Impuestos, ambientes sin humo y publicidad: lucha contra el tabaco

Impuestos, ambientes sin humo y publicidad: lucha contra el tabaco

Colombia fue destacada por la OMS como caso de éxito en la contención del tabaquismo.

Cigarrillo

De igual forma, el país es sobresaliente en la estrategia de espacios libres de humo, al punto de que la abstención de fumar en lugares públicos ya se considera un elemento cultural arraigado.

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EFE

Por: Carlos F. Fernández y Ronny Suárez
31 de julio 2019 , 03:36 a.m.

A 13 años de que Colombia ratificó su compromiso con el Convenio Marco Antitabaco, a través de la Ley 1335 de 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) exaltó al país como uno de los más aplicados en América Latina en el cumplimiento de las estrategias para reducir el tabaquismo.

Según el informe, Colombia presenta indicadores favorables en la mayoría de las estrategias (mayor vigilancia, ambientes libres de humo, programas de cesación, advertencias, prohibición a la publicidad, aumento de impuestos y menor acceso a cigarrillos) recomendadas por consenso para todos las naciones, que son la base de este seguimiento periódico.

En la región, además, Colombia es líder en el tema de impuestos, una estrategia muy difícil de abordar y en la que junto con otras nueve naciones en el mundo mostraron logros en los dos últimos años.

De igual forma, el país es sobresaliente en la estrategia de espacios libres de humo, al punto de que la abstención de fumar en lugares públicos ya se considera un elemento cultural arraigado en todos los niveles de la sociedad.

También obtiene los mayores índices en cuanto a la restricción total de la publicidad y la protección específica que, desde la normatividad, se ha construido para mantener a los menores alejados de estos productos. Ambos rubros son subrayados como logros importantes en el informe de la OMS.

No obstante, el tópico en el que presentó mayores alcances en el periodo evaluado fue el de los impuestos. En este aspecto, el país pasó de una carga tributaria de 49,5 por ciento en el 2016 al 78,4 por ciento en el 2018 sobre el precio de cada paquete de 20 unidades. En síntesis, de acuerdo con el informe de la OMS, la carga tributaria de cada caja de cigarrillos pasó en promedio de 700 pesos en el 2016 a 1.400 en el 2017 y a 2.100 pesos en el 2018.

Dicho incremento se produjo en medio de la reforma tributaria de hace cuatro años, como resultado de un esfuerzo técnico, amparado en la evidencia, de los ministerios de Salud y Hacienda, que recomendaron el aumento del 200 por ciento en los impuestos de los cigarrillos entre 2016 y 2017, seguido de crecimiento continuo del 150 por ciento hasta el 2020, enfatizó la OMS.

“Con esto se compensó el atraso histórico que el país tenía en esta línea de acción fundamental y que lo ponía en un desnivel frente a los demás países de la región”, resalta el organismo, que destacó el papel de la sociedad civil que, con argumentos sólidos y rigurosos, pudo contrarrestar las posturas de las tabacaleras contra esta medida, especialmente en relación con el aumento del contrabando.

Con esto se compensó el atraso histórico que el país tenía en esta línea de acción fundamental y que lo ponía en un desnivel frente a los demás países de la región

“Una investigación –menciona la organización– evidenció que el aumento impositivo sobre estos productos en cinco ciudades estudiadas solamente incrementó el contrabando en 3,5 por ciento sobre el total de las ventas”.

Y, consecuentemente, pese a que Colombia subió el recaudo derivado de estos impuestos especiales en un 54 por ciento, las ventas de cigarrillos disminuyeron 23 por ciento en comparación con el 2016, anota el informe de esa institución de salud.

Aunque el balance es positivo, en el país persisten, sin embargo, vacíos en la lucha contra este flagelo. Por ejemplo, al revisar el elemento en el cual se centró el reporte global, llamado la Estrategia 14, que recomienda medidas específicas de protección, manejo y disponibilidad de servicios para los fumadores habituales y adictos al tabaco, se evidencia fragilidad.

De hecho, si bien la atención en el sistema de salud cubre algunas terapias de sustitución de nicotina, son pocas las personas adictas al cigarrillo que reciben terapias integrales. La OMS llama la atención acerca de que desde el 2007 solo 13 países han empezado programas integrales para dejar el tabaco.

