Las ideas políticas difícilmente cambian en el cerebro

Las ideas políticas difícilmente cambian en el cerebro

Las creencias políticas se relacionan con la integridad del individuo, por eso casi nunca cambian.

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Son frecuentes por estos días los desencuentros por cuestiones políticas. Así, tenga en cuenta que difícilmente alguien cambiará de parecer.

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Istock

Por: CARLOS F. FERNÁNDEZ
23 de octubre 2019 , 07:00 a.m.

Las ideas políticas fuertemente arraigadas en el cerebro son difíciles de cambiar, según demostró un estudio del Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California que cae de perlas en plena época de elecciones.

Según la investigación realizada entre un grupo de personas con fuertes convicciones políticas liberales, se demostró que es más fácil cambiar opiniones acerca de aspectos diferentes a la política, ya que estas últimas raramente se modifican, inclusive frente a argumentos muy sólidos.

El análisis se realizó a través de resonancias magnéticas que identificaban las áreas que se activaban en el cerebro al presentarles datos en contra de sus creencias para determinar con claridad las estructuras encefálicas asociadas con la resistencia a cambiar de opinión.

Con base en este procedimiento se encontró que la amígdala cerebral y la corteza insular se activan de manera significativa al recibir estímulos fundados en argumentos en contra de conceptos arraigados o de ideas preconcebidas, lo cual permitió inferir que, por sus características, cuando estas dos estructuras se activan es porque el sujeto difícilmente cambiará su forma de pensar.

el cerebro es capaz de identificar como riesgosas las opiniones contrarias a las creencias y a los preceptos políticos arraigados.

Esto en razón de que la corteza insular, o simplemente ínsula, ubicada profundamente en la superficie lateral del cerebro, recibe y procesa información del estado interno del cuerpo y genera sentimientos y emociones, mientras que la amígdala, de acuerdo con el neurólogo Gustavo Castro, detecta estímulos amenazantes o que se perciben como peligro para la integridad del individuo.

Y en este sentido, anota Castro, son dos áreas fuertemente vinculadas con las emociones, y su activación permanente aumenta en la persona las sensaciones de desconfianza.

Las diferencias políticas pueden llevar a enfrentamientos y a rupturas personales que muchas veces se salen de la interpretación lógica.

“Es claro inferir que, en este sentido, el cerebro es capaz de identificar como riesgosas las opiniones contrarias a las creencias y a los preceptos políticos arraigados, tanto que las puede llegar a relacionar con agresiones a la misma integridad física”, agrega el neurólogo.

Con base en lo anterior, el psiquiatra Rodrigo Córdoba considera que los procesos que involucran el cambio de creencias se deslindan de lo cognitivo o racional y caen, conforme a estos resultados, en un campo meramente emocional.

“Esta es la razón por la cual las diferencias políticas pueden llevar a enfrentamientos y a rupturas personales que muchas veces se salen de la interpretación lógica y exhiben comportamientos en ocasiones inentendibles”, dice el psiquiatra.
Para reafirmar estos conceptos, otros estudios que habían analizado el cerebro de personas con fuertes creencias religiosas encontraron que, frente a ideas contrarias o cuestionamientos a posturas enraizadas, se activaba la red neuronal por defecto (RND), un conjunto de regiones del cerebro responsable de gran parte de la actividad desarrollada mientras la mente está en reposo.

“Son áreas que siempre están listas para reaccionar de forma concertada frente a un estímulo, incluso inesperable”, dice Córdoba. Se ha demostrado que las RND entran en funcionamiento cuando la persona se concentra en creencias y pensamientos tan profundos que se consideran innegociables, tanto que se asocian con la identidad íntima y el ideal del individuo, condiciones que pueden ser generadas por el ideario político.

Castro también insiste en que en la corteza frontal existen otras estructuras relacionadas con la capacidad para cambiar de creencia. Entre ellas están las áreas orbitofrontal y prefrontales dorsolateral, que al activarse permiten la posibilidad de cambiar de ideas dentro de un marco cognitivo y racional.

Pero hay otras estructuras, agrega el neurólogo, que al activarse promueven una resistencia al cambio; estas corresponden a la corteza prefrontal dorsomedial, y entran en funcionamiento cuando al cerebro llegan argumentos en contra de las ideas políticas arraigadas.

Parte esencial

Castro y Córdoba coinciden, al tenor de estos hallazgos, en que las creencias políticas y religiosas son parte integral de cada persona, por lo que se tornan relevantes en el contexto social y cultural en el cual se desenvuelve la gente. De ahí que, en el cerebro, estén ligadas a la esencia y la integridad personal, que difícilmente se modifica.

Cuando las ideas políticas son tan arraigadas para cambiarlas, se tendría que cambiar de identidad y, muchas veces, marcar distancias con entornos y afinidades de grupo, lo cual es algo que difícilmente se acepta”, rematan.

CARLOS F. FERNÁNDEZ

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