La encrucijada de los mayores de 70 años en la pandemia

La encrucijada de los mayores de 70 años en la pandemia

El confinamiento ha exacerbado condiciones que deterioran la  calidad de vida de adultos mayores.

Semana del Adulto Mayor Medellín

Según expertos, desde el punto de vista mental y físico, el confinamiento está ocasionando problemas emocionales muy serios en personas mayores.

Foto:

David Sánchez. Archivo EL TIEMPO

Por: Unidad de Salud 
21 de mayo 2020 , 12:52 p.m.

Los mayores de 70 años en Colombia completan este jueves 21 de mayo 62 días de confinamiento obligatorio por cuenta de la pandemia generada por el nuevo coronavirus, después de que el presidente Iván Duque convirtió este grupo en el primero en ser cobijado por medidas de protección sanitaria.

“Sabemos que quienes corren el mayor riesgo son nuestros abuelos, los que han dado toda su vida por sus familias, los que nos cuidaron. Por eso, la primera medida de la emergencia está orientada a protegerlos a ellos, a esas personas que están en nuestros corazones y que pueden ser las víctimas más afectadas por el coronavirus”, aseguró el presidente Iván Duque el 17 de marzo al anunciar que este grupo de la población debía estar confinado en casa hasta el 31 de mayo.

Al revisar las cifras de la pandemia y de acuerdo con el ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez, el objetivo de proteger a las personas mayores en términos generales se ha cumplido, a tal punto que se asegura que, dado el riesgo que tienen, se han evitado muchas muertes.

Así y todo, hoy las estadísticas oficiales marcan que el grupo de los mayores de 70 años responde por algo menos del 10 por ciento de los casos confirmados en el país, pero ha tenido más de la mitad (51,61 %) de las muertes registradas por covid-19 en Colombia

Sobre estos datos surgen varias preguntas. La primera de ellas, según la salubrista Elizabeth Beltrán, es por qué, no obstante estar aislados, no fueron suficientemente protegidos, si salieron o si fueron otros miembros de los hogares quienes los contagiaron. “Lo más preocupante de estas cifras es que muchos asumen que por ser mayores y por mostrar tendencias similares a otros países la situación es normal”, señala.

La exacerbación de cuadros depresivos, ansiedad e incluso el avance de deterioros crónicos condicionados por la cuarentena empieza a hacerse visible de manera preocupante

Además, de acuerdo con el psiquiatra Rodrigo Córdoba, el confinamiento, desde el punto de vista mental y físico, está ocasionando problemas emocionales muy serios en personas mayores pero vitales que pueden hacer que las consecuencias de esta situación resulten ser contraproducentes respecto a la protección que se buscaba.

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“La exacerbación de cuadros depresivos, ansiedad e incluso el avance de deterioros crónicos condicionados por la cuarentena empieza a hacerse visible de manera preocupante. Esto requiere atención urgente”, señala.

Situación inquietante 

Ahora, la prórroga, el martes pasado, de la cuarentena para los mayores de 70 hasta el 30 de junio, si bien es una medida para protegerlos, requiere un análisis extenso, explica Carlos Alberto Cano Gutiérrez, director del Instituto de Envejecimiento de la Pontificia Universidad Javeriana y del Departamento de Geriatría del Hospital Universitario San Ignacio.

El experto comienza por contextualizar que en el país la esperanza de vida es cercana a los 76 años, pero para una persona mayor, estos términos pueden ser de incluso meses, por lo que se requiere que el tiempo que vivan sea grato y en condiciones dignas.

Irma Chacón, de 77 años, habitante de Girardot, lleva todo este tiempo en casa cumpliendo la cuarentena con juicio. “Solo salí dos veces, una a unos exámenes y otra al banco por la pensión, pero cumpliendo todos los protocolos”, aclara.

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Y, como estaba acostumbrada a las visitas de sus hijas y nietos, hoy afirma: "(Sentirse) muy encerrada, muy deprimida y triste por esta situación. Pero me he apegado mucho a Dios y a la Virgen, les pido que me den sabiduría y entendimiento para pasar todo esto”.

“Soy consciente de que esto es un sacrificio y de que estamos pagando justos por pecadores, por la gente indisciplinada que no ha hecho caso de estar resguardada”, afirma.