En otras palabras, menos de un tercio de los fumadores en el mundo tiene garantizada una respuesta a su enfermedad. Otros puntos en los que Colombia debe mejorar, pues no ha presentado avances frente al 2016, son la vigilancia, para contar con información representativa periódica; procurar ampliar las advertencias pictográficas de riesgos para la salud en las cajetillas e impedir la disponibilidad de cigarrillos a la población.

Inquietudes mayores

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce los avances y por ejemplo destaca que el 65 % de la población mundial hoy está protegida por alguna de las estrategias del convenio marco, sí advierte que hay una amenaza importante en esta lucha: la industria tabacalera que de manera permanente reinventa formas para atraer nuevos fumadores, obstaculizar la adopción de políticas de control y promocionar nuevos productos como los cigarrillos electrónicos y los dispositivos de calentamiento, posicionándolos como más saludables.

En Colombia se sabe que la mitad de los menores de edad que alguna vez tuvieron contacto con el tabaco lo hicieron a través de estos nuevos dispositivos. Y esta es precisamente la otra preocupación de la OMS, los jóvenes que cada vez más están ingresando al consumo de tabaco en mayor proporción que los mayores.

Para no ir muy lejos, el Observatorio Nacional de Salud referencia que la disminución de fumadores entre los 12 y los 17 años es casi nula y muy leve entre los de 18 a 24 años, lo que confirma que los más jóvenes son los más vulnerables frente a la amenaza del tabaco. Además, son los que mayores riesgos tienen en términos de salud.

Con cifras claras, el reporte recomienda que cada país debe definir la forma de abordar
el problema de los cigarrillos electrónicos y que como mínimo “deberían estar sujetos a las mismas políticas de control del tabaco convencional”. De igual forma, recomienda medidas drásticas contra el despliegue comercial de productos derivados del tabaco hacia jóvenes en forma de empaques llamativos, aromas, nuevos sabores e incluso muestras gratis para introducir campañas.

“Hay que reconocer que Colombia va por buen camino; sin embargo, no hay que bajar la guardia frente a la arremetida de las tabacaleras para la imposición del cigarrillo electrónico, los vapeadores y los calentadores de tabaco, que se camuflan bajo la figura de ser más saludables, cuando la evidencia demuestra lo contrario”, dice Esperanza Cerón, Directora de Educar Consumidores, quien, además, hace un llamado a las autoridades de salud para que se revisen estas estrategias y se tomen medidas sin demora.

Cuatro preguntas a: Iván Darío González, viceministro de salud‘Nuevos dispositivos y atención integral, los retos'
Iván Darío González

Iván Darío González, viceministro de salud.

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EL TIEMPO

¿Qué avances reales ha mostrado el país en la lucha contra el cigarrillo?

En Colombia, en el marco del convenio, hemos logrado disminuir la prevalencia del consumo de tabaco en población mayor de 10 años de 8,3 por ciento a 7. En escolares pasó de 12,7 por ciento en el 2011 a 7,8 en el 2016, según el Estudio Nacional de Consumo Sustancias Psicoactivas. Y en el 2018, la prevalencia de tabaquismo en jóvenes fue del 9 por ciento. Y si bien hay disminución, esto nos sigue preocupando.

Colombia se raja en tratamiento integral para fumadores, ¿qué opina?

Ese tema también preocupa. De ahí que en el Convenio estamos desarrollando el programa de cesación de tabaquismo. Hemos entrenado a más de 500 profesionales y creado un curso virtual con el Sena. En el marco de la política de salud mental pretendemos incluir este tipo de adicciones como un componente de atención integral en el sistema de salud. En eso ya hay avances. Es prioridad seguir mejorando los indicadores.

¿Se piensa ampliar la restricción de la publicidad a espectáculos públicos y a la entrega de muestras gratis por las tabacaleras?

Allá tenemos que llegar, pero hay que insistir en la autorregulación de las tabacaleras y la creación de conciencia de los consumidores.

¿Y qué pasa con los cigarrillos electrónicos y calentadores de tabaco?

Somos conscientes de que es un tema pendiente, pero la evidencia ha empezado a poner acuerdos frente al tema. Creemos que es clave en el corto plazo afrontar el debate de los nuevos dispositivos de administración de nicotina, cigarrillos electrónicos y similares para no dejar brechas en el esfuerzo que Colombia viene realizando frente al tabaquismo.

CARLOS F. FERNÁNDEZ Y RONNY SUÁREZ
REDACCIÓN SALUD@SaludET

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