'Hoy, Nueva York es una ciudad que parece morir lentamente'

'Hoy, Nueva York es una ciudad que parece morir lentamente'

Joven colombiano cuenta su experiencia desde esta ciudad, en medio del avance del coronavirus.

Hospitales en Nueva York

Los hospitales en la ciudad de Nueva York enfrentan la escasez de camas, respiradores y elementos de protección para el personal médico.

Foto:

Spencer Platt. AFP

Por: Carlos Francisco Fernández
06 de abril 2020 , 02:16 a.m.

“En las noches solo se escucha el eco lúgubre de las sirenas, que rompen el silencio miedoso, que nunca tuvo Nueva York”. De esta forma, Juan David Coronado Díaz describe parte del encierro al que se enfrenta, por cuenta de devastador paso del nuevo coronavirus por la Gran Manzana.

Desde su ventana en el tercer piso de un edificio en Brooklyn ve entrar y salir ambulancias por la calle Havemeyer, en un recorrido que no da tiempo para el dolor, pero si para aumentar la incertidumbre.

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Este bogotano, Administrador de Empresas de la Universidad de los Andes, dice que por fortuna no se ha enfermado, pero, ante la magnitud de una tragedia que nunca esperó vivir a sus 27 años, confiesa en diálogo con EL TIEMPO que no ve luz al final del túnel y que lo único que quisiera es devolver el tiempo unos meses, para que ojalá las autoridades de la ciudad y la gente hubieran tomado en serio lo que estaba pasando en otros países, para que todos estuvieran mejor preparados.

Juan David Coronado

Desde hace 15 días, el bogotano Juan David Coronado permanece en su hogar.

Foto:

Archivo particular

¿Cómo empezó todo esto?

Fue por sorpresa, porque nadie esperaba una situación de esta magnitud, tanto que al principio, se tomaban en broma, los relatos de racismo en el barrio chino y los riesgos que se anunciaban, como una exageración de los opositores del gobierno. Solo cuando la gente empezó a perder su trabajo, los vecinos a enfermarse, el problema se hizo tangible, como algo que podía afectar a todos por igual. Ahí la ansiedad empezó a crecer, los metros se quedaron vacíos y los supermercados sin alimentos. Todo muy rápido, a pesar de que las alarmas estaban encendidas desde febrero.

¿Qué creía la gente?

Al inicio, todos pensamos que esto iba a ser un desastre más, algo así como un terremoto, un huracán o un atentado y que pronto iba a desaparecer y se olvidaría. Sin embargo, esto empezó a crecer, al igual que la angustia y lo peor, es que muy tarde nos dimos cuenta de que no estábamos preparados para enfrentar un hecho así.

¿Qué ve por su ventana?

Lo que veo es muy triste, pero mucho más lo que no veo. El correr de las ambulancias y de los carros de la policía, recuerdan a cada momento que esta tragedia es mayor. Pero la frustración de no poder hacer nada por las personas enfermas por este Covid-19 es apenas una parte, porque también lo es apreciar el desamparo de mucha gente en la calle con problemas de adicción, entre otros, que no reciben atención, porque las autoridades están enfocadas contra un enemigo mayor. Nadie se imaginaría una ciudad así.

¿Cómo es Nueva York hoy?

Vivir aquí es acostumbrarse a estar entre el caos, la música, la diversidad, la densidad, pero esto es otra cosa. Es extraño arrancarle el movimiento a una ciudad que parece morir lentamente. Hay horas del día donde no se ve nadie y lamentablemente, los que aún la recorren, son los más vulnerables, como inmigrantes, gente sin recursos y los que tienen que rebuscarse día a día.

¿Desde cuándo está encerrado?

Hace 15 días, desde que la empresa decidió que el equipo gerencial entrabamos al 'furlough' (licencia no remunerada), aunque no fue una sorpresa, porque desde hacía días se venían presentando cancelaciones de puestos de trabajo. La verdad, todo lo hecho en los últimos años en esta empresa se esfumó en cuestión de semanas. Pero la decisión, me pareció lo más responsable.

¿Tiene enfermos conocidos?

Tengo amigos médicos y enfermeros contagiados con el coronavirus y están incapacitados. La gran parte de mis conocidos han tenido que volver a la casa de sus padres, otros a sus países y no sabemos si los volveremos a ver. Conozco de cerca personas que trabajan en investigación de tratamientos y vacunas y que no han podido realizar su trabajo, porque temen que contagien a otros. Esto ha afectado a todo el mundo y aunque tendremos que rehacer la vida, soy realista y creo que nunca será como dos meses atrás.

