Medicina virtual: la salud a través de una pantalla

Medicina virtual: la salud a través de una pantalla

Esta práctica viene revolucionando la atención tradicional. Entre sus ventajas está la agilidad.

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La medicina digital permitirá optimizar los tiempos y mejorar la asistencia en general.

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iStock

Por: Gloria Helena Rey
31 de marzo 2020 , 08:00 p.m.

“La innovación distingue a los líderes de los seguidores”, decía Steve Jobs, y no se equivocó.

La inmediatez y velocidad con que vivimos, y emergencias como la inesperada guerra desatada por el covid-19 demandan innovación y acción inmediata no solo para ponerle freno a la pandemia, sino para ajustarnos al vértigo sanitario que produjo, sin sobrecargar los servicios de salud, evitar los contagios y obtener de manera más eficaz la asistencia médica que necesitamos.

Las redes están revolucionando la medicina y presionando a los médicos para que cambien la manera tradicional de ejercer su compromiso social y de asistencia a la comunidad y la forma como la orientan y educan sobre la salud.

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En la actualidad existen decenas de plataformas para atención o información sobre todo tipo de tratamientos y enfermedades: desde la depresión –la otra pandemia del siglo XXI, que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)–, hasta la diabetes, artritis, artrosis y muchas otras dolencias.

“El que solo sabe de medicina, ni medicina sabe”, decía el médico catalán José de Letamendi y Manjarrés en el siglo XIX, pero hoy su famosa frase parece estar más vigente que nunca.

Eso, porque la tecnología está sacando a los médicos de los consultorios y de su distanciamiento y la medicina digital está abriendo fronteras y democratizando el acceso a la salud al permitir que “más personas tengan servicios; al disminuir los costos y reducir los tiempos de espera par las consultas con médicos especialistas, que se concentran, sobre todo, en las grandes ciudades”, dice Laura Gutiérrez, médica de la Universidad Javeriana y especialista en Ortopedia y Traumatología de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS).

La doctora Gutiérrez, fundadora de Doc-Doc, una plataforma de asistencia médica creada hace un año, está convencida de que la atención a través de apps enfocadas en salud como la suya “son una herramienta efectiva para evaluar, hacer seguimiento y tratar a personas con diversos padecimientos”.

Estamos ayudando a personas que, por primera vez, reciben orientación médica digitalmente

Esta plataforma permite realizar un triaje virtual, “evitando exponerse o exponer a otras personas a una posible infección e impide congestionar los servicios de urgencias, lo que posibilita más recursos disponibles para tratar a los pacientes más enfermos y vulnerables”, afirma.

Doc-Doc ha asistido virtualmente a más de 6.000 personas y ha orientado gratuitamente a más de 1.000 sobre el covid-19.

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“Estamos ayudando a personas que, por primera vez, reciben orientación médica digitalmente. Tras ese contacto inicial, empiezan a confiar en plataformas como la nuestra para luego consultarlas sobre otras enfermedades”, indica Gutiérrez.

Unos 60 médicos generales o con especializaciones en pediatría, ginecología, ortopedia, medicina interna y cardiología trabajan 24 horas al día y siete días a la semana para atender consultas de afiliados, que pagan 25.000 pesos al mes por un número ilimitado de consultas, o que acceden gratuitamente, sobre inquietudes respecto al virus que nos azota.

Un grupo de enfermeras expertas en maternidad y temas como lactancia, vacunación, cuidados del recién nacido y preparación para el parto también asisten a quienes buscan ese tipo de servicio.

“Es fundamental que la medicina moderna utilice y amplíe sus canales de comunicación para poder informar a toda la sociedad de manera responsable, confiable y asequible sobre todos los avances de la ciencia y las estrategias para mantener el bienestar y la salud de la sociedad. Lo ideal es que haya canales diseñados para brindar una comunicación médica directa, confiable, integrada por profesionales de la salud evaluados de manera rigurosa”, resalta la doctora Gutiérrez.

Asimismo, admite que las redes y la difusión masiva por canales digitales mantienen, además, informados a los médicos en tiempo real, “lo que es muy valioso si la información proviene de fuentes reconocidas”. Pero aclara que la medicina virtual no puede considerarse como “una competencia con la medicina tradicional, sino como un complemento para optimizar los recursos en salud y mejorar la asistencia médica.
En Latinoamérica estamos dando los primeros pasos, pero en el futuro podremos tener integrados datos como frecuencia cardíaca, tensión arterial, niveles de azúcar en la sangre, actividad física realizada, hasta monitoreo del estado neurológico de las personas, lo que permitirá brindar la mejor atención médica y ayudar a todas personas sin importar el lugar donde se encuentren”.

