‘Sistema de salud no está preparado para hacer frente a la emergencia’

‘Sistema de salud no está preparado para hacer frente a la emergencia’

El doctor Sergio Isaza Villa, presidente de la Federación Médica Colombiana, denuncia deficiencias.

Personal de hospitales de Kennedy y Simón Bolívar protestan

El personal médico pide mejores condiciones para su trabajo.

Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPO

Por: Yamid Amat
14 de junio 2020 , 12:44 a.m.

El sistema de salud del país no está preparado para enfrentar la emergencia creada por el ataque del coronavirus, que ya ocasionó la muerte de más de 1.600 personas en nuestra nación, mientras que más de 46.000 están contagiadas.

El presidente de la Federación Médica Colombiana, Sergio Isaza Villa, así lo asegura y culpa del atraso que padecen los servicios médicos a la “corrupción y mal funcionamiento del sistema de salud”. Por ello, anuncia que la Federación Médica está preparando un proyecto de ley para reorganizar todo el sistema de salud nacional.

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Isaza, con dos diplomados en coaching y en gestión de salud, está considerado como uno de los mayores críticos de la ley 100, norma a la que acusa de haber convertido la salud en un negocio, a través de las EPS, a las que responsabiliza de “la crisis que sufre el cuerpo médico”. Por otra parte, no vacila Isaza en pedir a las autoridades castigar como “actos criminales” las amenazas que han sufrido varios miembros del cuerpo médico del país.

¿Cuál es el mayor problema o riesgo que enfrentan los médicos en la pandemia?

El de las condiciones laborales, pues está en la vida diaria de cada médico. Cada día está la incertidumbre de no saber si renovarán el contrato. Con la pandemia apareció el temor al contagio, a contagiar a la familia, a no tener suficientes elementos de protección personal, y si los reclamo, corro el riesgo de que, por ‘conflictivo’, me echen o no me renueven mi contrato.

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Esto pasa, así las ARL (Administradoras de Riesgos Laborales) y el Gobierno digan que están entregando dotaciones. Si lo hacen, será a cuentagotas. El temor a la agresión, a las amenazas de muerte o a la muerte es otro problema. Van 14 médicos, enfermeras y auxiliares de enfermería muertos por covid-19.

¿A qué atribuye la estigmatización y las amenazas?

Pienso que la causa principal es el miedo al contagio y a morir. Las agresiones son inaceptables y dolorosas; la mayoría son con violencia verbal, sigue la física, la discriminación, el daño a la vivienda o al carro. A esto se suma aquellos pacientes que después de días o semanas de llamar a su EPS logran una cita y llegan prevenidos o temerosos de que no los atiendan; traen una rabia reprimida.

Las amenazas de muerte y el asesinato son actos criminales propios de la mafia. Y como tales deben ser tratados. Es inaceptable que cuando una autoridad o un medio de comunicación se refiera a ellos no los denomine como lo que son: actos criminales; actos terroristas, pues sembrar terror es su fin.

Han desplazado a la solidaridad como valor social. Con el antecedente de violencia de este país, la respuesta violenta, irreflexiva y vengativa es la que emerge con fuerza, expresándose en redes sociales y en la pluma de algunos bárbaros que invitan a agredir a los médicos al hacer eco a declaraciones irresponsables como la del ministro de Salud cuando dijo ante cámaras que existe un negocio de las ucis (unidades de cuidados intensivos), o la de un individuo que se hace llamar periodista, pero es un escritor de libelos, quien por redes sociales denigró de nosotros tratándonos de ladrones.

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De inmediato se dispararon grabaciones y textos en las redes pidiendo prácticamente lincharnos. Es que la gente nos identifica como si fuéramos el Sistema de Salud. No entiende que hay una estructura que corrompe y está en manos y mentes corruptas. O, si lo saben, cierran los ojos o lo olvidan, como ya olvidaron lo de Saludcoop y las denuncias contra las EPS.

Dice usted que hay una estructura en manos corruptas. ¿Me puede explicar?

Sí. Casos como el de Palacino, al frente de Saludcoop; denuncias sobre acuerdos ilegales entre las EPS para mantener sobreprecios de insumos y acaparamiento, denunciado por los medios y el mismo presidente de entonces; el soborno a ciertos médicos para que formulen medicamentos de alto costo, el uso de dineros públicos de la salud en obras privadas de lujo y recreación. Si revisa las noticias de los últimos 20 años, puede encontrar casos repetitivos de corrupción. Sale pus.