¿Quiénes se están muriendo?

Muchas veces se dijo que el coronavirus afectaba principalmente a personas mayores, pero conozco casos de menores de 30 años que han muerto o están atados a un respirador. Sin embargo, hay dos grupos que han sido impactados gravemente: ancianatos y comunidades ultraortodoxas judías.

¿Se consiguen suministros, medicamentos y elementos de protección?

Los primeros días de la pandemia fueron difíciles, porque el pánico hizo que las personas con recursos vaciaran supermercados y droguerías.
Últimamente, al hacernos a la idea de que vamos a vivir así por meses, se hizo un llamado a respetar los productos de la canasta básica y evitar el acaparamiento. La oferta ha mejorado. Con las medidas de distanciamiento social, algunos supermercados permiten un número máximo de personas, lo que hace que las filas se extiendan por cuadras . Es dramático.

¿Cómo sobrelleva el encierro?

Me ocupo a distancia para la Fundación Territorial Empathy, que hace investigación sobre problemas urbanos y prestamos servicios gratuitos a varias organizaciones que brindan servicios de emergencia. Ocupo el día en procesos para divulgar a través de mapas inteligentes, los lugares donde los estudiantes de los colegios públicos pueden conseguir sus meriendas, en razón a que muchos de ellos, tienen familiares enfermos o muertos, por su condición de vulnerabilidad. Ayudamos para que estas familias puedan sobrevivir. Cocino en la casa y solo salgo al supermercado, cuando es necesario.

¿Hay medidas obligatorias como la cuarentena?

Se cerraron todos los negocios no esenciales, pero continúan los trabajos informales, de personas que no se pueden acoger a las ayudas económicas del gobierno, como el seguro de desempleo y otros auxilios, que solo son para personas que pagan impuestos. Se ha ordenado hasta el 30 de abril que todas las personas nos mantengamos en la casa con medidas de higiene como en nuestro país, pero se puede extender, hasta que digan las autoridades.

¿Qué pasa con los que no se quieren encerrar?

Contra los infractores, que son en su mayoría las personas más vulnerables, no hay acciones concretas. Muchos sienten la angustia de saber que si se quedan en su casa, se les acaban los recursos y prefieren enfermarse, antes de quedarse sin lo del sustento. Claro, también hay personas que no creen que la situación merezca atención.

¿Cómo ve a los jóvenes?

Muchos piensan, que sobre sus hombros recaerá la recomposición de la economía de la sociedad, después del virus. Hay jóvenes que cuestionan los factores que desencadenaron esta realidad y han decidido volcarse a ayudar a los más necesitados y otros que ven en la situación una oportunidad para replantear qué es lo más importante como sociedad. Claro, también hay otros a los que parece no interesarles, lo que ocurre.

¿Qué dicen las autoridades?

La situación es desalentadora, mientras los muertos y los enfermos no dejen de crecer, no se puede pensar qué viene después, aunque ésta es una ciudad progresista e idealista y eso ha hecho que el sentido de empatía y solidaridad sean alentadores, pero al gobierno de la ciudad, esto se le ha salido de las manos y se requiere con urgencia, un apoyo federal.

¿Tiene susto?

Decir que no sería mentira, pero en realidad lo que tengo es preocupación por la incertidumbre, por no tener claros los factores que permitan ver el mundo en una perspectiva hacia adelante. Es aterrador ver las noticias y encontrarse que los números cada día son más altos, así no hay pensamiento claro. Uno quisiera dormirse y despertar cuando esto haya pasado. Por ahora la esperanza es que las cifras empiecen a bajar, porque uno nunca se acostumbrará a que los muertos se cuenten por miles al día. Eso es devastador.

¿Cuál es su mensaje para los colombianos?

Aquí estamos llegando al punto en que médicos y personal de salud tienen que decidir a quienes les dan o les niegan los recursos hospitalarios disponibles. Colombia no puede llegar a eso y tienen que detener esa tendencia, con acciones de gobierno fuertes, decididas y efectivas. Aquí no se puede titubear, ni jugar al ensayo y error. El coronavirus no está bromeando y toda la gente debe entender, que hay que actuar en conjunto, para detenerlo. Tienen que acatar las medidas con juicio, porque de ellas dependen su vida y la de los suyos. En eso no tienen que dudarlo.

¿Algo más?

A mis papás que están en Colombia, que se cuiden mucho y que ojalá no vean, lo que estoy viendo y menos que vivan, lo que to estoy viviendo.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
EDITOR DE LA UNIDAD DE SALUD
EL TIEMPO

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