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'El CTIC es mi obra para la posteridad': Luis Carlos Sarmiento Angulo
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Así se ve el futuro del tratamiento del Cáncer en ColombiaAsí se ve el futuro del tratamiento del Cáncer en Colombia
Luis Carlos Sarmiento Angulo en el CTIC

Andrea Moreno. EL TIEMPO

'El CTIC es mi obra para la posteridad': Luis Carlos Sarmiento Angulo

El empresario le presenta al país el Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer (CTIC). 

El empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo le presenta al país la que es su obra social que lo llena de mayor satisfacción: el Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer (CTIC), que en un mes tiene previsto abrir al público. De paso, habla de los resultados electorales del domingo y de lo que espera del próximo presidente.

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A ver doctor Luis Carlos: hagamos la presentación social de su CTIC (Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer), que en menos de un mes abre sus puertas al público. ¿Desde hace cuánto viene trabajando en esta monumental donación a la ciudad y al país?

Desde hace más de diez años. Pero apenas hace un poco más de cuatro años y medio arrancó su construcción, en septiembre de 2017. Como yo nada sabía de cáncer y de hospitales, visitamos con mis hijas Sonia y Adriana los centros más importantes de cáncer en los Estados Unidos. Nos abrieron sus puertas con una gran generosidad. Luego vino la concepción, de qué tamaño debería ser, de dónde saldrían los recursos, la contratación de los arquitectos, la consecución de los permisos. Somos el único proyecto estratégico para la nación en materia de salud. Y aun así hemos tenido los obstáculos del papeleo y los permisos. Esto rápido no se puede hacer. De mi tiempo personal le he dedicado mucho. Es que yo también invierto mi tiempo en los bancos, en las carreteras y en otras fundaciones que tenemos, y por supuesto, paso muchos ratos con toda mi familia.

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Los equipos de radiocirugía estereotáxica tratan con alta precisión tumores utilizando energía de alta potencia sobre pequeñas zonas del cuerpo sin necesidad de cortes.

Foto:

Foto: Mauricio Moreno. EL TIEMPO.

¿Ha valido la pena, doctor Sarmiento, tanta empresa que usted ha hecho, tanto esfuerzo, para que ahora pues se vuelva como el símbolo de lo que Gustavo Petro quiere erradicar?

Para no merecer crítica ninguna se necesita no decir nada, no hacer nada y no saber nada. Si uno tiene opiniones, y si tiene actitudes, y si tiene experiencias para mostrar, siempre lo van a criticar. Las primeras veces que me criticaron me preocupé mucho, pero ya estoy acostumbrado. Es decir, le pongo un ejemplo. Podemos estar seguros de que no faltarán espontáneos que van a salir a criticar el CTIC. Llegarán. Pero ¿contra eso qué hay? El servicio que le vamos a hacer a la ciudad, al país, a la gente. El recuerdo que los colombianos van a tener de un voluntario que quiso aportar todo ese trabajo y ese dinero a la ayuda de los demás.

Yo lo conozco a usted hace muchos años. Lo he conocido en su calidad de ingeniero, de urbanizador, de banquero, de mecenas... Vi lo feliz que fue cuando le aportó a la Universidad Nacional el pabellón de Ingeniería. Pero nunca lo había visto tan orgulloso y pleno de satisfacciones como con el CTIC. Se le ve la felicidad explicando cada máquina de las más sofisticadas del mundo que trajeron, y que duraron seis meses armando, hasta con los más pequeños detalles, como los letreritos que señalan en los corredores la ruta a la derecha o a la izquierda. Hábleme de esa satisfacción que le sale por los poros.

Es la satisfacción de esto que entiendo como un hecho cumplido. Naturalmente hace falta el desenvolvimiento mismo, pero nos hemos preparado muy bien. ¿Cuál puede ser el objetivo fundamental de una cosa de estas? Se lo respondo en dos palabras: salvar vidas.

¿Sin importar el nivel social?

Definitivamente no cuenta aquí para nada.

El CTIC es mi máximo orgullo. La idea es que su servicio se mantenga durante muchos años. Que le dé a Colombia una posición líder en cuanto al tratamiento del cáncer.

Porque parece una clínica para millonarios…

Parece, y esa es una parte de la satisfacción: igual para todo el mundo. Aquí todo el que esté afiliado a una EPS puede venir, si la EPS está cumpliendo, y le vamos a dar el servicio. Y lo vamos a atender con unas características especiales, tratando de mejorar lo que existe. No solo en la oportunidad del servicio, sino en la concentración de todos los servicios necesarios para una enfermedad tan dolorosa y tan difícil como el cáncer, en un solo sitio, lo que garantiza una mucha mejor solución. En la organización actual, una que tenga, como esta, todo concentrado en un solo sitio –el diagnóstico, los exámenes, los laboratorios y todo el equipo de imágenes diagnósticas y radiología– es una garantía de mucha mejor posibilidad de sobrevivencia para el enfermo. Esta fue una idea de origen totalmente familiar. Todos en la familia hemos puesto nuestro grano de arena.

