El agua que mata, una dolorosa realidad

El agua que mata, una dolorosa realidad

La mala calidad del agua no es un problema menor, ni de gustos o preferencias.

Calidad del agua

Dos mil millones de seres humanos más (la cuarta parte de la humanidad) carece de agua en condiciones seguras, según la ONU.

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Vanexa Romero - EL TIEMPO

Por: Redacción Salud
22 de marzo 2019 , 12:59 p.m.

Garantizar este líquido es vital para todas las poblaciones, tanto así que su abastecimiento es uno más de los derechos humanos y lograr el acceso universal y equitativo es una de las metas de desarrollo sostenible.

El día mundial del agua  sirve de excusa para mostrar cifras dramáticas. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que 800.000 personas mueren cada año por causas relacionadas con la falta de agua limpia, más que las víctimas sumadas de conflictos, sismos y epidemias, según un informe. Y 2.000 millones de seres humanos más (la cuarta parte de la humanidad) carece de este insumo en condiciones seguras.

En un intento por medir el impacto de la contaminación del agua, el Instituto Nacional de Salud (INS) dio a conocer hace poco en el informe Carga de la Enfermedad Ambiental en Colombia que el 71,6 por ciento de las muertes por enfermedad diarreica aguda, que afecta principalmente a menores de cinco años y a mayores de 60, tiene como principal desencadenante la calidad del agua.

Esto sin contar que, de manera directa, el agua sucia causó 1.209 muertes en el 2016, lo que representa cerca del 10 por ciento de todos los fallecimientos relacionados con factores ambientales.

El agua y la vida
Agua de calidad

Imagen de uno de los tanques donde un hogar de Sitionuevo, en el Magdalena, almacena el agua que consume.

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Vanexa Romero - EL TIEMPO

El agua es un componente imprescindible para el cuerpo humano, tanto que al nacer constituye el 75 por ciento del organismo y al menos el 60 por ciento en la edad adulta. Es tan importante su presencia que las dos terceras partes del cerebro, una quinta parte de los huesos y el 92 por ciento de la sangre están formadas por este líquido. Su papel es vital porque participa en todas las funciones biológicas, desde la nutrición celular, la absorción de nutrientes, el aporte de energía, la regulación de la temperatura, hasta la eficiente eliminación de toxinas y el suministro y transporte de elementos fundamentales para la vida.

De ahí que debe ser consumida procurando la máxima pureza y en cantidad suficiente. Se dice que un adulto promedio requiere al menos 1,5 litros diarios en cualquiera de sus formas.

El agua contaminada, en cambio, está relacionada de manera directa con la génesis y transmisión de enfermedades como el cólera, las gastroenteritis, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la poliomielitis, entre otras, resume el gastroenterólogo Ángel Alberto Castro.

De estas enfermedades, dice el especialista, la más conocida es la diarrea, que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba con la vida de 361.000 niños cada año por complicaciones derivadas de las infecciones que la motivan y, esencialmente, a la falta de atención.

No es el único mal que viene del agua contaminada y que mata: parásitos, en muchas de sus formas, como las amibiasis y la esquistosomiasis, una enfermedad grave y crónica generada por lombrices contraídas por exposición a aguas infestadas, afectan a 240 millones de personas en el mundo.

Niños, los más afectados

Aunque las afectaciones por el agua impotable son para todos, la evidencia demuestra que se ensaña con los niños, principalmente los menores de 5 años. Tanto que, según Clemencia Mayorga, médica pediatra, miembro de la Asociación Colombiana de Pediatría, ocho de cada 10 muertes de menores de un año tienen su origen en enfermedades relacionadas con el agua. Y agrega que algunos estudios mencionan que el acceso al agua segura puede disminuir hasta en un 34 por ciento el riesgo de morir en el primer año de vida.

Agua de calidad

Ocho de cada 10 muertes de menores de un año tienen su origen en enfermedades relacionadas con el agua

Foto:

Vanexa Romero - EL TIEMPO

El agua impura en el cuerpo en un niño en desarrollo puede llevar a procesos intestinales que promueven desnutrición, lo que causa una baja de defensas y, a su vez, hace que el organismo sea más vulnerable a cualquier proceso infeccioso, no solo a nivel estomacal sino en cualquier órgano, incluidas vías respiratorias. De ahí que muchas muertes por neumonías también estén relacionadas de manera directa con este problema.

Eso sin contar que la carencia de agua óptima para el consumo es uno de los primeros pasos hacia la desnutrición crónica en aquellos pequeños que logran sobrevivir, con el agravante de que estas carencias impiden un desarrollo cerebral óptimo y la capacidad para enfrentarse de manera autónoma a la vida adulta.

“La falta de agua es un factor determinante de la profundización de la pobreza porque condena a varias generaciones a sufrir sus consecuencias”, remata Mayorga.

REDACCIÓN SALUD

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