficiencias en la alimentación.

Dietas balanceadas

Los nutricionistas aconsejan dietas balanceadas, con productos animales y vegetales.

Foto:

iStock

Por: Carlos F. Fernández y Ronny Suárez
21 de julio 2019 , 10:40 p.m.

La desnutrición oculta es una condición caracterizada por la falta de nutrientes fundamentales en un cuerpo aparentemente normal o incluso con exceso de peso.

De acuerdo con el pediatra Vladimir Muñoz, la falta de estos elementos compromete esencialmente la capacidad del organismo para defenderse de enfermedades y garantizar un desarrollo óptimo, principalmente en las primeras etapas de la vida.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las principales deficiencias que determinan este tipo de desnutrición, que afecta a más de 2.000 millones de personas, están relacionadas con la vitamina A, el zinc, el hierro y el yodo. De hecho, el organismo afirma que los faltantes de vitamina A están asociados anualmente a la muerte de por lo menos medio millón de niños menores de cinco años en todo el planeta.

En Colombia, un análisis del Instituto Nacional de Salud (INS) a las dos Encuestas de Situación Nutricional (Ensin) más recientes reveló que al menos uno de cada cuatro niños presenta este tipo de desnutrición con componentes que varían por falta de hierro (anemia) en 24,7 por ciento; vitamina A, 27,3 por ciento; y zinc, 36 % en niños de 1 a 4 años para el 2015.

Nutrientes esenciales

Patricia Savino, directora del Centro Latinoamericano de Nutrición, explica que la ausencia de estas vitaminas y minerales se puede manifestar clínicamente en forma de señales indirectas de desnutrición problemática que deben ser seguidas de manera rigurosa cuando se detectan.

Por ejemplo, la ausencia de hierro se traduce en una incapacidad para formar hemoglobina, que es la molécula encargada de transportar el oxígeno dentro de los glóbulos rojos. Quienes tengan deficiencia de este mineral son considerados anémicos.

El pediatra Muñoz sostiene que aunque las formas leves de anemia no causan síntomas, la fatiga y el cansancio son manifestaciones primarias de esta deficiencia, así como una palidez marcada, dificultad para respirar, dolor de cabeza, mareos, alteraciones en el ritmo cardiaco y pérdida progresiva de todas las funciones del cuerpo.

“El oxígeno es un elemento fundamental para la vida celular, de ahí que su ausencia como consecuencia de la falta de hierro es un factor que debe ser corregido de manera urgente para evitar complicaciones a todo nivel”, agrega Muñoz.

Estas deficiencias son especialmente sensibles en la niñez, porque terminan por afectar el desarrollo integral, lo mismo que en gestantes, por la afectación al feto, y en mujeres en edad fértil y adultos mayores.

La vitamina A

Como los elementos similares, esta vitamina debe ser suministrada específicamente en el alimento, ya que el cuerpo no la produce. Se trata de un componente fundamental en la regulación del crecimiento y la diferenciación de las células. Además de adecuar el metabolismo de las grasas, responde por la buena función de la visión y de otras células especializadas, como las que defienden al cuerpo.

Se sabe que su déficit puede llevar a cegueras nocturnas, problemas severos de la piel, propensión a las infecciones y trastornos en la arquitectura celular, dice Savino.

Por otra parte, el zinc responde por la buena función del sistema de defensa del cuerpo y participa de manera activa en la división y el crecimiento celular, al igual que en la cicatrización de las heridas y el metabolismo adecuado de los carbohidratos.

La pediatra Clemencia Mayorga indica que durante la lactancia y la primera infancia el cuerpo necesita de este mineral para crecer y desarrollarse de manera adecuada, sin dejar de lado que también favorece el funcionamiento de la insulina, entre otras tareas.

Muñoz dice que en pediatría las carencias de zinc tienen manifestaciones sistémicas que pueden complicarse, como la diarrea, la pérdida de apetito, el retraso en el crecimiento, alteraciones a nivel ocular, compromiso de algunas glándulas e incluso afectaciones en la función cerebral.

¿Y entonces qué hacer?

Los cuadros de desnutrición oculta no se presentan de la noche a la mañana y por eso solo una dieta balanceada, basada en alimentos de origen natural y alejada de comestibles ultraprocesados, puede prevenir que haya deficiencia de hierro, vitamina A, zinc y otros micronutrientes.

“En niños, por ejemplo, la alimentación complementaria a la leche materna no está siendo la más adecuada. Mantenemos tradiciones que no son beneficiosas, como darles caldo de carne a los niños, pero sin la carne, convencidos de que el caldo contiene el hierro necesario”, explica.

Y agrega que las guías de alimentación hoy están basadas en darles licuados de carne y pollo a los niños una vez suspenden la alimentación con leche materna a los 6 meses. “Y luego sí, a partir de los 9 meses, pescado y huevo”, agrega.

Otro error frecuente que señala la especialista es la forma de suplementar el zinc. “Cuando este no es ingerido en alimentos, sino en pastillas, debe combinarse con cobre para que pueda ser absorbido por el organismo. De lo contrario, la deficiencia puede incluso incrementarse”, asegura.

En ese sentido, la nutricionista Savino recomienda para quienes ya han sido diagnosticados con carencias de hierro y zinc aumentar la ingesta de proteína animal (carne, pollo y huevo).

Nora Bayona, nutricionista de la Universidad Nacional, es enfática en decir que las falencias en este tipo de nutrientes no se pueden compensar con el consumo de suplementos vitamínicos. Hay que tener presente que estos elementos son en esencia medicamentos que siempre deben ser prescritos por el médico.

El hierro, dice, está presente en la mayoría de los alimentos que se consumen normalmente, tanto de origen animal como vegetal. Sin embargo, existen dos tipos de este mineral que pueden ser absorbidos de diferente forma. El que está presente en los alimentos animales se denomina hemo y de él se absorbe solo la cuarta parte. El no hemo, de los vegetales, solo es aprovechado por el cuerpo en un 10 por ciento.

En ese sentido, es importante saber que las cantidades de alimentos que lo contienen deben ser provistas en raciones suficientes.

Mantenemos tradiciones que no son beneficiosas, como darles caldo de carne a los niños, pero sin la carne, convencidos de que el caldo contiene el hierro necesario

¿Qué alimentos elegir?

Fuentes del hierro

En las fuentes animales están pescados y mariscos, carnes rojas, vísceras como el hígado, perdiz y codorniz, el pollo y los huevos. En los alimentos de origen vegetal, espinacas, acelgas, habas, lentejas, garbanzos, frutos secos y cereales.

Fuentes de vitamina A

Proviene de fuentes animales como carnes, huevo, leche y derivados, así como de algunos pescados y cereales.

Fuentes de Zinc

Carnes, pescado, yemas del huevo, vísceras, ostras y carne de aves son buenas fuentes de zinc.

Fuentes de yodo

Este oligoelemento y nutriente se encuentra principalmente en los mariscos, el pescado, productos lácteos, frutas y vegetales, pero la principal fuente es la sal.

CARLOS F. FERNÁNDEZ Y RONNY SUÁREZ
Redacción Salud

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.