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Eso veo. En cada rincón hay un detalle personal de su esposa o de alguno de sus hijos. Un vitral, una escultura, los jardines… Todos se integraron para hacer esto posible. ¿Y todo esto es sin ánimo de lucro?

Cero ánimo de lucro. He vivido toda mi vida en Colombia y todo lo que tengo lo he hecho aquí, trabajando honradamente y cumpliendo con todas las normas, para poder tener éxito. He tenido la convicción, que he compartido con todos los miembros de mi familia, y ellos la han aceptado muy gustosos, de que nosotros debemos dejar algunas otras contribuciones. No solamente en impuestos, que pagamos cumplidamente, y de forma muy cuantiosa, sino algo especial. Pensando en eso hicimos la biblioteca en la Universidad Nacional, pero también hemos hecho otros aportes, como en el barrio de Usme, donde regalamos cien apartamentos para ayudar a la gente perjudicada en unas inundaciones grandes que hubo; y las contribuciones durante el covid. Y esta clínica, que es la más especial. Porque la idea es que su servicio se mantenga durante muchos años. Que le dé a Colombia una posición líder en cuanto al tratamiento del cáncer. En Latinoamérica, solo en Brasil tienen un hospital probablemente de similar calidad que este. Entonces, aquí vendrá mucha gente a ser tratada. Esto es una contribución, es un servicio social voluntario.

Una de las razones que más llenan de orgullo a Sarmiento Angulo es que el centro cuenta con tecnología de último nivel para el tratamiento de los pacientes. Se fomentará, también, la investigación. 

Foto:

Andrea Moreno. EL TIEMPO

Pero rendimientos sí supongo que va a haber...

Está claro en los estatutos que los fundadores nunca podremos recibir ni un peso de los rendimientos que produzca esta clínica. Los que se produzcan, porque las instalaciones son espectaculares y los servicios muy competitivos con los de las clínicas que sí trabajan con un espíritu comercial, esos excedentes se tendrán que reinvertir en conservar la clínica con el último nivel de tecnología y mantener toda la investigación, que es costosa. Aspiro a que Colombia deje de ser simplemente un consumidor de investigaciones hechas por otros. De ninguna manera despreciar la muy valiosa investigación que hacen los demás, pero ingresar a ese servicio civil que se realiza en todo el mundo y ojalá convertirnos en uno de los líderes en ese campo.

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Un primer reto para el equipo investigador del CTIC será establecer por qué, mientras en Estados Unidos el cáncer de estómago sigue siendo de muy baja incidencia, en Colombia es el tipo de cáncer más común...

En Colombia es de altísima incidencia. Claro que tendremos que entrar a investigar eso y seguramente descubriremos que en algo tiene que ver el sistema de alimentación de los colombianos. En Colombia las partidas que hay para las investigaciones son ínfimas. Por eso también este hospital me satisface tanto y me llena de orgullo.

Yo veo que ya todo está listo para arrancar. No están los pacientes. ¿Por qué?

(Sonriendo) ¡Ay, Dios! Lo voy a decir de la manera menos crítica posible: es que sacar una licencia aquí, de cualquier cosa, no es fácil. Los trámites y el papeleo son cosas agobiadoras y en ocasiones casi absurdas. No dejo de tener la esperanza de que con el tiempo se tendrán que ir modificando.

Una torre, un edificio central y un centro de investigación con 100.000 metros cuadrados de construcción conforman la primera fase del CTIC en el norte de Bogotá.

Foto:

Foto: Mauricio Moreno. EL TIEMPO.

¿Cuándo es la inauguración?

El 21 de julio. Y nosotros empezaremos a recibir pacientes el día 22 por la mañana, si para entonces hemos recibido el permiso de operación. Como podrás notar la construcción y dotación están totalmente terminadas.

Bueno, ¿y a cuál de los dos presidentes va a invitar? ¿Al que ejerce o al electo?

A los dos por supuesto. Esto no es un gesto que se tenga que interpretar en un sentido u otro. Yo lo entiendo simplemente como un gesto de urbanidad. No creo que la gente llegue al absurdo de pensar que una cosa tan elemental como una invitación de estas pueda cambiar una línea de pensamiento.

Es muy satisfactorio que la jornada electoral se tramitara en absoluta normalidad. ¿Cree que eso se debió a que el ganador fue Petro?

Este es un país democrático y no es la primera vez que hay un cambio de Presidente. Y pues los dos candidatos son personas demócratas.

