Morbo del encierro / Sexo con Esther

Morbo del encierro / Sexo con Esther

Es muy reprobable la acción de invadir el chat o el Twitter con degradantes contenidos sexuales.

Países latinoamericanos que más ven porno en el trabajo

Los contenidos sexuales que se comparten por estos días van desde la mera insinuación hasta la muestra explícita.

Foto:

iStock

Por: Esther Balac
11 de abril 2020 , 10:50 p.m.

No es tiempo para risas, dobles sentidos y menos para poner el sexo en espacios sumergidos en el mal gusto. Me refiero a la desproporcionada cantidad de imágenes, memes y videos que circulan en las redes, en esta época de confinamiento que pretende, equivocadamente, exprimir sonrisas o simplemente pasar el tiempo.

Ninguna razón justifica este tipo de desbordes, así sean motivados por el tedio y la desocupación, condicionados por el encierro obligatorio. Aclaro que no cuestiono, para nada, las visitas a páginas porno, la interacción por cámara web o, incluso, el intercambio personal de videos o conversaciones eróticas, en razón a que estas pueden ser alternativas, así lo he dicho, para mantener la sexualidad activa, bajo el contexto de la autonomía personal. Frente a esto, no hay nada que discutir.

(Lea también: Cuarentena junto al enemigo)

El llamado de atención va contra la reprobable acción de invadir el chat o el Twitter con degradantes contenidos sexuales, que van desde la mera insinuación hasta la muestra explícita, en un contexto muchas veces marcado por la tolerancia y el silencio de muchos receptores, lo que puede ser interpretado por sus autores como un acierto de su burda jocosidad.

Insisto, el sexo es una función tan orgánica como comer o respirar, y en ese terreno es que debe manejarse, con naturalidad, a tal punto que su dimensión emocional, social y cultural depende de cada individuo.

Sin embargo, por autónoma que sea, debe estar regida por el respeto y alejada del morbo y la insensatez, condiciones que llevan desafortunadamente a las distorsiones que ubican las tareas sobre la cama en el cajón de lo vergonzante.

No se trata de mojigaterías, la idea es darle al sexo y aledaños la altura y el gusto debidos, más en tiempos en los que deslizarse bajo las sábanas es una de las mejores alternativas, en esta cuarentena.

¡Hasta luego!

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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