¿Qué reporte tiene la Federación sobre la dotación y los insumos para protegerse?

Es que no se trata de decir que “han entregado millones”. Se trata de saber exactamente cuáles, cuántos y en dónde. Y esa información no podemos tenerla nosotros. Hace una semana, con las organizaciones médicas del Atlántico hicimos una denuncia ante esas entidades por lo que sucede allá. Hasta ahora no hemos recibido respuesta. En Bogotá recibimos respuesta de una funcionaria de la Secretaría de Salud diciéndonos que todo estaba en orden y cuando llamamos a constatar nos dijeron que no les han cambiado sus mascarillas.

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Y ante el incumplimiento que usted denuncia, tanto del Gobierno Nacional como del local, ¿qué piensa hacer la Federación, distinto de denunciar en medios?

Pues estudiamos a diario la situación y orientamos a los colegas a que hagan tutelas, derechos de petición y denuncias de lo que pasa en sus regiones.

El miedo a amenazas y al contagio ha hecho que médicos renuncien. ¿Qué puede pasar si se presenta ola de renuncias masivas?

Con el tiempo y tratando con entidades, gobiernos y personas que no cumplen sus compromisos, uno se vuelve malicioso para pensar. Y pensando así, yo creo que hay un frío cálculo de reemplazo de quienes renuncien, pues hay una reserva de los que ya han perdido sus puestos y, como dice el proverbio, “la necesidad obliga”, ya estarían dispuestos a recuperar su trabajo.

Pero hay algo más, que es conjetura mía. Hace varias semanas, el ministro de Salud se comprometió con las organizaciones médicas a que no haría más convalidaciones de los títulos médicos obtenidos en el exterior, pero continuó haciéndolo, según él mismo nos lo confirmó. Esto podría significar que hay médicos extranjeros que estarían en reserva para ocupar los puestos dejados por renuncias y despidos. Pero tiene otra carta para jugar: el decreto 438 de emergencia por covid-19, que obliga al médico que sea llamado a prestar el servicio a cumplir esa orden, so pena de sanciones.

Sergio Isaza

Sergio Isaza V., presidente de la Federación Médica Colombiana.

Foto:

Colegio Médico Colombiano

Las amenazas de muerte y el asesinato son actos criminales propios de la mafia y como tales deben ser tratados

Y ante eso, ¿qué se debe o qué se puede hacer?

Mantener una postura de resistencia.
Estudiar la posibilidad de entablar acciones judiciales en las instancias nacionales e internacionales por violación de los derechos humanos del personal sanitario.

¿Está preparado el sistema de salud y el cuerpo médico para esta emergencia?

No. Ya hay territorios con su capacidad desbordada como Amazonas, Atlántico, Tumaco y otras. Bogotá ya superó al 50 por ciento de su capacidad de camas de cuidados intensivos, ucis, y el pico sube. Y con la situación del personal sanitario, no veo al sistema preparado.

Y entonces, ¿qué hacer?

Cuanto se pueda por visibilizar que el problema es el sistema de salud de la ley 100; el Gobierno, los médicos y la sociedad colombiana debemos pensar en la necesidad de crear un sistema de salud diferente, basado en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.

Hay quienes dicen que finalmente toda la población se va a infectar. ¿Es cierto?

Un alto porcentaje. ¿Cuánto? Nadie lo sabe. No tenemos datos suficientes. Además, la enfermedad evoluciona cambiando de un país a otro. Es que esta es una enfermedad nueva, menor de un año y apenas la estamos conociendo.(Lea también: ‘Soy optimista; 100 laboratorios buscan la vacuna contra el covid-19’)

Científicos predicen que con el virus habrá que acostumbrarse a vivir…

Sí. Así lo confirma la historia. Por lo menos hasta que aprendamos a eliminarlo con prevención, minimizando el contagio y con vacuna. Ojalá lo logremos, como ocurrió con la viruela, el sarampión y la polio.

Y hay quienes calculan que el virus no desaparecerá ni podrá ser controlado antes de un año…

De acuerdo. Y hasta más de un año, pues se necesita demostrar la seguridad y eficacia de la vacuna, mínimos efectos adversos y otras variables a tener en cuenta. Hay que vigilar rigurosamente esos procesos. Que no se les abran las agallas a las multinacionales farmacéuticas pidiendo precios exorbitantes y que el Gobierno controle los precios. Ahí hay fuentes probables de corrupción con el manejo de precios y chantajes basados en la necesidad de combatir la enfermedad.

