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El ‘corona insomnio’: otra herencia de la pandemia
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El ‘corona insomnio’: otra herencia de la pandemia

El insomnio global es uno de los principales frutos de este virus que ha matado a millones.

El insomnio no sólo es un mal consejero porque anula pensamientos y sentimientos, como decía el escritor y periodista mexicano Carlos Monsivais (1938-2010), sino porque puede llegar a “la manifestación más crítica: el olvido”, como escribió Gabriel García Márquez (1927-2014) en Cien Años de Soledad.

La falta de sueño puede producir trastornos mentales como la psicosis, cambios de humor, ansiedad, ataques de pánico y demencia, entre otros y, físicamente, ocasionar afecciones como el dolor crónico, cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas, asma, reflujo gastroesofágico, Parkinson y Alzheimer, etc., según algunos expertos.

El sueño no sólo es una de las actividades más importantes y a la que más tiempo dedicamos en nuestra vida - unos 25 años - sino que es fundamental, para nuestra salud mental y física. Sin él, se afectan nuestras relaciones familiares, laborales y nuestro desempeño social en todas las áreas.

El estrés, la ansiedad y los cambios de hábitos ocasionados por la pandemia, sumados al miedo a morir, a que fallezca un familiar y problemas laborales y económicos, entre otras cosas, han aumentado la falta de sueño a nivel global, tanto, que este fenómeno ha pasado a llamarse el ‘corona insomnio’.

La encuesta mundial sobre sueño 2021, realizada por Royal Philips, líder mundial en tecnología y salud, entrevistó a más de 11 mil adultos mayores en Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Japón, Países Bajos, Singapur, Corea del Sur y Estados Unidos y reveló que el 70 por ciento de los encuestados admitió tener problemas para dormir y el 49 por ciento se quejó por despertarse a la mitad de la noche o en la madrugada desde que empezó la pandemia.

También que el 76 % de los adultos entrevistados experimentan al menos una afección enumerada que afecta su sueño, siendo los más comunes el insomnio en un 37 % y los ronquidos, en un 29 %, lo que significó un aumento notable, comparativamente, al 26 % y 21 %, registrados en 2018, respectivamente.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, reconoció el ‘corona insomnio’ como una epidemia de salud pública ya que antes de la crisis sanitaria sólo el 15 por ciento de la población mundial lo padecía.

En el último año, el porcentaje de personas que padece total o parcialmente el insomnio ha aumentado en todo el mundo, de acuerdo con la encuesta global de Philips y según otras realizadas por distintas entidades en Alemania, Francia, Estados Unidos y en otros países.

Lo más probable es que por la prolongada duración de la pandemia, las cifras globales sobre el insomnio no bajen, admitió Lisa Artis, Directora ejecutiva adjunta de Sleep Charity, una asociación benéfica internacional del Reino Unido que sostiene que “un buen descanso nocturno es esencial para un estilo de vida saludable, protege física y mentalmente a las personas y mejora su calidad de vida”.

Algunos datos

Un buen descanso nocturno es esencial para un estilo de vida saludable, protege física y mentalmente a las personas y mejora su calidad de vida

En Colombia, la doctora Isabel Cristina Restrepo, neuróloga clínica y miembro de la Asociación Colombiana de Neurología, afirmó en varias entrevistas que el insomnio aumentó en nuestro país durante la pandemia tras encuestar a 1.300 pacientes neurológicos en distintos departamentos entre abril de 2020 y enero de este año.
Dijo que las consultas por insomnio se incrementaron en un 30 por ciento, especialmente entre los pacientes que presentaban dificultades para conciliar el sueño antes de la pandemia.

Igualmente, que el 75 % de los entrevistados admitió que presentaban algún tipo de problema para descansar, como dificultades para dormir o mantener el sueño, y que experimentaban una sensación de cansancio permanente.

También que los problemas de sueño durante la pandemia aumentaron el estrés en un 40 %; la ansiedad y la depresión en un 35 %; los problemas de atención, memoria y concentración en un 15 %; los dolores de cabeza en un 10 % y en consumo de drogas para dormir en un 20 %.

Los cambios de la rutina para dormir y la mala alimentación durante la pandemia también han disparado el insomnio en un 25 % de los casos por la exposición continua y excesiva a pantallas, la falta de ejercicio y la falta de exposición al sol, de acuerdo con la doctora Retrepo.

