‘Los niños están hechos para sanar’: Kurt Newman

‘Los niños están hechos para sanar’: Kurt Newman

El reconocido cirujano pediatra revive en un libro los episodios más extraordinarios que ha vivido.

Los niños están hechos para sanar

Kurt Newman es presidente y CEO del Children’s National Hospital de Washington.

Foto:

Penguin Random House

Por: Caralos F. Fernández
06 de septiembre 2019 , 08:51 p.m.

Durante mis 25 años como cirujano pediátrico, poco a poco he entendido los riesgos cotidianos que los niños y sus padres afrontan, a tal punto que ni siquiera un traumatólogo puede predecir o imaginar qué dificultades tendrá un pequeño.

He extraído un soldado de juguete de la traquea, un hueso de pescado de 2 centímetros del esófago y un pedazo de una vieja banca de gimnasio del trasero de un niño”.

De esta manera el médico cirujano Kurt Newman, presidente y CEO del Children’s National Hospital de Washington, se refiere a los desafíos que un cirujano pediatra, como lo es él, enfrenta cotidianamente, y por eso dice que los pacientes niños necesitan y merecen algo más que payasos y salas de recuperación exclusivas.

“Si bien los infantes están hechos para sanar –dice–, necesitan un entorno médico dedicado a crear las condiciones para que ese proceso de sanación se dé”.

Newman acaba de publicar el libro Primero, los niños, en el que habla de los casos más sorprendentes que ha atendido durante toda una vida dedicada al servicio de la medicina infantil. Asegura haber atendido desde terribles quemaduras por simples derrames de fideos sobre los cuerpos infantiles hasta graves daños en sus tejidos por mordeduras de serpientes.

El pediatra habló con EL TIEMPO de su libro y sus experiencias, las cuales, contadas para todos los públicos, demuestran que una intervención médica adecuada puede cambiar el curso de la vida de un infante y, por extensión, el de sus familias, su entorno y la sociedad.

¿Cuál es el principal error a la hora de tratar niños enfermos?

Desconocer su integralidad. Los niños deben verse de manera simultánea en sus aspectos físicos, psicológicos y emocionales, aunque los pediatras tienen la lente especial para mirarlos desde estas perspectivas. Todos los médicos que atienden niños deben cumplir con ello, dejarlo de lado es un gran error.

¿Por qué dice que los niños deben ser atendidos solo en hospitales dedicados a ellos?

La verdad es que ellos deben estar muy enfermos para estar en un hospital, y esa experiencia no debe ser traumática. En los hospitales generales existen condiciones que pueden ser adversas a la mente de un niño, lo que no ocurre con los pediátricos, que deben ser diseñados para niños y atendidos por personal entrenado, capacitado y con vocación para verlos; todo para que el tránsito por sus espacios sea lo menos lesivo.

Usted insiste en tratar a la par problemas que acompañan a las enfermedades de los niños. ¿Cómo hacerlo cuando las aseguradoras en salud no los priorizan?

Separar las situaciones personales de las enfermedades es tratar a los niños de manera incompleta. Todos los hospitales y todo el personal deben procurar, de manera ética, involucrarse en todas las esferas del niño, por encima de las limitaciones económicas, buscando fuentes de financiación específicas para ello. Esto no debe ser olvidado por las aseguradoras en razón a que no hacerlo puede significarles más gastos.

La conexión y la atención centrada en el niño y su familia son muy importantes.

¿Cómo hacer que los pediatras tomen en serio los sentimientos de los niños?

Un pediatra bien capacitado tiene las condiciones para ello. Deben entender y traducir el miedo, el dolor y las percepciones de sus pacientes. Aquí cualquier cosa puede ser importante: el temor a las agujas, por ejemplo, requiere de mucha compenetración con el paciente para hacerle ver que los resultados superarán la incomodidad. Los médicos deben echar mano de trucos, herramientas y risas para proyectar con eficiencia su trabajo.

¿Un buen pediatra puede cuestionar el actuar de sus colegas?

Aunque un buen pediatra no debe dejar piedra sin mover para mantener a un niño sano o curar a un enfermo, el respeto por los colegas y el trabajo en equipo son las claves de la medicina en estos niveles. Jamás los juicios deben hacerse si no son para beneficiar a los pequeños.

