Esto viene para el sistema de salud que enfrenta al covid-19

Esto viene para el sistema de salud que enfrenta al covid-19

Fortalecer zonas de atención del virus pero contar con espacios libres para otro tipo de pacientes.

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Un punto positivo es que el Gobierno liberalizó las pruebas moleculares para análisis de posibles contagios de coronavirus. 

Foto:

Mauricio Moreno. EL TIEMPO

Por: Juan Pablo Umaña*
21 de abril 2020 , 12:12 a.m.

Con la pandemia causando muertes desproporcionadas en países desarrollados, gente muriendo en las calles en Ecuador, la falta de información confiable de la mayoría de países subdesarrollados y los reportes esporádicos pero sensacionalistas de la situación precaria en la que la mayoría del personal de salud debe atender pacientes altamente contagiosos, llevando en ocasiones a la muerte de esos ‘héroes’, se genera una sensación de zozobra y pánico.

Es precisamente en momentos como este cuando el país, y la humanidad, requieren un liderazgo positivo, transparente y proactivo que agrupe a la comunidad en torno a un propósito común: vencer la amenaza del coronavirus.

La solidaridad que estábamos presenciando en Colombia en torno a esta causa no tenía precedentes, y la dedicación incuestionable de los profesionales de la salud, hasta que se emite un decreto que polariza y aumenta el pánico entre aquellos a quienes más necesitamos para manejar la crisis adecuadamente.

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Pruebas: cómo vamos y hacia dónde debemos ir

Desde mi último reporte, el 8 de abril, la respuesta del Gobierno a la presión ejercida por los medios y las sociedades científicas para liberalizar la realización de pruebas moleculares surtió efecto, y hoy, en la Fundación Cardioinfantil tenemos disponibles pruebas a 24 horas.

Esto tiene múltiples ventajas: primero, nos permite optimizar nuestra capacidad instalada al poder mover pacientes positivos hacia áreas en las que estarán cohortizados (separados según el tipo de contagio) junto con otros pacientes aislados. Así mismo, los pacientes que prueben negativos se ubican en áreas ‘limpias’, disminuyendo el riesgo de contagio.

De la mano de esto y en una segunda etapa que debe darse a comienzos de la semana entrante, debemos empezar a generar espacios libres de covid-19, que permitan que los pacientes con enfermedades cardiovasculares crónicas acudan a nuestra institución para su cuidado de manera electiva o a través de urgencias en la medida en que lo vayan requiriendo, sin riesgo de contraer covid-19.

La necesidad de implementar estas estrategias se basa en reportes del estado de Nueva York, donde se documentó un incremento del 400 por ciento en el número de muertes en casa de marzo del 2019 a marzo del 2020, presumiblemente como resultado de que los pacientes no acuden a urgencias por miedo a infectarse y mueren de complicaciones de infartos, aneurismas, apendicitis y diverticulitis en casa.

La tercera etapa invariablemente debe incluir la realización de pruebas al personal asistencial. En un principio, a aquellos que vayan a cuidar de los pacientes en estas áreas ‘limpias’, pero más adelante a todos, en aras de proteger tanto a los pacientes como al personal y sus familias.

Y esto nos lleva al tema de la realización de pruebas masivas en Bogotá para poder empezar a liberalizar las medidas de aislamiento. Si bien el plan del Gobierno de identificar poblaciones de alto riesgo para la primera ‘ola’ de pruebas es buena, se debe acompañar de un plan que involucre al sector privado en la realización de pruebas rápidas para aquellos empleados que retornen a sus lugares de trabajo.

Ejemplos de esto son aerolíneas como Emirates, que optan por realizar pruebas rápidas a los pasajeros antes de abordar sus vuelos. Aunque existen dudas acerca de la eficacia de estas pruebas serológicas, son las únicas que van a dar una verdadera idea del porcentaje de inmunización de las poblaciones en el corto plazo.