Fernando Galindo Pinzón, de 72 años, le escribió a EL TIEMPO una carta pidiéndole al presidente Iván Duque que no lo quiera tanto porque él, en plena capacidad productiva –es técnico en electrónica y seguridad– ha tenido que confinarse y redujo sus ingresos en espera de unas ayudas que nunca le llegaron, pero, además, deteriorándose física y mentalmente en un espacio cerrado.

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“Soy un hombre mayor, con experiencia y capacidad para ganarme mi sustento, y no voy a renunciar a eso. Me parece triste que crean que todos los mayores se deben arrinconar, cuando en otras sociedades era el consejo de ancianos el que daba las ideas y las luces, pero con esto nos volvieron inútiles”, afirma.

De hecho, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud, los ingresos de casi la tercera parte de las personas de este grupo de edad dependen aún de actividades laborales y solo uno de cada tres logra pensionarse, lo que deja al resto dependiendo de familiares, subsidios y del rebusque.

Muchos fueron alejados de sus familias precisamente para protegerlos

María Emma Rivera, de 94 años, es hipertensa, diabética y tiene limitaciones para el movimiento, condiciones que le generaban la necesidad de asistir a controles médicos de manera regular. Estos, con la cuarentena, quedaron a expensas de unos compromisos de ser atendida en la casa y recibir allí los medicamentos, algo que nunca ocurrió. Sus familiares tuvieron que pagar consultas y fármacos.

Todo esto es un coctel que, según la psicóloga clínica Sandra Herrera, termina por incubar procesos emocionales complejos que, de nuevo, pueden quedarse sin atención. “Ellos, que ya venían sintiéndose relegados, ahora se enfrentan a un nuevo tipo de aislamiento. Eso sin contar que muchos fueron alejados de sus familias precisamente para protegerlos”, afirma la experta.

Entonces, ¿qué hacer?

En el contexto en el que el desconfinamiento gradual y por sectores ha facilitado la llegada a los hogares por personas jóvenes que ponen en riesgo a sus mayores es urgente reforzar las medidas preventivas, empezando por el propio hogar. Y en ese sentido, Carlos Cano insiste en que, como ha ocurrido en otros lugares del mundo, es urgente pensar en “medidas de respiro” o de desconfinamiento ordenado para esta población que les permita realizar algunas actividades bajo el marco de la responsabilidad.

“Es hora de que la sociedad entera entienda que tiene que comprometerse y corresponsabilizarse en proteger a esta población, así estén en la calle”, afirma Julio César Castellanos, director del Hospital Universitario San Ignacio.

Después de revisar la experiencia internacional, Cano manifiesta que las medidas de flexibilización para los adultos mayores deben basarse en progresión, dada por una salida gradual, en ningún caso en grupo, pues el 90 por ciento de esta población no requiere de cuidador; prudencia, para evitar el contacto con niños o personas de riesgo, y protección, por la aplicación rigurosa de las medidas de autocuidado como tapabocas y lavado de manos.

Se debe tener en cuenta que este desconfinamiento debe ser ordenado, empezando con los sanos, seguido por quienes padezcan enfermedades crónicas en casa y, por último, los que se encuentran en este momento en hogares geriátricos o de cuidado a largo plazo.

Es importante en este proceso, a juicio de la salubrista Beltrán, que las EPS y las cajas de compensación de una vez por todas tomen en serio a esta población y actúen responsablemente para protegerlos en términos de asistencia oportuna y ojalá domiciliaria, provisión de medicamentos sin tanto trámite e incluso proporcionándoles espacios de recreación y distracción en condiciones seguras.

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“La prevención también opera en estos grupos de población y no solo se trata de ofrecer servicios cuando estén enfermos. Aseguradoras y cajas aún tienen la oportunidad de demostrar que tienen un papel importante en esta pandemia. Este grupo es un reto porque es menor y ya debe estar identificado”, remata Beltrán.

Prioridad en esta mirada integral deben tener los pacientes mayores de enfermedades que se han demostrado aumentan el riesgo de gravedad cuando se padece covid-19, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y los déficits de defensa crónicos.
Se espera que en los próximos días, el Gobierno defina con claridad las medidas que regirán para el confinamiento de esta población y si habrá una flexibilización que incluya salidas controladas.

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