El plan para eliminar las peligrosas grasas trans de la comida

El plan para eliminar las peligrosas grasas trans de la comida

Países de las Américas acordaron con la OPS implementar tres acciones para erradicar esta amenaza.

Los golpes más duros que ha recibido la industria de la comida chatarra en el mundo

La bizcochería y alimentos de panadería pueden contener altos nivels de grasas trans.

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iStock

Por: Unidad de Salud
03 de octubre 2019 , 10:29 p.m.

Las grasas trans en los alimentos procesados, presentes en insumos como la margarina y la manteca vegetal, hoy contribuyen a 160.000 muertes cada año en la región de las Américas por cuenta de las enfermedades cardiovasculares, que hoy son la principal causa de muerte en el hemisferio.

La evidencia muestra, en concreto, que las dietas ricas en estas grasas aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca en un 21 por ciento y el riesgo de muerte en un 28 por ciento.

Hay consenso en que son serias enemigas de la salud cardiovascular por su capacidad para aumentar el colesterol malo y promover muertes tempranas. Y por eso no son pocos los países que desde hace décadas luchan por erradicarlas de las dietas de sus ciudadanos.

Pero aun no son todas las naciones las que abordan esa batalla y por toda la región, en compañía de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), acordó ayer un nuevo plan para eliminar estos ácidos grasos de la producción industrial de alimentos para el año 2025.

Cabe decir que ya en el 2008 los estados miembros de la OPS habían declarado a las grasas trans como enemigas de la salud pública con la declaración de Río de Janeiro, pero solo 27 de los 35 hoy han adelantado acciones específicas para regularlas.
Quienes han restringido o eliminado las grasas trans desde este acuerdo son Argentina (2010), Canadá (2017), Chile (2009), Colombia (2012), Ecuador (2013), Estados Unidos (2015), Perú (2016) y Uruguay (2017). Y actualmente, Bolivia, Brasil y Paraguay están en ese camino.

Tres opciones de regulación

El nuevo plan regional de la OPS propone tres opciones para eliminar las grasas trans de la producción industrial de alimentos: una prohibición del uso de aceites parcialmente hidrogenados; un límite obligatorio de no más de 2 gramos por 100 gramos de grasa total; o una combinación de estas medidas.

“En un contexto en el que las ventas de productos procesados y ultraprocesados, que son las principales fuentes de grasas trans, aumentan un 3,1% cada año en las Américas, este plan de acción es oportuno y urgente”, dijo el Director de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental en la OPS, Anselm Hennis.

El plan también destaca la necesidad de adoptar políticas sobre etiquetado de alimentos, así como estrategias para crear conciencia sobre los efectos nocivos de los ácidos grasos trans de producción industrial y los beneficios para la salud de eliminarlos.

¿Y en Colombia?

La resolución 2508 del 2012, que reguló las grasas de origen vegetal y animal para consumo en el país, permitió definir que 2 gramos de grasas trans por 100 gramos de materia grasa es el límite, lo que en el caso de panadería, catering y restaurantes puede llegar a 5 g por cada 100 g.

En dicha resolución se establece que todos los rotulados de los alimentos deben declarar los contenidos de grasas trans en la tabla de información nutricional siempre que estén por encima de 0,5 gramos por porción.

Sin embargo, Esperanza Cerón, directora de la organización Educar Consumidores, manifiesta que a pesar de la norma durante estos años la regulación pudiera ya tener los alcances que hoy pregona la OPS, entre otras, porque en la práctica es difícil de cumplir por fallas en la vigilancia y el control.

¿Qué son las grasas trans?

Las grasas trans producidas industrialmente están contenidas en grasas vegetales endurecidas, como la margarina y la manteca vegetal, y generalmente están presentes en los bocadillos y en los alimentos horneados o fritos. Fueron introducidas por los fabricantes debido a su mayor tiempo de conservación que otras grasas. Sin embargo, existen alternativas menos dañinas que no afectan el sabor ni el costo de los productos alimenticios.

Las grasas trans aumentan los niveles de colesterol LDL, un biomarcador que se relaciona positivamente con la enfermedad cardiovascular, y reducen el colesterol HDL, conocido como "colesterol bueno", porque ayudan a eliminar el colesterol "malo" del cuerpo.

La OMS recomienda que la ingesta total de grasas trans se limite a menos del 1% de la ingesta energética total, lo que se traduce en menos de 2,2 gramos por día como parte de una dieta de 2000 calorías.

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