En España el 41,9 por ciento de la población reconoció que ha tenido problemas con el sueño desde que comenzó la pandemia, en una encuesta sobre salud mental, realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS.

Un estudio realizado por la Universidad de Southampton en el Reino Unido hace menos de un año también concluyó que los insomnes aumentaron de uno cada seis a uno cada cuatro, especialmente entre madres, trabajadores esenciales y minorías étnicas.

En Italia se registró una “prevalencia alarmante” de insomnio, según otros estudios; en Grecia un 40 por ciento de los entrevistados en otro sondeo dijeron padecer de insomnio hace un año y en China, durante el confinamiento más severo, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6 % al 20 %.

Varios tipos

El insomnio puede ser agudo o de corta duración y crónico o prolongado. El primero es el más común y puede durar días o semanas. Es producido, sobre todo, por estrés de trabajo, presiones familiares o hechos traumáticos, como un divorcio o la muerte de un ser querido, por ejemplo, según expertos.

El insomnio crónico es el que dura más de un mes y, por lo general, está relacionado con alguna enfermedad, medicamentos u otros trastornos del sueño. El consumo abusivo de alcohol, cafeína y tabaco también pueden producir insomnio.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, “unos 70 millones de estadounidenses padecen problemas crónicos del sueño y una mala salud al respecto… lo que tiene una alta correlación con la depresión, la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades neurocognitivas, incluso el cáncer”.

El cansancio que han experimentado muchas de las personas que se quejan de insomnio o de tener dificultades para conciliar o mantener el sueño también ha sido reconocido por la OMS.

Según el organismo internacional, la fatiga pandémica es una patología que se evidencia en el cansancio producido por el mantenimiento de la pandemia por largo tiempo y por todo lo que implica vivir en permanentes restricciones.

El problema es que esa fatiga pandémica lleva a las personas a relajar los cuidados de prevención contra la Covid 19, según la neumóloga española Olga Mediano, Coordinadora del área de Apnea de Sueño de la Sociedad española de neumología y cirugía torácica, Separ.

Poca atención

Lo peor es la poca atención que se le prestan las personas a la falta de sueño, según la encuesta mundial de Philips, que encontró que la mayoría de los entrevistados preferirían consultar Internet en lugar de a un médico especializado.

“Ocho de cada 10 adultos en todo el mundo quieren mejorar la calidad de su sueño, pero la mayoría (60%) no ha buscado la ayuda de un profesional médico. Cuando luchan con problemas de sueño, los encuestados dijeron que también es más probable que recurran a fuentes de información en línea. Aún más preocupante, el 65% de los que informaron tener apnea del sueño nunca han usado o ya no usan la terapia de apnea del sueño para tratar su enfermedad”, dice el informe sobre la encuesta.

El psicólogo Mark Aloia, que pertenece a la sección de medicina del sueño y al departamento de medicina del Hospital Nacional Judío (Nacional Jewish Health), que realiza investigaciones y tratamientos en trastornos respiratorios, cardiacos y otros, en Denver, Estados Unidos, dijo que los datos obtenidos por la encuesta de Philips sugiere, igualmente, que para "la mayoría de las personas lograr un sueño de calidad aún está fuera de su alcance".

“Si queremos tomarnos el sueño en serio y abordar los aspectos sociales y emocionales de la falta del mismo, debemos comenzar a demostrar que podemos abordar estos problemas de manera fácil y significativa, respaldados por una sólida ciencia clínica”, afirmó.

Philips ha anunciado que trabaja en soluciones validadas clínicamente para abordar el 80 por ciento de los problemas del sueño en un futuro próximo.

“La esperanza es que las personas que han luchado con una variedad de problemas de sueño durante tanto tiempo tengan opciones disponibles para dormir y vivir mejor”, dijo Aloia en el portal de la entidad.

Philips ha dicho que pretende utilizar los datos obtenidos en la encuesta mundial realizada para ayudar globalmente no sólo a comprender el valor del sueño sino a mejorar los hábitos al respecto.

Mientras, es importante que las victimas del insomnio recurran a un especialista, modifiquen malos hábitos como tomar licor, fumar o llevar a la cama el computador antes de dormir, entre otras cosas.

También que tomen conciencia sobre la importancia del sueño en su salud mental y física y que acepten que 5 horas de descanso no son suficientes para la salud de la mayoría de los seres humanos, según dicen los experto.

GLORIA ELENA REY 
PARA EL TIEMPO

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