La banda sonora del polvo / Sexo con Esther

La banda sonora del polvo / Sexo con Esther

Los gemidos pueden servir para desbloquear tensiones y facilitar la aparición de orgasmos esquivos.

Vida sexual

Durante el orgasmo las mujeres hacen más ruidos, porque evolutivamente han condicionado que el hombre se excite más al escucharlas.

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iStock

Por: Esther Balac
25 de enero 2020 , 08:10 p.m.

Los gemidos configuran la banda sonora de los polvos, de acuerdo con un estudio que acaba de demostrar que, al menos, el 60 por ciento de las mujeres emiten ruidos sobre el catre para excitar a sus parejas, en razón a que eso favorece el goce, de lado y lado.

Según dicen los investigadores, los jadeos y demás ruidos permiten que durante el aquello la gente se deje llevar y se conecte con el placer, tanto que se pueden utilizar para desbloquear tensiones y facilitar la aparición de orgasmos esquivos.

Al parecer, los sonidos que acompañan las encamadas liberan tensiones y aumentan la frecuencia respiratoria, provocando una hiperventilación que, al barrer el CO2 del cerebro, evita que su componente racional deje de dar órdenes que interfieran en las tareas bajo las sábanas.

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También se sabe que este conjunto de contracciones musculares y de efectos respiratorios aumentan la capacidad del cuerpo para percibir sensaciones, que a su vez cierran un círculo que provocan más gemidos, espontáneos.

Claro, si estos son genuinos (los gemidos), son un verdadero indicador de la calidad e intensidad del goce y, a su vez, son capaces de provocar una actividad más vigorosa, que multiplica el deseo, por lo que muchos consideran que en esas condiciones son un buen recurso a la hora del aquello.

Así que no hay que limitarlos, porque son señales naturales de gusto y, además, herramientas de comunicación, que las partes traducen de manera automática, en movimientos, caricias, estímulos y un deseo compartido de no querer parar. Aquí el oído es el protagonista, que permite convertir los ruidos del disfrute ajeno en estímulos de goce propio.

Y para comprobarlo basta ver que durante el orgasmo las mujeres hacen más ruidos, porque evolutivamente han condicionado que el hombre se excite más al escucharlas. Por su puesto que estos elementos biológicos también son utilizados voluntariamente por algunas, para lograr los mismos efectos. Y se dice que cerca del 90 por ciento de las mujeres manifiestan haberlo hecho en algún momento, por esta misma razón.

Pero en materia de ruidos, ellos no se quedan cortos, y además de sonidos, emiten palabras, frases y hasta conceptos completos que casi siempre terminan por aumentar las ganas en sus parejas. Así que bienvenidos los gemidos en la cama, y si no hay una razón mayor, evitemos los polvos mudos. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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