El fentanilo mata a 76 personas cada día en Estados Unidos

El fentanilo mata a 76 personas cada día en Estados Unidos

La droga se vende a domicilio. Es 50 veces más potente que la heroína. Hay alarma sanitaria.

Opioides

El fentanilo mata a 76 personas cada día en EE. UU.

Foto:

AFP

Por: Laura Bonilla - AFP
20 de octubre 2019 , 05:35 a.m.

Un inmenso y antiguo galpón sin ventanas de Nueva York, que recibe cada día más de un millón de paquetes y cartas de todo el mundo, se ha convertido en uno de los frentes de lucha más importantes contra el fentanilo, la droga que más mata estadounidenses: 76 de los 130 que mueren cada día a causa de la grave epidemia de opiáceos que afecta ese país.

En el centro internacional de correos del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, que recibe un 60 por ciento de la correspondencia enviada al país, decenas de oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) inspeccionan día y noche paquetes en busca de drogas. Buscan sobre todo fentanilo fabricado ilegalmente, un opiáceo sintético hasta 50 veces más potente que la heroína y hasta 100 veces más fuerte que la morfina, y que a veces es recetado legalmente para calmar el dolor. “Es como hallar una aguja en un pajar”, asegura un agente.

En el 2017, 47.600 personas murieron por sobredosis de opiáceos en Estados Unidos, un 67 por ciento de todas las sobredosis mortales por droga en el país, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Pero la cifra está, sin duda, al alza, y el fentanilo es el protagonista de esta tragedia.

Entrega a domicilio

En su gran mayoría, el fentanilo incautado en esta central de correos, o sus análogos –de efecto similar, pero con una estructura molecular diferente– ha sido comprado a través de la dark web, sobre todo en China. Los usuarios pagan, en general, con criptomonedas o, incluso, con una simple tarjeta de crédito o PayPal. Los usuarios, que reclaman la droga cada vez más pura, “pueden ordenar fentanilo directamente de China y hacer que lo envíen hasta la entrada de su casa”, explica Ray Donovan, jefe de la DEA en Nueva York.

En medio de miles de cartas y paquetes, el agente de la CBP Robert Redes, que trabaja en el aeropuerto JFK hace más de 15 años y ahora es jefe de división, recuerda en especial una inocente tarjeta musical enviada desde Toronto (Canadá), inspeccionada en marzo de 2018. Escondía en su mecanismo musical tres gramos de fentanilo, suficientes para matar a 1.500 personas. El hallazgo llevó al arresto de un hombre de 34 años en Easton, Pensilvania, que ya había hecho otras compras ilegales vía la dark web y escondía en su apartamento un botín de 500 pastillas de Xanax, LSD, éxtasis, marihuana y hongos alucinógenos.

Como los paquetes que llegan desde China son más sospechosos, muchas veces la droga se envía a otros países, y desde ahí viaja a Estados Unidos, explica Donovan, que en la DEA supervisó las dos últimas capturas del exjefe del poderoso cartel de Sinaloa Joaquín ‘Chapo’ Guzmán, sentenciado en julio a cadena perpetua.

Es imposible revisar toda la correspondencia internacional que llega al JFK. Con ayuda de perros entrenados, la CBP examina al día unos mil paquetes considerados de alto riesgo, sobre todo con base en información de inteligencia. Los más sospechosos son examinados con rayos X o tecnología láser y, a veces, abiertos con cuchillo cuidadosamente, ya que inhalar apenas unos miligramos de fentanilo puede resultar fatal. A diferencia de las incautaciones de cocaína o heroína, que se miden en kilos, “las cantidades de fentanilo que llegan por correo son pequeñas, compras hechas por internet, pero de alta pureza; aún no han sido cortadas en la calle”, dice Redes.

Una de las herramientas más poderosas de los agentes aduaneros es un espectrómetro con tecnología láser conectado a una ‘biblioteca de drogas digital’ que permite identificar más de 450 sustancias controladas sin abrir el paquete. Pero la producción de nuevos análogos –que reemplazan rápidamente los prohibidos por el Gobierno chino– demanda la actualización permanente de las ‘bibliotecas’. “Es un esfuerzo constante mantenerse al día con el último mejunje análogo”, afirma Redes.

“Lo que al final puede darnos la victoria es la tecnología”, no más agentes, estima.

El Gobierno estadounidense convocó un desafío mundial para crear una tecnología que detecte rápidamente opiáceos en el correo internacional, con 1,55 millones de dólares en premios.

‘La droga perfecta’

A diferencia de los paquetes enviados vía empresas como DHL, FedEx o UPS, el servicio postal estadounidense aún no tiene seguimiento electrónico para un 40 por ciento de la correspondencia internacional, lo cual complica la tarea. Una ley federal requiere este seguimiento a todos los paquetes internacionales para fines de 2020.

Bridget Brennan combate desde hace más de 20 años el narcotráfico como fiscal especial antinarcóticos de Nueva York. Ha visto pasar las epidemias de cocaína, crac, heroína y, ahora, el fentanilo. “Lo que puedo decir con gran certeza es que la gente que compra drogas en la calle no tiene idea de qué está comprando; son pastillas que dicen ‘oxicodona’ pero son fentanilo; los traficantes les dan bolsitas y dicen que es heroína, pero puede ser un análogo del fentanilo. A veces, ni siquiera el traficante sabe lo que está vendiendo”, advierte.

En su antiguo despacho, situado a dos pasos de Chinatown, asegura que para los traficantes, “el fentanilo es el producto perfecto”.