¿Considera viable que el Gobierno contrate directamente al personal de la salud, por lo menos mientras dure esta pandemia?

Esa es una propuesta que hicimos desde que se inició la emergencia: hacer contratación laboral temporal al personal de salud durante el tiempo de la pandemia a cargo de las secretarías de salud en cada territorio y el Ministerio de Salud. Se trata de resolver una emergencia. De hacerle frente para prevenir la mayor cantidad de efectos adversos.

¿Y cómo sería la contratación por parte del Estado?

Mediante contrato laboral estable, con una nómina especial y temporal que contemple salarios justos y diferenciados.

Hace varias semanas, la Federación Médica se retiró de una mesa de diálogo con el Gobierno, por denunciar “oídos sordos” al clamor de mejorar sus condiciones laborales. ¿Sigue igual la situación?

Nos retiramos por los oídos sordos a las condiciones laborales,
a la desprotección contra el coronavirus, porque sigue haciendo convalidaciones de títulos médicos del exterior y porque en el caso del decreto 538, que nos obliga punitivamente a acudir a trabajar, el ministro de Salud se comprometió a reglamentarlo y no lo hizo. Por eso le expresamos que no era una persona confiable ni daba garantías para continuar hablando. Con tres incumplimientos en menos de una semana, consideramos razón suficiente para levantarnos.

Pero no puede ser que, en este momento tan grave, estén rotas las relaciones entre el ministro y los médicos…

Si usted se ofrece como parte de la solución, pero encuentra ese comportamiento incoherente, ¿puede confiar? Nos mueve nuestra vocación de servicio y estaremos donde nos necesiten a pesar de decretos amenazantes.

¿Qué opinión tiene, Dr. Isaza, sobre el sistema de salud colombiano?

Es un sistema que en sus 25 años de existencia ha demostrado su incapacidad para resolver los problemas de salud de la población, pues realmente es una herramienta de extracción del dinero de la salud a través de las EPS, que son entidades privadas con ánimo de lucro, que con su poder económico hicieron lobby parlamentario suficiente para acabar con el Seguro Social y las Cajas de Previsión, entidades que al ser sin ánimo de lucro regulaban los precios del mercado de la oferta de servicios para el tratamiento de las enfermedades.

Ese es el negocio: tratar enfermedades. No prevenirlas. Desde su desaparición del mercado, los precios y costos de tratamiento se dispararon bajo la mirada indiferente de los gobiernos de turno. Por eso yo digo que cuando veo el sistema de salud me parece estar viendo la serie de televisión Los Intocables, en donde la fachada que ocultaba el negocio delictivo era una farmacia y en su trastienda estaba el garito donde se jugaba el dinero captado ilícitamente.

¿Quiere decir que salud, y protección de la vida, se volvió en Colombia un negocio?

Hasta un presidente lo denunció hace años, pero, con todo su poder, no hizo nada.

Nadie ha podido tocar las EPS.

¿Qué han hecho ustedes los médicos ante la situación de la salud del país? ¿Creen que se puede mejorar? ¿Cómo?

Desde hace años, los médicos hemos estudiado la situación y, buscando soluciones, redactamos la ley estatutaria de salud, que fue aprobada en febrero de 2015. Esa ley reconoce el derecho a la salud como derecho fundamental. Por ser estatutaria debe ser reglamentada mediante una ley ordinaria. Pero ni el gobierno de Santos ni este se han ocupado de hacerlo, sino de ignorarla, negarla y profundizar la ley 100 invocando la ley estatutaria.

Prefiere la ley 100, que funciona con oferta y demanda sin control y niega la ley estatutaria, que se fundamenta en la atención primaria, la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. Por eso estamos preparando un proyecto de ley ordinaria que contemple todo esto, incluidas las condiciones dignas de trabajo del personal sanitario, el respeto por la autonomía médica y un sistema de información que permita a gobernantes locales y nacionales, a investigadores y a la población saber en tiempo real cuál es la situación en salud.

¿Y si la respuesta de todos los gobiernos ha sido que no se puede?

¿Por qué la Dian sí puede?

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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