Este es un país democrático y no es la primera vez que hay un cambio de Presidente. Y pues los dos candidatos son personas demócratas.

¿Qué espera del ganador?

Que cumpla las reglas de la convivencia y los preceptos constitucionales. La mejor esperanza y el mejor regalo que se les puede hacer a los colombianos es que el presidente electo llegue con la voluntad de cumplir ese deber y ese compromiso. En el futuro, ojalá, que se sumen diversas voluntades para lograr los mejores esfuerzos políticos.

¿Se sintió usted personalmente frustrado con el triunfo de Gustavo Petro?

Pues ganó en una elección limpia, no me siento frustrado y acepto el resultado sin reservas.

Desde el punto de vista económico, ¿qué nos espera? Y hablo concretamente del dólar. Los últimos días vimos varios vaivenes, fuertes subidas y luego bajadas, que no solamente se explicaron por el contexto internacional, sino también por el nacional. La gente está nerviosa...

Bueno, en este momento la influencia internacional sí es clarísima. Es que lo que está ocurriendo en Estados Unidos no es una cosa común. El índice inflacionario es de ocho y medio por ciento, el más alto de los últimos cuarenta años en EE. UU. Esa es una circunstancia capaz de moverle el piso a cualquiera en los otros países.

Una barbaridad. Y están asustados en Estados Unidos de que vayan a entrar a una recesión. ¿Qué tan factible la ve?

Hemos tenido un país tranquilo, con crecimiento, se han respetado las libertades. ¿Y qué más le puede uno pedir a un Gobierno? No que haga milagros, pero que haga un país vivible.

Pues no es imposible porque las autoridades no pueden permitir que la inflación se siga disparando, y van a tener que seguir subiendo la tasa de interés, que es como el freno del carro. Pero ya está muy alta. El temor viene de que está en el límite y que si la suben más, pueda producir el efecto indeseable de paralizar la economía, y esa sería la recesión. Por eso es que está tan agitado el mercado. No solo la tasa de cambio: los precios de las acciones están en los mínimos de mucho tiempo. Aquí en Colombia también se sintieron las consecuencias. Es posible que el efecto político se esté sumando, pero en este momento, si me preguntan cuál creo que es la causa dominante, definitivamente es la situación mundial. Entre otras cosas porque a Colombia no le está yendo mal en la inflación ni mal en producto interno bruto. La economía colombiana está casi ‘anormalmente’ bien, para una situación tan difícil como esta.

Pero la inflación aquí también está muy alta...

Es una inflación muy alta. Pero comparada con lo que está ocurriendo en otros países, no estamos mal, definitivamente.

Se preocupa uno de que al Banco de la República de pronto no le vayan a alcanzar los instrumentos monetarios clásicos para manejar ese tema inflacionario. Me explicaba el ministro de Hacienda que los instrumentos simplemente monetarios no operan bien para controlarla, cuando la inflación se debe a una falta de oferta, porque hubo una crisis mundial por una pandemia. Es una inflación de falta de oferta más que de exceso de liquidez de dinero circulante...

Así es. Es una situación económica compleja que requiere medidas especiales. Como le decía, afortunadamente el PIB está creciendo muy bien en Colombia y una economía en crecimiento se traduce en bienestar para los colombianos.

¿Eso quiere decir que, en términos generales, el presidente Duque no ha sido tan malo como se lo achaca la oposición?

A Colombia no le está yendo mal en la inflación ni mal en producto interno bruto. La economía colombiana está casi ‘anormalmente’ bien, para una situación tan difícil como esta.

No, para nada, para nada. Hemos tenido un país tranquilo, con crecimiento, se han respetado las libertades. ¿Y qué más le puede uno pedir a un Gobierno? No que haga milagros, pero que haga un país vivible. Y en su gobierno así lo ha sido. Fíjese que cuando empezó la pandemia hubo críticas muy fuertes de que Colombia estaba dormida, que no se habían comprado las vacunas, que íbamos por detrás de todos los países, y debo destacar que el ministro de Salud fue el encargado principal de este proyecto. Persona íntegra, cumplidora de su deber, y ahí están los resultados: venimos con unas cifras muy manejables. Este es un gobierno efectivo en sus cosas, logra los resultados y no hace mucho alarde.

Tengo entendido que usted le dio la mano en esa materia...

La primera contribución fue que me llamó el Presidente y me dijo: quiero pedirles una ayuda a los particulares y entenderá que usted es el primero. ¿Y qué quiere? 25 millones de dólares. ¿Cuánto necesita para pensarlo? Le respondí: un minuto. Y al minuto le dije que sí. Se utilizaron para traer al país hisopos, pruebas, importar ventiladores. Repartimos cien mil mercados con inventarios y chequeo de recepción, en lo que nos contribuyó mucho la esposa del Presidente.

