¿Qué tan posible es generar una adicción al poder?

¿Qué tan posible es generar una adicción al poder?

Felipe Riaño Jaramillo, experto en ciencia del comportamiento da su opinión al respecto.

Adicción al celular

Adicción al poder es muy posible

Foto:

123rf

Por: Felipe Riaño Jaramillo
21 de noviembre 2018 , 02:43 a.m.

El sentimiento de poder tiene efectos similares en el cerebro a los de la cocaína, ya que incrementa los niveles de testosterona. Es la química del cuerpo la que rige gran parte de nuestro comportamiento y la que nos lleva incluso a tener conducta adictiva.

Cuando ganamos algo nuestra bioquímica cambia, segregando una hormona llamada la testosterona, la hormona del poder. Esta a su vez hace que aumente la dopamina, un neurotransmisor que activa el circuito de recompensa y despierte el deseo de tener más.

Este ciclo químico, a medida que aumente en número, hace que la experiencia sea mucho más gratificante que la anterior. Es por eso que mentes que se ven implicadas en casos de corrupción como el de Obredecht desarrollan una adicción.

Los estudios de la bioquímica señalan que esta droga ‘Ganar-Poder’ corrompe la mente a tal grado que, sin saberlo manejar, podría aumentar un grado de apatía social, pues el exceso de testosterona y dopamina puede hacer que nos volvamos adictos al circuito de recompensa con el fin de obtener más y más poder.

Por ello no es extraño que entre mayor poder tenga un individuo en el nivel jerárquico, más vulnerable se es, neurológicamente hablando, a caer en la corrupción y, quién sabe, hasta matar por proteger dicho ciclo adictivo.

La corrupción evolucionó de la selva a la ciudad y no solo está presente en casos como el de Odebrecht, Nule, entre otros, también está presente en aquellos que se cuelan en Transmilenio, en la fila del bus, la fila banco, el corrupto que ofrece soborno a un policía y este lo recibe, el que pide comisión de un negocio que no debería pedir, y así sucesivamente.

Por ello, la cura para no caer en esta adicción química es a través de la práctica del servicio, porque esto reforzará las áreas cerebrales de la empatía y compensará sanamente su nivel de poder.

Por ende, no hay evolución sin transformación, y si no se transforman estas conductas corruptas, pues difícilmente evolucionaremos como sociedad.

La pregunta es ¿cómo servirá hoy a la sociedad?: al final el mundo nunca cambiará con su opinión, sino con su ejemplo.

Felipe Riaño Jaramillo
Experto en ciencia del comportamiento
@feliperianojaramillo
@agoratalks
Felipe Riaño Jaramillo / Facebook

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.