Otro brazo de la estrategia

La adecuada planeación de recursos y logística depende del modelamiento del comportamiento del virus, lo cual se logra estimar solamente mediante la aplicación de modelos predictivos. Uno de los más utilizados en un principio fue el de la Universidad de Pensilvania, denominado Chime, el cual fue diseñado para la red hospitalaria de Penn Medicine.

El modelo, útil para redes hospitalarias con conocimiento preciso de su población de cubrimiento, tiene varios problemas al tratar de aplicarse en hospitales aislados, sin áreas de captación claramente delimitadas, como es el caso de la mayoría de las instituciones médicas privadas en Colombia.

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El segundo inconveniente, es que la modelación parte de una ‘foto’ en el continuo de la pandemia y da una proyección hacia el futuro con base en ella, sin incorporar el dinamismo del contagio. La tercera limitación está dada por la necesidad de estimar (adivinar, de manera educada) el porcentaje de efectividad de las medidas de aislamiento o distanciamiento social. El impacto de cualquier variación en ese estimativo hace que el modelo sea tremendamente volátil.

La evidencia de dichas limitaciones ha llevado a que se desarrollen modelos que incorporan inteligencia artificial (AI o machine learning), que les permite ir ajustando las predicciones en la medida en que se alimentan de conjuntos de datos provenientes de múltiples hospitales o sistemas de salud, con lo cual se puede crear una ‘película’ que es capaz de predecir con mayor precisión el comportamiento del contagio al ir aprendiendo del efecto que tienen las medidas de aislamiento en tiempo real.

De tal manera se puede estimar el pico de infección y, asociado a esto, el pico en la utilización de recursos humanos, hospitalarios y, de manera muy importante, de protección personal (ref.: ‘Ihme/Covid-19 Projections’, desarrollado por la Universidad de Washington; https://covid19.healthdata.org/projections).

Sin embargo, el poder predictivo de estos modelos depende de la participación de múltiples entidades, e idealmente secretarías de salud, para poder establecer modelos poblacionales y así definir cómo se van a manejar los recursos dentro de la red pública y hospitales de la red privada.

El redespliegue de ‘aparatos de guerra’

Uno de los puntos más positivos en medio de la zozobra generada por la amenaza de la pandemia es ver cómo las Fuerzas Militares y de Policía se han redesplegado hacia la ayuda humanitaria, con la Policía Nacional montando campañas de educación comunitaria que emplean todo tipo de estrategias cargadas de imaginación, actualidad y positivismo, con lo cual, además, elevan la moral de aquellos confiados a sus hogares.

El Ejército, por su parte, avanza por el territorio nacional repartiendo mercados y dando una voz de aliento a aquellos menos privilegiados en áreas rurales y remotas.

Recientemente tuve la fortuna de reunirme (virtualmente) con el almirante Hernando Wills, gerente general de la Industria Militar (Indumil), quien expuso cómo esa empresa ha puesto su enorme capacidad de producción y su conocimiento en metalurgia y manufactura en plástico al servicio del sistema de salud, construyendo camas para áreas de expansión hospitalaria con sus respectivas dotaciones, y material de protección para pacientes y personal de salud.

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Adicionalmente, en una asociación que podría calificarse de inusual, Indumil y la Universidad de La Sabana se asociaron para diseñar y producir ventiladores mecánicos a costos razonables y de excelente calidad, con todos los estándares internacionales, para ayudar a suplir la potencial demanda nacional durante el pico de la epidemia.

El prototipo de Indumil/USabana fue calificado como el mejor del país por un panel de expertos, con lo cual se aseguró una donación de 1,2 millones de dólares de la Organización Sarmiento Angulo para la producción industrial de estos.

Es muy importante anotar que la directriz del Gobierno ha sido la de proveer de estos insumos al sistema a precios de costo, acción por demás laudable, cuando lo que estamos viendo a todo nivel es una tremenda especulación en los precios de estos elementos esenciales para el manejo del coronavirus.