Pero no muchos se atreven a reconocer de forma tan directa que Iván Duque no ha sido ese monstruo de presidente que pintan sus opositores, ni de lejos.

Ni de lejos. Estamos en un buen momento de crecimiento y de estabilidad, ¿no? Inclusive, fíjese que ha habido un control de los grandes delincuentes, no todos al tiempo, pero ahí van cayendo, de uno en uno. No los perdona. Eso son hechos visibles y apreciables.

Un diseño moderno, con la concepción de construcción inteligente, en la que los espacios colectivos y sociales armonizan amablemente con los hospitalarios.

Foto:

Foto: Mauricio Moreno. EL TIEMPO.

En esta campaña hubo unas propuestas que no se sabe qué tan realizables son. Por ejemplo, el presidente electo Petro propone una reforma fiscal de 50 billones anuales adicionales. ¿Eso es factible?

María Isabel, el presidente electo, en su discurso de aceptación de su triunfo en las elecciones, destacó que para poder distribuir era necesario producir. Enfatizó que sin producción no hay posibilidad de distribución. Eso es muy cierto y estamos completamente de acuerdo. La producción y el crecimiento se originan fundamentalmente en el sector privado. Son las empresas como las nuestras las que dan trabajo y con sus productos y servicios le suman valor al PIB del país. Para que produzcan, a las empresas hay que dejarlas operar, crecer y que puedan invertir. Cuando se exageran los impuestos acaban con la posibilidad de crecimiento y de competir en el ámbito internacional.

Algunos listados lo colocan a usted como uno de los principales financiadores de la campaña de Gustavo Petro. ¿Eso qué significa?

No veo la hora de inaugurarlo y llenarlo de pacientes que necesitan nuestra ayuda. ¿Y sabe qué? Respiro tranquilo. Cuando se tiene éxito, siempre he pensado
que uno tiene esa obligación ética.

En la financiación hay dos conceptos que debemos precisar. El primer concepto es el de una institución de crédito que efectúa un préstamo, eso es una financiación, y a ese respecto nosotros, en el Banco de Bogotá, le hicimos un préstamo importante a Gustavo Petro para los gastos de su campaña. Pero aquí, en el segundo concepto, se entiende como los aportes gratuitos, voluntarios, para contribuir a la campaña. Ese no es el caso. El caso es que en el Banco de Bogotá se le prestó ese dinero. ¿Y por qué se le prestó? El planteamiento que hice para la junta del banco fue el siguiente: nosotros tenemos la concesión para la operación de un servicio público, que es el del crédito en la economía, y como tal tenemos que ser absolutamente equitativos y atender a todo el que llegue. No tenemos derecho a que, si usted no es del mismo partido de nosotros, decidamos no prestarle plata, o que si usted sí lo es, sí se la prestamos aun cuando sea un riesgo peligroso. Total, que lo único que estábamos haciendo ahí era cumpliendo con un deber elemental. El solicitante presentó una petición, bien fundamentada y con una buena garantía de votos. No había ninguna razón para negársela y procedimos inmediatamente a aprobarla.

Pero él ha dicho, en varias oportunidades, que le va a crear una competencia a la banca privada, y que va a crecer un banco estatal, probablemente el Banco Agrario, o quién sabe cuál. ¿Cómo la ve?

La veo como un lugar común. No es la gran novedad de este momento. Yo he estado en el negocio financiero más o menos sesenta años continuos, en toda clase de bancos y en toda clase de situaciones. Esa idea ha surgido aquí muchas veces. Son oleadas que llegan y entonces crean los bancos públicos, cuando están en la cresta les pasa y les ha pasado muchas veces ya, se quiebran, y entonces desaparecen, y vuelven los bancos privados. Eso puede que venga, pero ¿cuál es la certeza? Nunca han podido los bancos oficiales competir en sana lid con los bancos privados, porque la calidad del servicio no es comparable jamás. El sistema bancario se beneficia de la libre competencia y esto revierte en beneficios para los usuarios. El sector privado ha demostrado siempre hacerlo mejor.

Terminemos hablando del CTIC, motivo de esta entrevista.

Lo recorro, lo miro, observo con esperanza el centro de investigación que tiene todo un edificio propio dentro del complejo hospitalario. No veo la hora de inaugurarlo y llenarlo de pacientes que necesitan nuestra ayuda. ¿Y sabe qué? Respiro tranquilo. Cuando se tiene éxito, siempre he pensado que uno tiene esa obligación ética. Hemos hecho muchas obras sociales. Esto no es de ahora. Viene de hace tiempo. Pero el CTIC es mi máximo orgullo, mi obra para la posteridad.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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