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Prehistóricos promiscuos / Sexo con Esther
Pareja de neandertales.

Pareja de neandertales.

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José Antonio Peñas (SINC)

Prehistóricos promiscuos / Sexo con Esther

Estudios sugieren que los neandertales tenían más actividad sexual que los actuales bípedos.

De acuerdo con investigaciones, los neandertales, esos primos que nos antecedieron, tenían más actividad de la planta baja que los evolucionados bípedos actuales.

De hecho, científicos de las universidades de Liverpool, Oxford y Southampton, en el Reino Unido, y Calgary, de Canadá, después de revisar los huesos de fósiles de esos antepasados, encontraron que algunas hormonas definieron proporciones en estructuras corporales que dan pistas para inferir características del aquello.

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En concreto, vieron que las diferencias en la longitud de los dedos pudo estar definida porque recibieron el influjo de andrógenos prenatales –un grupo de hormonas que participan en el desarrollo de factores masculinos como la agresión y la promiscuidad–, al punto de promover evidencia de que en cuanto a ganas, a los neandertales no les faltaron.

Sobre la base de que los altos niveles de estas hormonas aumentan la longitud del dedo anular, en comparación con el índice, se dieron a la tarea de medir los huesos encontrados y hallaron que la diferencia entre dichos dedos en estos primates (neandertales) y los primeros miembros de la especie humana era más significativa que en la mayoría de los seres humanos actuales, lo que sugiere que sus impulsos sexuales eran consistentes.

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Estos estudios publicados en la revista ‘Proceedings of the Royal Society’ son tan serios que, además, permiten escudriñar el comportamiento social de los simios y homínidos extinguidos y compararlo con los humanos que se dicen evolucionados, lo que sin duda es de gran utilidad.

Aunque faltan muchos más análisis, vale la pena llamar la atención en la disminución progresiva de las actividades sobre el catre que ha tenido la humanidad en el transcurso de su evolución.

Para la muestra está que el promedio de relaciones sexuales anuales disminuye un 15 por ciento cada década, según otros científicos dedicados a estas mediciones. Por supuesto, esto no deja de ser inquietante, dado el papel tan importante que tiene la sexualidad en el comportamiento humano.

(Lea además: Costumbres sexuales que parecen extrañas)

Bienvenida la evolución, pero en estos asuntos me quedo con los neandertales, así sus camas y otros escenarios fueran de piedra. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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