La cara refleja la calidad del polvo / Sexo con Esther

La cara refleja la calidad del polvo / Sexo con Esther

Ahora se podría anticipar el nivel de sus ganas, de su fogosidad, o si busca ir de cama en cama.

Sexualidad satisfactoria

No sobra revisar la cara de su pareja y de paso mirarse al espejo después de que deje de leer esta columna.

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123RF

Por: Esther Balac
24 de febrero 2019 , 12:50 a.m.

Por si faltara algo para clasificar a la gente por su fisonomía, un grupo de investigadores cree haber encontrado la fórmula para determinar, con solo observar la forma de la cara, cómo es una persona sobre el catre, a tal punto que con esto se podría anticipar el nivel de sus ganas, de su fogosidad o aburrimiento o incluso si es proclive a pasearse de cama en cama.

No es cuento, porque una investigación publicada en ‘Archives of Sexual Behavior’ –al parecer muy bien fundamentada– describió a partir del índice FWHR, que resulta de medir el ancho y el largo del rostro, desde las cejas al mentón y desde su parte más ancha a la altura de los pómulos, las preferencias sexuales, tanto en hombres como en mujeres.

Lo cierto es que estudios anteriores señalan que el FWHR puede estar vinculado con testosterona en adolescentes, y además se ha propuesto como un predictor de agresividad, e incluso la génesis de enfermedades. Pero ahora también se le relaciona con tareas del departamento inferior.

Y en ese sentido, ni cortos ni perezosos, los expertos de la Universidad de Nipissing, en Canadá, donde se realizó el estudio, examinaron el comportamiento sexual de estudiantes universitarios y compararon los hallazgos con las características de su rostro, específicamente con el índice FWHR, y sobre esa base sacaron conclusiones. De hecho, hallaron que los hombres y las mujeres con rostros más cuadrados, es decir, más anchos y más cortos, presentaban un aumento del deseo sexual y se mostraban más dispuestos al aquello que las personas con caras más pequeñas, más alargadas y estrechas. También encontraron que los de caras más cuadradas eran más sociables y presentaron inclinación por las relaciones sexuales casuales, lo que a los investigadores les permitió inferir que podrían ser más infieles.

Hay que decir que este último rasgo se asoció más en varones, tanto que se concluyó que los hombres con caras anchas y cuadradas son más propensos a las relaciones múltiples y a sentirse más cómodos con el sexo de aventura. El asunto es que por el rigor de la revista y las características del estudio, se proyecta como evidencia con validez, desde el punto de vista científico.

Por lo anterior, no sobra revisar la cara de su pareja y de paso mirarse al espejo después de que deje de leer esta columna. Solo para autoincluirse en el grupo de la fogosidad o en el de los polvos apáticos. Son datos y hay que darlos. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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