Estas acciones nos dan esperanza no solo durante la crisis actual, sino que nos deben obligar a pensar cómo mantener estas líneas de negocio hacia el futuro, en un país cuyo sistema de salud necesita ‘destetarse’ de los insumos importados que encarecen la prestación de servicios y disminuyen, por lo tanto, la posibilidad de tratar mayores números de individuos.

Conclusiones y recomendaciones

La situación inducida por la pandemia obliga a tener un liderazgo transparente y proactivo, que busque consensos basados en la evidencia científica existente, la cual evoluciona día a día gracias al volumen de conocimiento que se está generando en Estados Unidos y Europa.

Los líderes políticos deben entender la importancia de conformar un panel multidisciplinario que sea capaz de entender y aplicar dicho conocimiento a la realidad colombiana para controlar y manejar la pandemia, mientras preparan el país para su eventual retorno a la normalidad.

Se hace indispensable tener líderes que pongan al país a “remar en la misma dirección”. ¡Entender la importancia del trabajo en equipo es indispensable en una situación de crisis para que en el futuro TODOS salgamos a delante como comunidad y como ‘equipo’!

2) Las pruebas serológicas y moleculares juegan un papel fundamental en el eventual retorno a la normalidad. Por esto, suficientes recursos deben destinarse a la aplicación masiva de estas, identificando grupos de riesgo y aislando positivos mientras se hace seguimiento a sus contactos.

La prueba ideal no la tenemos aún, pero pruebas serológicas rápidas (realizadas en sangre) prometen ser la mejor manera de identificar aquellos individuos que han estado infectados y ahora están en condiciones de regresar a sus respectivos trabajos.

Los líderes políticos deben entender la importancia de conformar un panel multidisciplinario que sea capaz de entender y aplicar dicho conocimiento a la realidad colombiana

Dichas pruebas están siendo utilizadas por compañías como Emirates, testeando a todos sus pasajeros antes de permitirles abordar los vuelos. Este modelo podría implementarse en Colombia a través de compañías privadas que lo apliquen, reglamentando el reporte a un organismo central que permita un adecuado control de los resultados y acciones como consecuencia de ellos.

3) Es imperativo crear equipos que trabajen en el desarrollo o la aplicación de modelos predictivos que incorporen inteligencia artificial para continuar estudiando el comportamiento del virus en nuestro medio y entender en tiempo real el efecto que tienen las medidas instituidas por el Gobierno.

Solo mediante el uso de dichas herramientas vamos a poder saber qué esperar en la medida en que se reactive la economía, permitiéndonos planear anticipadamente el manejo de los recursos y reaccionar ante potenciales picos, antes de que sea demasiado tarde.

De igual manera, dichos modelos harán posible continuar monitorizando el comportamiento del patógeno, manteniéndonos preparados para un potencial segundo pico.

4) Por último, el redespliegue de la ‘maquinaria de guerra’ con propósitos humanitarios representa una gran oportunidad para el país.

Si bien la producción de ventiladores mecánicos, camas e insumos de hospital y elementos de protección está revestida de un carácter urgente en el momento de la crisis, se perfila como una oportunidad para la reactivación de una nueva industria en el periodo de retorno a la normalidad.

Dicha maquinaria productiva (Indumil, así como muchas otras empresas) podría constituirse en un nuevo motor de desarrollo que permita que las dotaciones de los sistemas de salud se produzcan en Colombia, con la correspondiente disminución de costos e incremento del beneficio para el sistema y para todos los colombianos.

Sin embargo, esto nos obliga a retomar la necesidad de paneles asesores que ayuden a que los productos fabricados por dichas compañías sean de ‘clase mundial’, de manera que en el futuro lleguen incluso a exportarse.

JUAN PABLO UMAÑA
Para EL TIEMPO*DIRECTOR DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR DE LA FUNDACIÓN CARDIOINFANTIL

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