El síndrome del adulto frágil y cómo enfrentarlo

El síndrome del adulto frágil y cómo enfrentarlo

Los vínculos son cada vez menos fuertes debido a la poca capacidad de tomar la vida entre las manos.

Depresión

El síndrome del adulto frágil y cómo enfrentarlo.

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Por: Simón Granja Matías
19 de octubre 2019 , 09:00 p.m.

Los vínculos en todo y con todo son más frágiles hoy que nunca: desde la dificultad para convivir en pareja o la debilidad de las relaciones laborales, hasta la necesidad de vivir con inteligencia espiritual y emocional, con sentido del humor, aprendiendo a perdonar y a agradecer para darle sentido a la existencia y proyectar un recorrido vital del cual las personas son las únicas responsables. O por lo menos, así lo sugiere Alejandro De Barbieri en su libro: La vida en tus manos: superando el síndrome del adulto frágil (editorial Grijalbo).

De Barbieri es un reconocido psicólogo clínico uruguayo, especializado en psicoterapia existencial y logoterapia, conferencista y autor de otros libros como 'Educar sin culpa'. Una autoridad para jalar las orejas sobre temas como por qué los adultos no están tomando la vida en sus manos y cómo se está educando cada vez más a futuros adultos frágiles.

Su último libro trata precisamente sobre estos temas, jalando las orejas, pero –como buen profesor– dejando una lección que, a quien permita a su propia mente autorreflexionar sobre su actuar, le dará varios mensajes útiles para la vida.

Sin mala intención, el spoiler del libro es invitar a ser responsables y felices con nuestra pareja, nuestros hijos, en el trabajo y con el resto de la sociedad, enfrentando el desafío que es vincularse de forma saludable y afectiva, e incidiendo positivamente en el mundo que nos rodea.

EL TIEMPO habló con De Barbieri. Esto es lo que dijo:

En el libro dice que “el mundo necesita adultos que sean adultos (valga la redundancia)”, pero ¿no sería mejor que fueran más como los niños?

Justamente ese es el problema actual, que no hay adultos; hay adultos de edad cronológica, pero no emocional, con lo cual son niños, pero no en el sentido positivo sino en el sentido de ‘todavía no crecidos’. El adulto es aquella persona capaz de autorregular sus emociones; es decir, se puede enojar, pero no descontrolar. Hoy día tenemos gente descontrolada que da rienda suelta a sus impulsos en la familia, en la sociedad, en el trabajo. Estos son adultos frágiles inmaduros, que solo reaccionan, que están libres pero sueltos, sin responsabilidad.

¿Ha habido algún momento en la historia en la que los adultos no hayan sido frágiles o hubo un punto de quiebre? Si hubo punto de quiebre, ¿cuál fue?

Según Aldo Naouri, pediatra francés, nuestros padres fueron educados por nuestros abuelos (tengo 48 años) en la sociedad de la pobreza. En esa sociedad, se educaba sin esperar ser querido por sus hijos, lo cual no quiere decir que no los quisieran, sino que educaban sin esperar ser queridos, sin culpa. Esto generaba adultos que podían tomar la vida en sus manos, podían emanciparse, estudiar, trabajar y formar una familia. Hoy día, a ese adulto le cuesta madurar, le lleva 30 años o más poder emanciparse y, luego, le cuesta mucho amar de forma sólida, mantener una pareja, mantener un trabajo, son adultos que esperan ser queridos, que les cuesta proyectarse. Ese puede ser un punto de quiebre. Creo que hoy se ve que ese estilo de educación ha generado mucha enfermedad mental como depresión, ansiedad, estrés y se está revisando el estilo de educación de nuestros padres con una mirada más positiva.

¿Cómo saber si uno es un adulto frágil o no?

El adulto frágil se ofende fácilmente, se victimiza, no se hace cargo, es inmaduro, se enoja por todo, es irritable, se refugia en la ‘manada’, se queja permanentemente, está insatisfecho, pone excusa, evita ser responsable o cae en conductas impulsivas para no hacerse cargo.