Producir heroína a partir de amapolas en la Sierra Madre de México y convertir la pasta en droga refinada lleva unos cuatro meses. Pero producir un kilo de fentanilo en un laboratorio requiere menos mano de obra, es mucho más rápido porque no está sujeto a las inclemencias del clima y cuesta 10 veces menos que fabricar heroína.

El fentanilo es tan poderoso que de un solo kilo es posible obtener medio millón de pastillas, que pueden ser revendidas en las calles a 8 o 10 dólares cada una. “Un kilo de fentanilo comprado en China por 3.000 a 5.000 dólares puede generar ingresos por más de 1,5 millones de dólares en el mercado ilícito”, dijo en julio Matthew Donahue, director de la DEA para Norteamérica y Centroamérica.

300.000 muertos

El fentanilo, que puede ser también fabricado legalmente por laboratorios farmacéuticos, está en el centro de la crisis de los opiáceos. La epidemia comenzó a fines de la década de 1990, con la prescripción alentada por la industria farmacéutica de medicamentos opiáceos para el dolor, comenzando por la oxicodona vendida por el laboratorio Purdue bajo el nombre OxyContin.

Hasta entonces, este tipo de medicamentos estaban reservados al tratamiento de enfermedades graves debido a la fuerte adicción que generan. Al finalizar el tratamiento, se estima que entre 8 y 12 por ciento se tornan adictos, y empiezan a comprar medicamentos opiáceos vendidos ilegalmente, o heroína u otras drogas opiáceas más fuertes, como el fentanilo.

Fue así como el cantante Prince murió en 2016, de una sobredosis del medicamento Vicodin (hidrocodona más paracetamol) fabricado ilegalmente y espolvoreado con fentanilo, quizás sin saber que estaba consumiendo esta droga. Según las últimas cifras oficiales, más de 300.000 personas murieron de una sobredosis de opiáceos desde 2000, con una explosión de la tasa de mortalidad entre 2013 y 2017.

La gente que compra drogas en la calle no tiene idea de qué está comprando; son pastillas que dicen ‘oxicodona’ pero son fentanilo

Los proveedores

China fue el primer fabricante de fentanilo destinado al mercado estadounidense. Pero el tráfico vía México, liderado por el cartel de Sinaloa y el poderoso y más global cartel Jalisco Nueva Generación, comenzó hacia el 2005, cuando los colombianos se saltearon a los mexicanos y comenzaron a exportar ellos mismos la cocaína a Europa, Australia, Rusia o China, explica Donovan. Para compensar esa pérdida, los carteles mexicanos empezaron a producir más amapola y a tratar de imitar a la potente heroína colombiana. Pero, como no lo lograron, empezaron a importar fentanilo desde China para fortalecer la droga y tornarla más potente y competitiva.

Tras la primera recaptura del ‘Chapo’ en México en 2014, sus hijos y socios “empezaron a crear más laboratorios de fentanilo y a contrabandearlo más a Estados Unidos para ganar más dinero”, dijo Donovan, en cuyo despacho cuelga enmarcada la camiseta beige que el ‘Chapo’ vestía el día que fue extraditado a Nueva York. Y luego, para reducir costos y evadir las leyes chinas, empezaron a importar los precursores químicos con los que se fabrica el fentanilo, y a elaborarlo ellos mismos en laboratorios clandestinos.

Presionada por el presidente Donald Trump, quien declaró la crisis de los opiáceos como emergencia de salud pública en 2017 y con el telón de fondo de la guerra comercial, China cambió de política en mayo y, en vez de incluir los análogos del fentanilo uno por uno en la lista de sustancias controladas, como era su costumbre, los prohibió todos como grupo. Pero esto no incluye muchos precursores necesarios para fabricarlo, y México “puede llenar el vacío” chino, alertó Donahue al Congreso estadounidense, y también explicó a los legisladores que los carteles mexicanos están empezando a fabricar ellos mismos los precursores del fentanilo, “un desarrollo alarmante”.

Mafias en Nueva York

Las incautaciones de fentanilo en la central de correos del JFK están a la baja. Según las autoridades, la mayoría de la droga ingresa por los puertos de entrada oficiales en la frontera con México. Con una pureza de 10 por ciento, mezclado con diluyentes u otras drogas como heroína, metanfetaminas o hasta cocaína, o prensado en forma de píldora azul, el fentanilo ingresa escondido en vehículos o traficado por peatones.

El director ejecutivo de cargo de la CBP, Thomas Overacker, dijo al Congreso estadounidense que solo pueden inspeccionar un 1 por ciento de las decenas de miles de vehículos particulares y 16 por ciento de los comerciales que ingresan cada día por puertos de entrada oficiales en la frontera entre ambos países.

Pero las incautaciones por fuera del JFK están en alza: en el 2018, la CBP incautó en todo el país 985 kg de fentanilo ilegal y 25 kg de sus análogos, contra menos de un kilo en 2013. Donovan sostiene que en Nueva York, quienes reparten el fentanilo son sobre todo redes criminales dominicanas, que entregan las ganancias a mafias chinas de lavado de dinero, asociadas a los carteles mexicanos.

Estados Unidos lleva medio siglo de guerra contra las drogas, pero con el fentanilo enfrenta la amenaza más mortífera de su historia. La DEA dice que es necesario seguir este combate “que llevará generaciones”, como asegura Donahue, aunque el gobierno federal reconoce que debe invertir en frentes no represivos, como el tratamiento de los adictos.

LAURA BONILLA
FRANCE PRESS (AFP)
Nueva York

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.