¿Las especializaciones pediátricas impiden que los niños se vean de manera integral?

Tienen sus ventajas, pero eso no debe impedir que la integralidad del niño sea la base de la intervención. Si bien los subespecialistas se dedican a una sola parte, el trabajo en equipo y bien coordinado debe enfatizar en que el paciente se mire como un todo.

¿La alta mecanización de la medicina no promueve la deshumanización, sobre todo en los niños?

Existe esta preocupación, pero cuando los avances están diseñados pensando en los niños, estos pueden lograr que el entorno sea menos estresante e incluso brindar mayor comodidad para retornar pronto a su medio familiar.

Por ejemplo, las bombas de insulina, los monitores de glucosa, los medios de desplazamiento son elementos que facilitan los tratamientos, pero toda atención requiere un toque humano, una conciencia emocional y fisiológica, y una conexión con el paciente, que nunca cambiarán.

¿Usted cree que las familias deben acompañar a los hijos hospitalizados o se deben restringir las visitas?

En los momentos más críticos las familias deben estar presentes y los hospitales deben brindar la posibilidad, incluso en las unidades de cuidados intensivos, al menos uno de los padres. Ese apoyo es vital, no solo para la comodidad del niño, sino para su curación.

¿Los niños siempre deben saber sus diagnósticos?

Depende de la familia y del niño. No hay un enfoque único. Por eso la conexión y la atención centrada en el niño y su familia son muy importantes. En mi caso, creo que hay que ser lo más honestos y transparentes posible porque los niños perciben siempre las verdades.

La ciencia ha tenido avances significativos, y la verdad, los pediatras son los médicos más sensibles frente a la posibilidad de exceder la prescripción.

¿Quién les debe hablar sobre su enfermedad: los padres o el médico?

Todo el personal pediátrico debe estar capacitado para hablar en armonía con sus condiciones, su lenguaje y su capacidad para entender. Y los padres deben ser parte del equipo de atención. El mejor enfoque es trabajar juntos para comunicar las situaciones de una manera entendible.

¿Cómo se deben comunicar las malas noticias a los niños?

Con honestidad, pasión y apoyo a las familias. Cuando sea apropiado, también hay que brindar apoyo espiritual o religioso, según cada creencia.

¿Usted cree que la medicina se ha deshumanizado?

Las presiones económicas han dificultado las relaciones con los pacientes. Sin embargo, a pesar de las circunstancias, tengo fe en que los médicos seguirán comprometidos con sus pacientes, porque el aspecto humano de la medicina es su razón de ser, especialmente en pediatría.

Se dice que los niños reciben más fármacos de los que necesitan...

La ciencia ha tenido avances significativos, y la verdad, los pediatras son los médicos más sensibles frente a la posibilidad de exceder la prescripción. Aunque puede haber casos, debemos proponernos colectivamente proporcionar todo lo que los pacientes necesitan y no menos.

Los niños conocen muchos médicos mientras crecen. ¿Cree que esto les resta felicidad?

En 40 años de práctica he tenido contacto con muchos de mis pacientes más enfermos y a pesar de haber sido vistos por muchos médicos, algunos son de las personas más felices que conozco.

Los niños y la comida de los hospitales no se la llevan bien...

Aunque la base de la comida del hospital es una excelente nutrición, no se puede impedir que los niños sean felices mientras comen. De ahí que es importante presentar varias opciones de manera amigable y siempre de la mano de su familia.

¿Cómo hacer que los niños en países como Colombia sean lo primero?

Es complicado, pero algunas sociedades lo han logrado. Hay que empezar por tener claro que los niños son el futuro, que representan lo que es posible y lo que le espera a la sociedad, y en ese sentido todos debemos abogar para que sean una prioridad para el mundo.

¿Qué les recomienda a los médicos colombianos?

Que sean la voz de los niños en sus comunidades, sus hospitales y en todo el país. Además, que le ayuden a toda la sociedad a comprender que los niños son el futuro de todos y que valen cualquier inversión para mantenerlos saludables.

CARLOS F. FERNÁNDEZ
EDITOR DE SALUD DE EL TIEMPO@SaludET

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