Si uno se da cuenta de que es un adulto frágil, ¿cómo dejar de serlo? Claro, entendiendo que el deber ser es dejar de ser frágil…

La idea es tomar conciencia justamente de la vida actual que nos lleva a la sociedad del cansancio, de la competencia, de lo hiperacelerado, del consumismo, del estrés... Para salir de la fragilidad es necesario construir vínculos sólidos, hacer ejercicio de forma regular, saber manejar el estrés, vivir como ser humano (no como robots) y ser agradecidos; por ahí pasan las investigaciones que llevan a la felicidad y a salir de ella, de fragilidad de la ofensa fácil, de la depresión…

¿Lo opuesto a un adulto frágil es ser un adulto resistente, fuerte, duro...?

Lo opuesto a la fragilidad sería la resiliencia, la capacidad para salir transformado después de abrazar nuestras fragilidades. Sería la capacidad para aprender del ‘fracaso’. Ser adulto frágil es ser demandante, es pedir a los demás que nos quieran; en cambio, lo opuesto sería estar en paz con uno mismo, aceptarse, abrazar mis fragilidades, pero para tomar la vida en mis manos y no para seguir demandando, sino para dar a los demás, para ser responsable, para ser humano.

¿Cómo debe ser un adulto? ¿En qué sí se debe parecer a los niños?

Sí, debemos aprender de los niños en dos cosas, el asombro y la curiosidad. La infancia ya es mágica, no hay que hacer nada para que sea más mágica de lo que ya es. Saramago afirma: “Uno envejece cuando pierde la curiosidad”, y en eso siempre se debe ser como niños, asombrarnos frente al mundo, sorprendernos sin juzgar.

¿Cómo educar a los hijos para que no sean adultos frágiles?

Todo mi libro Educar sin culpa aborda el tema de la sobreprotección. La actual sobreprotección de los padres deja desprotegidos y frágiles a los niños. Proteger es atender las necesidades de nuestros hijos, pero sobreproteger es cuando hago algo que mi hijo puede hacer por sí mismo. Si se lo resuelvo yo, afecto y anulo su confianza, su autoestima, su seguridad, su independencia, su autonomía.

A los padres que sobreprotegen les duele el posible dolor del niño antes de que le duela, y así evita que sufra y que crezca. Con lo cual los deja más frágiles cuando aparece un dolor, una dificultad, un conflicto: a los chicos les cuesta frustrarse. No los hemos entrenado para entender que la frustración forma parte de su vida, donde hay vida hay cicatrices. Sobreproteger es desproteger.

¿Cuál es la relación que hay entre el aumento del estrés y los adultos frágiles?

La relación entre estrés y fragilidad es directa, ya que una de las llaves de la felicidad es saber manejar el estrés. La vida actual, el correr detrás de un sueldo mejor, de cambiar el auto, etc., y hacerlo sin sufrir, lleva a que mucha gente no pueda soportar sin medicación. Pero el exceso de medicación también anula la capacidad para aprender a manejar el estrés, que sería con ejercicio físico, respiración, meditación, conocer nuestras emociones para poder autorregularnos, para poder gestionar nuestras emociones y no que nos manejen a su antojo.

Para salir de la fragilidad es necesario construir vínculos sólidos, hacer ejercicio de forma regular, saber manejar el estrés, vivir como ser humano (no como robots) y ser agradecidos

¿Por qué la gente está tan cansada? Este mundo está muy agobiante...

El filósofo coreano-alemán Byung Chul Han, en su libro La sociedad del cansancio, afirma que esta sociedad se convirtió en la del rendimiento, donde la gente rinde sin rendir, el exceso de trabajo, el vivir para trabajar, el estar conectados digitalmente todo el día afectan los vínculos, afectan las horas de sueño; todo eso repercute en un cerebro que no se puede calmar, que solo precisa estar excitado en forma permanente, en busca de likes que lo mantengan activo y vivo. Este estilo de vida lleva a la fragilidad que planteamos. De hecho, el libro es una invitación a recuperar el entusiasmo por vivir, a ser protagonistas de nuestra propia vida y amar nuestro destino.

SIMÓN GRANJA MATÍAS
REDACCIÓN DOMINGO​@simongrma

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