Lo ideal es que haya canales diseñados para brindar una comunicación médica directa, confiable, integrada por profesionales de la salud evaluados de manera rigurosa

Revolución en marcha

Aunque no hay claridad sobre cómo la medicina virtual esté impactando el actual sistema de salud, lo que se podría pronosticar es que terminará por hacerlo, especialmente cuando la asistencia en salud, además de tortuosa para gran parte de los enfermos, se ha convertido en un negocio casi impagable para gran parte de la población en Colombia y otros países.

Sin embargo, “la tecnología, el diseño y los datos pueden volver a humanizar la salud. La tecnología como la telemedicina permiten democratizar el acceso de los pacientes, les brindan atención inmediata, desde cualquier lugar. El diseño permite entender las necesidades de médicos, pacientes y proveedores de servicios para crear experiencias amigables, eficientes e intuitivas. Los datos centralizados del historial médico, signos vitales e incluso la información genética pueden personalizar el trato de cada paciente como un individuo único”, afirma Gutiérrez.

Resalta que, antes del covid-19, por ineficiencia del sistema, muchas salas de urgencias superaban hasta cuatro veces su capacidad por afecciones que no eran de urgencia y, por eso, “es necesario articular los servicios tradicionales con los nuevos emprendimientos digitales, para acompañar al paciente en cada etapa de su salud”.

Para ella, la medicina digital permitirá optimizar los tiempos desde antes de que el paciente se enferme, inclusive antes de que vaya a una sala de urgencias, pues se podrá medir su gravedad y definir si necesita atención presencial o remota. La tecnología ahorra tiempo a los médicos y hospitales, automatizando procesos administrativos y favorece a los pacientes al incrementarse la precisión de los diagnósticos a partir del análisis de datos históricos de otros casos y de la información que se disponga sobre él.

“Resulta crucial articular en un mismo ecosistema todas las soluciones alrededor del bienestar, centralizando el acceso a citas médicas, exámenes, terapia y nutrición, entre otros”, sostiene Gutiérrez.

En la actualidad, plataformas como Doc-Doc alimentan, sin duda, la revolución de la medicina, que ya comenzó hace rato con los videos protagonizados por médicos especialistas y por sus orientaciones en la red.

Si usted escribe, por ejemplo, ‘Depresión, consejos médicos’ en buscadores como Google, se encontrará de inmediato con tratamientos para la depresión, con el siguiente texto: “La terapia electroconvulsiva y otras terapias de estimulación cerebral pueden ser una opción para las personas con depresión grave…”, por ejemplo.
Pero si usted no entiende lo que significa ‘terapia electroconvulsiva’ y lee tres párrafos abajo, encuentra un video del doctor Felipe Ortuño, director del Departamento de Psiquiatría Clínica de la Universidad de Navarra, que nos dice: “La depresión es un trastorno de la afectividad” y nos ofrece una amplia explicación sobre el tema, sus posibles derivaciones y tratamientos.

Ventajas y desventajas

Como en casi todo nuevo emprendimiento, la medicina digital cuenta con ventajas y desventajas. Beneficia a los médicos porque, según Gutiérrez, “logran llegar a un gran número de personas y conectarse con ellas desde cualquier lugar, y es útil para los pacientes, que reciben orientación para mantenerse saludables”.

Gutiérrez admite también que la principal desventaja, tanto para los médicos como para los pacientes, es que muchas de las redes existentes no están diseñadas con fines de orientación científica rigurosa y no hay un filtro sobre las personas y la información que divulgan, lo que “es muy grave porque quienes reciben una información errónea pueden presentar complicaciones en su salud”.

Además, con mucha frecuencia ocurre que se quebranta el vínculo entre el médico y el paciente porque la desinformación a través de fuentes en Google, YouTube y Facebook genera preconceptos, exigencias de medicamentos o exámenes que no son pertinentes o fallas en el seguimiento de las recomendaciones dadas por los médicos.
Para Gutiérrez, “en algunas ocasiones, los pacientes abusan de redes como WhatsApp sin reconocer día ni horario de los médicos. En esos casos son útiles plataformas que ordenan la disponibilidad, reconocen el tiempo del médico y están diseñadas para temas de salud y no para relaciones sociales”.

Se espera que esos problemas se vayan solucionando en la medida en que la medicina digital se vaya fortaleciendo, especialmente cuando se admite que el futuro de las consultas será digital.

“Según la Asociación Médica Americana, hasta el 75 por ciento de las consultas a los médicos podría realizarse de manera remota. Esto quiere decir que la telemedicina tendrá un impacto fundamental sobre algunos de los problemas más relevantes del sistema de salud actual, como la congestión de las salas de urgencia y espera, y los contagios, entre otros”, concluye Gutiérrez.

No obstante, expertos estiman que uno de los grandes desafíos de la medicina digital será evitar un deterioro mayor en la desgastada relación médico-paciente, que es el pilar de la confianza porque, como decía Hipócrates, de los dos depende el combate exitoso contra una enfermedad.

GLORIA HELENA REY
Para EL TIEMPO

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